
Seis años después de que la pandemia por el Coronavirus comenzara un encierro global para evitar su contagio, una variante está ganando la atención mediática debido a sus múltiples mutaciones y reciente exparsión en algunas partes del mundo. Aunque las cifras y el riesgo todavía parecen limitados, las autoridades sanitarias ya están en observación de esta situación. Esto es lo que se sabe
¿Qué es la variante BA.3.2 de COVID?
La BA.3.2 es un sublinaje del COVID derivado de la variante Ómicron, identificado por primera vez en noviembre de 2024. Se caracteriza por presentar entre 70 y 75 mutaciones en la proteína espiga, estructura clave que el virus utiliza para ingresar a las células humanas.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta variante fue clasificada como “variante bajo monitoreo” (VUM) en diciembre de 2025, lo que implica que se sigue de cerca su comportamiento, pero sin evidencia de mayor peligrosidad frente a otros linajes circulantes.
¿Dónde se detectó y cómo se ha propagado?
Los primeros casos de BA.3.2 se identificaron en Sudáfrica, país donde han surgido previamente diversos linajes de Ómicron.
Desde entonces, la variante se ha detectado en al menos 23 países de distintos continentes, incluyendo Estados Unidos y varias naciones de Europa, mediante muestras clínicas, viajeros internacionales y monitoreo de aguas residuales.
En términos de magnitud, su presencia sigue siendo limitada. Por ejemplo, en Estados Unidos representa menos del 1 % de los casos secuenciados, lo que indica una circulación aún baja en comparación con otras variantes predominantes.
¿Cuántos casos se han registrado?
Las autoridades sanitarias no han reportado una cifra global consolidada de casos, debido a que la vigilancia genómica depende de cada país. Sin embargo, los datos disponibles muestran que BA.3.2 tiene una presencia minoritaria a nivel mundial, sin evidencia de que haya provocado incrementos significativos en contagios o brotes de gran escala.
¿Representa un nuevo riesgo epidemiológico?
Hasta el momento, organismos como la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) coinciden en que BA.3.2 no representa un riesgo adicional significativo frente a otras variantes de Ómicron.
Si bien estudios preliminares sugieren que podría tener mayor capacidad de evasión inmunológica es decir, reducir parcialmente la neutralización de anticuerpos, no hay evidencia de que cause enfermedad más grave ni mayores tasas de hospitalización.
Asimismo, las vacunas actuales continúan ofreciendo protección contra cuadros graves y hospitalización, y los síntomas reportados son similares a los de variantes previas, generalmente leves o moderados.