
Israel y Líbano iniciaron este martes en Washington las primeras negociaciones directas entre ambos países vecinos, en medio de los bombardeos diarios israelíes -que este martes dejaron al menos 35 muertos- y con el rechazo frontal de la milicia chiita Hezbolá, puesto que la exigencia israelí pasa por el desarme definitivo de la guerra financiada y armada por Irán.
El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y su homóloga libanesa, Nada Hamadeh Moawad, se reunieron en la sede del Departamento de Estado en presencia del secretario de Estado de EU, Marco Rubio, quien calificó las negociaciones de “oportunidad histórica”, ya que no sólo se trata de abordar un posible alto el fuego sino “una solución permanente a 20 o 30 años de influencia de Hezbolá” en la región, de la que, según dijo, han sido víctimas tanto los israelíes como los libaneses.
“Todas las complejidades de este asunto no se van a resolver en las próximas seis horas, pero podemos empezar a avanzar y crear el marco en el que algo pueda suceder, algo muy positivo”, agregó el jefe de la diplomacia estadounidense.
Además de Rubio y los embajadores de Israel y Líbano en EU, también participan el consejero del Departamento de Estado, Mike Needham; el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz; y el embajador estadounidense en el Líbano, Michel Issa.
Hablar es rendirse: Hezbolá
Ningún representante de Hezbolá fue invitado a unas negociaciones que la milicia proiraní, con fuerte presencia también en el parlamento de Beirut, condenó por tratarse, aseguró, de una “rendición” en toda regla del País del cedro al Estado judío.
El líder de Hezbolá, Naim Qassem, rechazó el lunes el inicio de las conversaciones “sin sentido” con Israel y consideró que cualquier acuerdo requiere un previo consenso interno entre las diferentes facciones libanesas: sunitas, chiitas, drusos y cristianos.
Dos mil muertos
Hezbolá reanudó el lanzamiento de cohetes al norte de Israel el 28 de febrero, el mismo día que Estados Unidos e Israel declararon la guerra a Irán con sendos ataques masivos.
Temiendo la respuesta agresiva del poderoso ejército judío, el primer ministro libanes, Nawaf Salam, exigió a la milicia proiraní la entrega de las armas y su incorporación al Ejército libanés, como se acordó el año pasado para poner fin a los bombardeos israelíes.
Pero Hezbolá -cuyo feudo es el sur de Líbano. incluido el sur de Beirut- se niega al desarme, alegando que Israel aprovecharía para invadir y ocupar el sur del país.
Las conversaciones abiertas este martes en Washington tienen lugar tras seis semanas de enfrentamientos entre Hezbolá e Israel en territorio libanés, donde más de 2,000 personas han muerto y más de un millón han sido desplazadas a causa de los ataques e incursiones israelíes desde el pasado 2 de marzo.
Israel descarta un alto el fuego
Las negociaciones podrían verse abocadas al fracaso debido a las profundas discrepancias entre ambas delegaciones.
El Gobierno libanés aboga por un alto el fuego inmediato que abra la puerta a un diálogo más amplio sobre seguridad fronteriza, pero Israel descarta una pausa en las hostilidades y exige el desarme total de Hezbolá y la creación de una “zona de seguridad” en el sur del Líbano que le permita controlar la franja entre la frontera y el río Litani.
Un funcionario del Departamento de Estado dijo a la prensa que estas negociaciones se celebran debido a “las acciones temerarias de Hezbolá”.
“Israel está en guerra con Hezbolá, no con el Líbano, por lo que no hay razón para que los dos países vecinos no dialoguen”, agregó.