
La situación en Cuba y sus 9.7 millones de habitantes es desesperada. La noche del miércoles, de nuevo se produjeron protestas en diferentes puntos de La Habana, con cacerolazos e incluso quema de contenedores de basura, no porque la población tenga miedo al aparato represor del régimen castrista, sino porque es más fácil no ser identificado por los espías de barrio en la oscuridad.
Horas antes, el ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, hizo el anuncio más temido: “No tenemos absolutamente nada de fueloil, ni absolutamente nada de diésel. Ya no tenemos reservas”.
El ministro admitió que se han gastado ya las 100,000 toneladas de crudo del petrolero ruso que llegó en marzo, tras levantar por una ocasión el bloqueo impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En 67 años de castrismo, es la primera vez que un responsable del régimen dice una afirmación que equivale casi a una condena de muerte. Tampoco hay constancia de que ningún país en la era moderna se haya quedado totalmente sin reservas de combustible.
Durante el llamado “Periodo Especial”, tras el colapso de la Unión Soviética, en 1991, hubo apagones y escasez extrema; también los hubo tras el embargo de EU al petróleo que enviaba el régimen chavista venezolano, pero el discurso oficial nunca usó la expresión “nos quedamos sin combustible”.
Energía solar china desperdiciada
Dos terceras partes de la demanda energética de Cuba se cubrían con las importaciones de carburantes, sobre todo de Venezuela y México, que ahora ya no llegan. El resto se extrae del escaso crudo crudo y gas cubano, insuficiente para evitar los apagones diarios que sufre la isla desde hace un año.
En cuanto a las renovables, Cuba tiene una capacidad instalada de 1,300 megavatios de energía solar gracias a los paneles instalados por empresas chinas durante los últimos dos años. Sin embargo, el país necesitaría casi el triple para abastecer al mercado.
Además, mucha de esa energía se pierde al no poder almacenarla en baterías eléctricas por la inestabilidad de la precaria red energética.
“En La Habana, los apagones ahora superan las 20-22 horas (por día)”, reconoció De la O Levy. No dijo nada de los apagones de hasta dos días seguidos en otras provincias.
El récord más indignante
La situación es tan extrema que la noticia empieza a ser que haya luz en algún momento del día. El país caribeño marcó este jueves un nuevo récord cuando el mayor apagón de la jornada desconecte simultáneamente el 70% de la isla en el momento de mayor demanda, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE).
La UNE prevé para el horario pico -en la tarde noche- una capacidad de generación de apenas 976 megavatios (MW) para una demanda de 3,150 MW.
“Esto está peor”, resume resignado un habanero de 88 años tras más de 20 horas sin electricidad en su domicilio de El Vedado, uno de los barrios más acomodados de la capital y, hasta ahora, también una de las zonas más protegidas frente a los apagones por las autoridades.
Y sin electricidad significa también sin agua corriente, sin posibilidad de refrigerar la comida y sin poder encender un aire acondicionado o un ventilador normal cuando las temperaturas superan ya los 30 grados celsius.
Objetivo: salvar al régimen castrista
“Cuba está abierta a cualquiera que nos quiera vender combustible”, añadió el ministro, sin mencionar el duro bloqueo impuesto por Donald Trump, con la esperanza de alcanzar antes un acuerdo con Estados Unidos, que pase por la supervivencia del régimen, aprovechando que para el mandatario republicano la democracia y las libertades no es una prioridad, sino la explotación de recursos y hacer negocios. La prueba es el régimen chavista, que la Casa Blanca permite que siga existiendo, con la sumisa Delcy Rodríguez al frente, a cambio de parte de la riqueza petrolera.
Por eso, cuando el ministro de Energía dice “Cuba está abierta…” está diciendo “el régimen está abierto”. Otra cosa es lo que piense el pueblo cubano, del que casi nada se sabe porque no lo dejan opinar y mucho menos votar.
El director de la CIA, en Cuba
Para demostrar la buena voluntad del régimen que preside Miguel Díaz-Canel, este jueves viajó a La Habana el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, para reunirse con representantes del Ministerio del Interior de Cuba.
En un comunicado difundido en medios oficiales, el Gobierno cubano que “en un contexto caracterizado por la complejidad de las relaciones bilaterales, en aras de contribuir al diálogo político entre ambas naciones, como parte de los esfuerzos por afrontar el escenario actual”.
La nota explicó que la “dirección de la revolución”, una denominación que incluye al expresidente Raúl Castro y otros líderes que no obligatoriamente ocupan cargos en el Gobierno, “aprobó la realización de esta visita”, que apuntan que fue solicitada por representantes de la administración Trump.
Las autoridades cubanas indicaron que sus representantes en el encuentro aportaron elementos que “permitieron demostrar categóricamente” que la isla “no constituye una amenaza para la seguridad.