
Las farmacéuticas estadounidenses Moderna y Merck anunciaron este miércoles que el ensayo de fase 3 (el previo a la aprobación de un fármaco) de su vacuna personalizada contra el melanoma tuvo éxito en frenar la recaída y la metástasis, y alcanzó los objetivos de supervivencia marcados.
A falta de conocer detalles, se trata de un hito histórico porque es la primera vez que una vacuna terapéutica de este tipo logra un resultado positivo en un ensayo de fase 3, el más avanzado (la fase 4 equivale a su comercialización). Asimismo, también es la primera vez que se experimenta un tratamiento oncológico basado en ARN mensajero, la misma tecnología que sirvió para hacer las vacunas frente al COVID-19.
Aunque en la nota de prensa que han difundido para publicitar el resultado no hay datos sobre cuánto se ha incrementado la supervivencia o cuánto se han reducido las posibilidades de recaída, en ella se afirma que la combinación de la vacuna (intismeran autogene) con una inmunoterapia (pembrolizumab) alcanzó los objetivos de supervivencia libre de recaída y sin que el cáncer se extienda a otros órganos.
En el ensayo anterior en el que se probó este tratamiento contra el melanoma, presentado el pasado junio en el congreso de la Sociedad Estadounidense de Oncología Médica (ASCO), la investigación conjunta de ambos laboratorios logró reducir un 49% el riesgo de recaída o muerte y un 59% el riesgo de metástasis.
La expectativa de que se anuncien pronto los detalles del nuevo avance y la previsible mejora del porcentaje de supervivencia hizo que este miércoles se disparasen las acciones de Moderna un 87% y las de Merck un 8%.
El nuevo tratamiento se probó en pacientes con melanoma (el cáncer de piel más peligroso) a los que ya se les había extirpado el tumor quirúrgicamente, pero que tenían un riesgo alto de recaída. En el ensayo participaron 1,137 personas.
Terapia a medida
La vacuna no funciona exactamente como las que se utilizan contra los virus, que se fabrican en masa, a todo el mundo le funcionan más o menos igual y se utilizan como protección frente a la enfermedad.
En el ensayo se elaboró de forma personalizada para el cáncer de una persona una vez que ha aparecido. Se analiza una muestra del tumor extirpado al paciente para identificar sus características únicas y con esta información se diseña una vacuna de ARN mensajero a medida. Esa vacuna enseña al sistema inmunitario del paciente a reconocer y atacar sus células cancerosas concretas en caso de que reaparezcan.
Por tanto, se trata de una terapia a medida, diseñada a partir de las mutaciones específicas del tumor de cada paciente. El objetivo es entrenar y activar el sistema inmunitario del paciente para que reconozca y ataque las células cancerosas.
“Durante muchos años, la idea de crear un tratamiento de ARNm diseñado específicamente para el cáncer de una persona era difícil de imaginar. Hoy estamos contribuyendo a convertir esa visión en realidad”, declaró Stéphane Bancel, director ejecutivo de Moderna.
Tras este primer anuncio, MSD y Moderna presentarán los datos completos en un congreso médico internacional y empezarán a hablar con las autoridades reguladoras para pedir la aprobación del tratamiento. Además, ambas compañías tienen ya en marcha ocho ensayos más con la misma tecnología de vacunas personalizadas en otros tipos de cáncer como pulmón, vejiga y riñón.
Moderna se hizo conocida para el gran público al convertirse en uno de los pioneros mundiales de las vacunas de ARN mensajero. Fue una de las primeras empresas, junto con Pfizer-BioNTech, en desarrollar y comercializar a gran escala una vacuna basada en esta tecnología contra el COVID-19.
El melanoma es una de las formas más mortales de cáncer de piel, con más de 330,000 nuevos casos diagnosticados en todo el mundo en 2022, cifra que va en aumento, recuerdan los laboratorios (con información de El País).