
Elecciones en Brasil — Terminó la espera y este domingo más de 158 millones de brasileños con derecho al voto están convocados a las urnas para decidir por la continuidad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva o dar un giro de timón y regresar a la política del ultraderechista Flávio Bolsonaro, heredero del exmandatario Jair Bolsonaro, quien cuenta con el apoyo del Gobierno de Estados Unidos.
Lula, quien busca la reelección y quien confía en ganar la apuesta en un primer round para no llegar a una segunda vuelta, encabezó este sábado un acto masivo de cierre de campaña en São Paulo, el mayor colegio electoral del país, que el propio Partido de los Trabajadores calificó como “el último baile”.
“A última dança”, colocó la histórica agrupación política en sus redes sociales para referirse a la manifestación de apoyo al mandatario de 80 años que va tras su cuarto mandato no consecutivo, pero que se ubica con su adversario electoral en empate técnico.
La música y el clima festivo comenzaron temprano en la Avenida Paulista, aunque la caravana formal que iniciaba con el descenso hacia una plaza del centro de la ciudad arrancó una hora y media después con la llegada del líder progresista.
MOTOCIATA
Por su parte, su adversario en las urnas, Flávio Bolsonaro sacó músculo este mismo día y sus simpatizantes le expresaron su apoyo con una “motociata”, una marcha de miles de motocicletas en São Paulo.

Miles de simpatizantes acudieron a la cita que se desarrolló entre las ciudades paulistas de Santa Bárbara d’Oeste y Americana ataviados con banderas de Brasil, pegatinas en apoyo a su candidato e incluso imágenes del exmandatario Jair Bolsonaro, que cumple 27 años de condena en arresto domiciliario por alentar un golpe de estado en 2023.
El ruido de los motores y bocinas de las motocicletas arropó la llegada de Flávio, así como los miles de asistentes que corearon su nombre cuando salió de una camioneta negra y se acercó a saludar a la multitud.
MAPA POLÍTICO
Las elecciones en Brasil definen mucho más que el rumbo del país, ya que esta nación es uno de los cromos más deseados del álbum de geopolítica de Donald Trump.
El resultado de la elección presidencial dará forma definitiva al mapa político de Latinoamérica de cara al tramo final del mandato de Trump, que busca sumar más “amigos” en la región.
Mientras la ola derechista bañaba a gran parte de Latinaomérica, Brasil en los últimos cuatro años se mantuvo firme como el principal bastión del progresismo sudamericano. Por lo menos, hasta ahora.
Frente a los embates de Washington, Lula optó por subir el volumen de su discurso soberanista, el cual no solo enarbola el orgullo por lo brasileño, sino que no escatima a la hora de rechazar las injerencias extranjeras.

“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, dijo Lula hace unos días durante su discurso en la Asamblea General de la ONU, en la que fue su décima intervención en ese palco frente a los jefes de Estado.
ESCUDO DE LAS AMÉRICAS
Un día después, Bolsonaro prometió que, si gana la presidencia, se sumará al Escudo de las Américas, iniciativa de seguridad impulsada por Trump y en la que ya participan varios mandatarios latinoamericanos, como el argentino Javier Milei, el paraguayo Santiago Peña o el chileno José Antonio Kast.
Los dos favoritos para ganar la presidencia representan caminos opuestos, ya que Lula, que busca un cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años, con una extensa carrera a cuestas, y Bolsonaro, ungido por su padre tras la condena por golpe de Estado para mantener vivo el apellido en la política, se perfilan para avanzar en una segunda vuelta.
A pesar de que el abogado de 45 años ha ocupado cargos públicos desde sus inicios en la vida profesional, el líder del Partido de los Trabajadores le ha dejado saber que no lo considera un rival a su altura. El pasado jueves Lula dijo en una entrevista que Bolsonaro hijo “no tiene pasado, no tiene presente y no tiene futuro”, lo que caló hondo en el ultraderechista que dijo que dará la sorpresa en las urnas.
ARTIMAÑAS
La campaña electoral se alejó de las propuestas y quedó atrapada de ambos lados en noticias falsas, insultos, artimañas y escándalos de corrupción.
El que más hondo caló fue el del Banco Master, el mayor fraude financiero del país, y cuyo dueño, Daniel Vorcaro, tejió una red de influencias en los Tres Poderes y de ambos lados de la grieta política.
Bolsonaro parecía verse más afectado por haberle pedido a Vorcaro, al que en principio afirmó desconocer, unos 12 millones de dólares, supuestamente para financiar una película biográfica sobre su padre.

Si bien Lula no se ha visto personalmente salpicado, sí le ha afectado públicamente la relación de proximidad entre el banquero y el magistrado Alexandre de Moraes, uno de sus aliados y quien abanderó la condena a 27 años de cárcel a Jair Bolsonaro por un intento de golpe de Estado.
VOTO ÚTIL
Con las evidentes diferencias entre ambos candidatos favoritos, las encuestas no consiguen salir del empate técnico en intención de voto.
También están empatados en la tasa de rechazo. En este índice, algunos sondeos llegan a superar el 50 %, lo que deja un margen casi nulo de crecimiento directo a costa del rival.
Este escenario neutralizó las posibilidades de las ‘terceras vías’, como el psiquiatra y escritor Augusto Cury, que a finales de agosto llegó al 11 % en una encuesta, o el contestatario ultraderechista Renan Santos.
Eso llevó a que, en sus últimas apariciones públicas, tanto Lula como Bolsonaro se vieran obligados a apelar por el voto útil.
Flávio Bolsonro se enfocó en captar a los votantes de otras fuerzas, a los que llamó a dar un voto “inteligente”, argumentando que es el único capaz de vencer a Lula da Silva en las urnas.
En el caso del mandatario, sus discursos giraron alrededor de disminuir la abstención, que es históricamente alta. En la primera vuelta de 2022, el 21 % de los electores habilitados para votar no se presentó.
Por ello, la campaña lanzó una batería de contenidos dirigida a los adultos mayores de 70 años, quienes no están obligados a votar y entre quienes Lula acarrea una frondosa ventaja respecto a su rival. Este grupo representa más del 10 % de los electores aptos para comparecer este domingo. (Con información de EFE)
La Crónica de Hoy 2026