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En su conferencia mañanera, la presidenta mexicana elogió el discurso de su homologo canadiense en el Foro de Davos.

‘El viejo orden no va a volver’: este es el discurso de Mark Carney que ha sorprendido al mundo... incluida Sheinbaum

Nuevo orden global Mark Carney, primer ministro de Canadá, advirtió que el viejo orden mundial no va a volver. (EFE y Pexels)

El primer ministro canadiense, Mark Carney, declaró el martes que el “viejo orden mundial” no va a ser recompuesto e invitó a otros países a unirse frente a “las grandes potencias” que han desmontado un mundo basado en normas.

En un discurso en el Foro de Davos (Suiza), que se celebra hasta el próximo viernes, Carney afirmó que el mundo está padeciendo “una ruptura” y no “una transición”, en la que “los grandes poderes” están utilizando la “integración económica como un arma”.

“No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de la subordinación”, continuó Carney para añadir que Canadá está recalibrando sus relaciones, en medio de las amenazas y tensiones provocadas por Donald Trump.

El primer ministro canadiense utilizó el ensayo ‘The Power of the Powerless’ del autor checo, y antiguo presidente de la República Checa, Václav Havel, para ilustrar la situación actual en la que parece que “el orden mundial basado en normas está apagándose”, “los poderosos pueden hacer lo que quieren y los débiles deben sufrir”.

Según Carney, de la misma forma que el poder del sistema comunista en el este de Europa desapareció cuando la sociedad empezó a dejar de seguir las normas impuestas por los Gobiernos, “es el momento en el que las empresas y los países” se rebelen contra las grandes potencias.

Ante esta situación, el líder canadiense señaló que los países más débiles pueden optar por aislarse para protegerse lo que, en su opinión, producirá “un mundo de fortalezas que será más pobre, más frágil y menos sostenible”.

“Y la cuestión para potencias medias como Canadá no es si debemos adaptarnos a la nueva realidad. Debemos. La cuestión es si nos adaptamos limitándonos a levantar muros más altos o si podemos hacer algo más ambicioso ahora”, continuó.

Carney puso como ejemplo Canadá, que está estableciendo nuevas relaciones para construir “coaliciones que funcionen, asunto por asunto”, creando “una densa red de conexiones en comercio, inversión y cultura, de la que podamos tirar frente a retos y oportunidades futuras”.

El discurso de Carney se produjo poco después de que el principal periódico de Canadá revelase que las fuerzas armadas canadienses, por primera vez en más de un siglo, ha elaborado un esquema teórico sobre una posible respuesta de Canadá a una invasión de Estados Unidos.

El primer ministro canadiense, que también expresó su “firme” apoyo a Groenlandia y Dinamarca y el compromiso “inquebrantable” de Ottawa con el artículo 5 de la OTAN, terminó señalando que mientras las grandes potencias pueden permitirse ir por libre “por ahora”, las potencias medias no pueden.

Las palabras de Mark Carney han provocado la sorpresa de todo el mundo: en su conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum elogió el discurso de su homologo canadiense.

“Muy buen discurso de Carney, del primer ministro Carney. Muy a tono con los momentos actuales”, enfatizó la mandataria mexicana.

Personas se manifiestan durante una protesta este sábado en Nuuk (Groenlandia) (EFE/ Julio Cesar Rivas)

Este es el discurso completo del primer ministro de Canadá, Mark Carney

Hoy hablaré de una ruptura en el orden mundial, del fin de una agradable ficción y del comienzo de una dura realidad, donde la geopolítica, y las grandes potencias, no están sujetas a límites ni a restricciones.

Pero quiero deciros también una cosa: los otros países, especialmente las potencias medias como Canadá, no son impotentes. Tenemos la capacidad de construir un nuevo orden que abarque nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los estados.

El poder de los menos poderosos empieza con la honestidad.

Cada día se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias; que el orden basado en normas se está desvaneciendo; que los poderosos hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben.

Este aforismo de Tucídides se presenta como inevitable, como la lógica natural de las relaciones internacionales que se reconstituye a sí misma.

Frente a esta lógica, existe una fuerte tendencia a que los países prefieran adaptarse para evitar problemas, acomodarse, evitar enfrentamientos, con la esperanza de que la obediencia compre seguridad.

Bueno, eso no funcionará.

Entonces, ¿cuáles son nuestras opciones?

En 1978, el disidente checo (y después presidente) Václav Havel escribió un ensayo llamado The Power of the Powerless (“El poder de los sin poder”), y en él se hizo una pregunta simple: ¿cómo sostenía el sistema comunista su poder?

Y su respuesta comenzó con un verdulero que cada mañana colocaba un cartel en su ventana: “Trabajadores del mundo, uníos”. Él no creía en ello. Nadie creía en ello. Pero lo colocaba para evitar problemas, para señalar conformidad, para encajar. Y porque todos lo hacían, el sistema persistió —no solo por la violencia, sino por la participación de personas comunes en rituales que sabían que eran falsos.

Havel llamó a eso “vivir dentro de una mentira”.

Y ahora sabemos la verdad: el viejo orden no va a volver.

No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia.

Pero a partir de esta fractura podemos construir algo más grande, mejor, más fuerte y más justo.

Esta es la tarea de las potencias mediaslos países que tienen más que perder en un mundo de fortalezas, y más que ganar de una cooperación genuina.

Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de nombrar la realidad, de fortalecernos en casa, y de actuar juntos.

Ese es el camino de Canadá.

Lo elegimos abierta y confiadamente, y es un camino abierto a cualquier país dispuesto a recorrerlo con nosotros. Gracias._Con información de EFE.

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