Mundo

Con el mercado interno desacelerado y el muro arancelario de Trump, el gigante asiático impone sus productos al resto del mundo; no es libre comercio, es competencia desleal

China logra superávit histórico, pese a aranceles; el dato es alarmante para México y el mundo

puerto-shanghai-2026
Desequilibrio del comercio mundial El puerto de Shanghai, el mas activo del mundo (IC)

China asombró este miércoles al mundo, empezando por Estados Unidos, con su superávit comercial, que lejos de frenarse con los aranceles de Donald Trump, batió en 2025 su récord absoluto, 1.19 billones de dólares (en 2024 fue de 993,000 millones de dólares), el mayor registrado por un país en la historia.

El histórico saldo positivo de la balanza comercial china con el resto del mundo (por poner en contexto, el tamaño del PIB de México en 2025 fue de 1.8 millones), contrasta un año más con el abultado déficit estadounidense, que cerró el año pasado con saldo negativo de 900,000 millones de dólares, pese a la guerra de aranceles que impuso Trump a casi todos los países. De hecho, la reducción del déficit fue algo menor que el de 2024 (914,000 millones) y desde luego muy lejos de la promesa del magnate de que Estados Unidos vuelva a tener superávit, lo que no ocurre desde hace medio siglo, cuando logró un saldo positivo de 12,400 millones de dólares en 1975.

En cuanto al balance comercial entre ambas superpotencias, Trump sí puede estar medianamente satisfecho, ya que las cifras provisionales apuntan a que el tradicional déficit de EU con China habría caído por debajo de los 200 mil millones, muy lejos ya de los 350 mil millones de dólares de saldo a favor de los chinos en 2022, cuando saltaron todas las alarmas por la excesiva dependencia de EU del gigante chino.

Esta notable reducción de la balanza se debe a una caída del 20% de las exportaciones chinas, debido a la subida de aranceles.

Por otro lado, el consumo interno chino no sale de su apatía, desde que estalló hace tres años la burbuja inmobiliaria. La caída del valor de sus inmuebles ha generado desconfianza en los hogares chinos, que se muestran reacios a gastar y prefieren ahorrar parte de sus ingresos, en previsión de que una mayor oferta haga bajar los precios, aunque ello arrastre al país a una peligrosa deflación.

Y es aquí donde surge el dilema: Si China, la fábrica del mundo, está teniendo problemas para colocar sus productos en Estados Unidos y el mercado interior no sale de su apatía, ¿cómo es posible que China haya logrado el mayor superávit comercial de su historia al cierre de 2025?

La respuesta es una: está acelerando la colocación de sus bienes en el resto del mundo (excepto en Estados Unidos, que se desacelera) y esto sólo es posible mediante una agresiva campaña de precios bajos; en otras palabras, de competencia desleal.

De hecho, un artículo publicado este miércoles en The New York Times a raíz del dato publicado, alerta que el asombroso récord exportador chino, logrado en 2025, es una señal sobre “cómo estas prácticas representan un peligro mayor para el libre comercio que incluso los aranceles de Trump”.

Si bien puede sonar tendenciosa esta conclusión, dado el daño potencial que provoca el chantaje arancelario de Trump, cada vez es más evidente que el diablo se esconde en el detalle: la realidad detrás del buenismo del presidente Xi Jinping, cuando se presenta como el mayor promotor del libre comercio y la globalización, está la de decenas de países cuyas economías no pueden competir con los productos chinos, incluidas potencias exportadoras, como Alemania y Japón, que ven impotentes cómo su otrora orgullosa industria automotriz ha sido desbordada por los coches eléctricos chinos, que copan el mercado mundial.

La impotencia europea

Desde 2020, el déficit europeo con China ha crecido un 60%. Sólo en el primer trimestre de 2025 (faltan los datos de todo el año), la Unión Europea registró un déficit comercial récord con China de 88,178 millones de euros, por el fuerte aumento de las importaciones, principalmente coches, baterías de litio, celulares y prendas de vestir.

Alarmado por estas cifras, el presidente francés, Emmanuel Macron, viajó a Pekín para corregir el desequilibrio. No tuvo éxito.

“Intenté explicar a los chinos que su superávit comercial es insostenible porque están matando a sus propios clientes, en particular al dejar de importar mucho de nosotros”, dijo Macron en entrevista al diario francés Les Echos. “Les dije que si no reaccionaban, los europeos nos veríamos obligados, en los próximos meses, a tomar medidas fuertes siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, como imponer aranceles a los productos chinos", añadió.

Pero no todos siguen esperando a que Pekín cambie de opinión.

La reacción de México

A partir de la primera hora de este año entró en vigor el alza tarifaria a 1,463 fracciones arancelarias de países con los que México tiene tratado comercial. Las tarifas impuestas van desde un 5% a un 50% y supondrán una recaudación añadida de 30,000 millones de pesos al año.

La medida afectará a países como Corea del Sur, India, Brasil o Rusia, pero afectará con diferencia a China, que protestó contra la medida.

Pero el desequilibrio en la balanza es más que alarmante: 101 mil millones de déficit comercial de México en favor de China en 2025, otro récord histórico. Se trata, pues, de una cuestión no sólo de equilibrar el libre comercio, sino romper con décadas de competencia desleal y mercado inundado de importaciones artificialmente baratas.

Están en juego, como señaló la Secretaría de Economía, la protección de 350,000 empleos, en un año que se avecina otro importante muro que salvar: el de las negociaciones para un T-MEC que satisfaga a los tres socios norteamericanos, y la tentación de Trump de hacer saltar todo por los aires.

Tendencias