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La caída de nacimientos está relacionada con los celulares de cuarta generación. La SEP alerta que los estudiantes pasan más de 7 horas pegados a la pantalla

El declive de la natalidad en México se disparó con los celulares 4G

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Adictos al celular Adolescentes españoles comparten el mismo espacio, sin hablarse (El País)

El smartphone o teléfono celular inteligente es, probablemente, la herramienta tecnológica más masiva, más universal y de mayor uso diario de la humanidad desde la invención de la rueda. Sólo en México, hay 14 millones más de celulares que habitantes (148 millones de aparatos frente a 134 millones de personas) y gana por goleada al número de vehículos (35 millones).

Las consecuencias de esta revolución digital —especialmente tras la expansión de la cuarta generación de móviles (4G) y su alta velocidad de datos para ver vídeos— está teniendo una consecuencia directa y potencialmente muy dañina, según concluyeron recientemente investigadores: un desplome acelerado y nunca visto de la natalidad en todo el mundo.

Dos estudios recientes avalan esta hipótesis.

Con el título “The Collapse of Teen Fertility in the Digital Era” (El Colapso de la Fertilidad de los Adolescentes en la Era Digital), los demógrafos de la Universidad de Cincinnati, Nathan Hudson y Hernan Moscoso-Boedo, publicaron el pasado 25 de abril un estudio que muestra que la fertilidad, especialmente entre las adolescentes, colapsó a nivel global a partir de 2007, año en el que Steve Jobs presentó al mundo el iPhone, el primer celular inteligente.

El pasado 17 de mayo, el periodista John Burn-Murdoch, especialista en análisis de datos, escribió un artículo en Financial Times en el que retoma la investigación de Hudson y Moscoso-Boedo, pero la extrapola no solo a los más jóvenes sino a toda la población en edad de reproducción.

Relación causal

En ambos casos, los expertos llegaron a la misma conclusión: existe una relación causal entre la expansión planetaria del smartphone y el colapso de la natalidad, en la mayoría de países del mundo, independientemente de que tengan ingresos altos o bajos, o de diferentes culturas y religiones. En otras palabras, no es pura coincidencia, es relación causa-efecto.

Ambas publicaciones argumentan que, desde hace una década y media, los teléfonos inteligentes transformaron radicalmente la forma en que los jóvenes interactúan. “Al alcanzarse un punto de inflexión (tipping point) en el que la mayoría de los adolescentes poseía un smartphone, la vida social se trasladó masivamente del mundo físico al digital. Esto redujo drásticamente el tiempo de contacto ‘en persona’ y sin supervisión, donde ocurren la mayoría de los encuentros que llevan a embarazos no planificados”.

Para demostrar la causalidad, Hudson y Moscoso-Boedo descubrieron que las zonas en Estados Unidos y Reino Unido que recibieron cobertura de alta velocidad móvil más temprano experimentaron un descenso más rápido y pronunciado en las tasas de fertilidad adolescente. Luego extrapolaron el método a decenas de países con resultados idénticos. Además, analizaron diarios de uso del tiempo que revelan que, entre 2003 y 2019, el tiempo de socialización presencial entre adolescentes se redujo a la mitad mientras que el ocio digital se triplicó.

Por su parte, el artículo del Financial Times revela que ya no es un fenómeno exclusivo de países envejecidos: más de dos tercios de los 195 estados estudiados registran tasas por debajo del umbral de reemplazo de 2.1 hijos por mujer.

¿Cuál es la situación de México?

En México se desarrolló un patrón idéntico al de Estados Unidos, solo que cinco años más tarde, a partir de 2015, ya que la penetración del teléfono inteligente tardó más tiempo en completarse. Sin embargo, la caída de la natalidad fue más pronunciada que en el vecino del norte, debido a que fue el año que apareció la cuarta generación de celulares (4G) y su alta velocidad de datos, lo que permitió la difusión masiva de vídeos y enganchó a cientos de millones de jóvenes en todo el mundo a aplicaciones como TikTok, la más descargada del mundo desde el confinamiento por pandemia, en 2020.

El punto de inflexión demográfico en México, cuando la tasa de fecundidad cayó a 2.1 hijos —considerado el límite de reemplazo generacional—, ocurrió, precisamente, en 2015. Desde entonces la situación se ha agravado.

Según datos del Inegi de 2024, la tasa de fecundidad actual en México es de alrededor de 1.7 hijos por mujer. Si en 2015 nacieron 2.35 millones de bebés en México, en 2024 se desplomó a 1.67 millones, lo que significa una reducción de más de 680,000 nacimientos anuales. Una caída del 29% en menos de una década.

El dato en México es más alarmante si se compara con la caída en el mismo periodo en Estados Unidos, que fue de un 10%.

Siete horas y 36 minutos mirando el celular

La propia Secretaría de Educación Pública (SEP) ya comparó el uso diario del celular con una jornada laboral completa. Según Ricardo Villanueva Lomelí, subsecretario de Educación Superior, las personas mayores de 16 años en el país pasan en promedio siete horas con 32 minutos al día conectadas a internet, casi una hora más que el promedio mundial de seis horas con 38 minutos.

Aunque la caída de la natalidad empezó antes de que el mundo se llenara de celulares inteligentes —anticonceptivos, educación sexual y la postergación de la maternidad por estudios y trabajo, dificultad de acceso a la vivienda…—, la adicción a internet ha acelerado y agravado el invierno demográfico que enfrenta la humanidad

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