
El gobierno de Qatar confirmó este miércoles la salida de “algunos efectivos” estadounidenses de Al Udeid, la base aérea del Pentágono más grande de Oriente Medio y que ya fue atacada por Irán en represalia por los bombardeos de instalaciones nucleares iraníes el año pasado.
“Tales medidas se están tomando en el marco de las tensiones que están teniendo lugar en la región”, dijo la oficina de prensa qatarí en un comunicado. Aunque no hizo referencia a la escalada entre Irán y Estados Unidos en medio de las protestas en el país persa, la retirada implica una maniobra de prevención en caso de un posible acto de represalia del régimen de los ayatolás, en caso de ataque estadounidense, como ha amenazado el presidente Donald Trump.
El martes, Trump aseguró que enviará ayuda económica a los opositores de Irán en medio de las protestas que están sacudiendo el país persa, mientras que también volvió a amenazar con un posible ataque militar contra la República Islámica por la represión de las manifestaciones multitudinarias de las últimas semanas, que han dejado más de 2,500 muertos. Además, amenaza con imponer un 25% de aranceles a los países que comercien con el régimen de los ayatolás.
En respuesta, la Misión Permanente de Irán ante la ONU acusó al mandatario estadounidense de fomentar la desestabilización política, incitar a la violencia y amenazar la soberanía, la integridad territorial y la seguridad nacional del país, según una carta enviada el martes al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
En medio de estas amenazas, el Gobierno de Qatar afirmó que el país árabe “continúa tomando todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y residentes en su territorio”, algo que afirmó que es “una prioridad absoluta” junto con la protección de “instalaciones vitales y militares”.
El pasado mes de junio, Irán atacó la base aérea de Al Udeid -que alberga unos 10,000 efectivos estadounidenses- como represalia por los bombardeos de Estados Unidos contra tres instalaciones nucleares iraníes durante la guerra en ese mes entre la República Islámica e Israel.
Esos ataques, que fueron interceptados en su mayoría por las defensas aéreas de Qatar, no causaron víctimas pero sí provocaron una escalada de tensiones en Oriente Medio.