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El segundo peor brote de la historia está fuera de control y se teme que sea tres veces mayor que los 5,208 casos confirmados

El fin de la ayuda humanitaria de EU al mundo está agravando el ébola en EL Congo

Personal sanitario entierra a un joven que murió de ébola en el poblado de Bunia, en la República Democrática del Congo (EFE)
Brote de ébola Personal sanitario entierra a un joven que murió de ébola en el poblado de Bunia, en la República Democrática del Congo (EFE)

La decisión del gobierno de Donald Trump de cancelar USAid, la mayor agencia humanitaria del mundo, está pasando factura en los países más vulnerables, especialmente en la República Democrática del Congo (RDC), que enfrenta ya el segundo peor brote de ébola desde que hay registros, con 5,208 casos confirmados y 2,476 muertos, según cifras del gobierno de Kinshasa.

Especialmente dañino ha sido el desmantelamiento de los DART (Disaster Assistance Response Teams), los equipos especializados que EU desplegaba de inmediato ante emergencias sanitarias graves en países con sistemas de salud muy frágiles, como es el caso de la RDC, el cuarto país más poblado de África, con 116 millones de habitantes, por detrás de Nigeria, Etiopía y Egipto.

De hecho, la respuesta tardía de las autoridades congoleñas ante la emergencia sanitaria en el este del país ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar la epidemia, declarada el 15 de mayo, fuera de control.

“Tenemos que ser francos: el brote está lejos de estar bajo control. Se nos ha adelantado claramente y nosotros seguimos intentando alcanzarlo. Lo que más me preocupa es dónde está muriendo la gente: en sus casas, dentro de sus comunidades, fuera de los centros sanitarios y fuera de las listas de contactos identificados”, alerto el martes desde Ginebra el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Enfrentar la epidemia sin vacuna

Esa detección tardía se debe a que, aunque se sospecha que el brote comenzó a circular en enero o febrero de 2026, no fue declarado hasta mayo por los errores de diagnóstico de los médicos, que atribuyeron los síntomas que presentaban los pacientes a otras enfermedades como malaria, tifus o gripes estacionales, de sintomatología similar en las primeras fases, porque las pruebas de diagnóstico utilizadas inicialmente estaban diseñadas para detectar el virus Zaire y no identificaban la variante Bundibugyo, cuya transmisión es más rápida.

El jefe de asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, alertó la semana pasada de que una persona está muriendo cada 30 minutos en la RDC como consecuencia de esta variante del ébola, para la que todavía no existe ninguna vacuna aprobada ni tratamiento autorizado. Las que existen no sirven, pues fueron diseñadas para combatir la cepa Zaire, responsable de la crisis de hace una década en África occidental.

Tres veces peor de lo estimado

Por su parte, el jefe de Respuesta ante Emergencias de los Centros para el control de Enfermedades de África (África CDC), Yap Boum, declaró: “Estimamos que solo se está detectando entre el 30 % y el 40 % de los casos reales. Modelos del equipo de análisis de la RDC junto con el Imperial College evalúan que el tamaño real del brote podría ser tres veces mayor en número de casos confirmados”.

Boum explicó que la falta de detección responde en gran medida a que la cepa Bundibugyo, aunque muy contagiosa (por fluidos corporales) presenta síntomas más leves que los de la variante Zaire y sus cuadros hemorrágicos no son tan severos ni evidentes, lo que reduce la percepción de gravedad en la población y retrasa la búsqueda de atención médica.

Como resultado, al menos el 97 % de las muertes recientes se están produciendo en la comunidad o en centros de salud generales que carecen de protocolos de aislamiento y de prevención de infecciones adecuados.

Temor a que se propague por el África subsahariana

Esta mayor virulencia que la variante Zaire inquieta a la Unión Africana, que teme que el brote de fiebre hemorrágica, muy letal, se extienda por los países vecinos del África subsahariana.

África CDC confirmó dos casos en la localidad de Buta, en la provincia septentrional de Bas-Uélé, un área muy cercana a la frontera con la República Centroafricana (RCA), donde ya se han desplegado laboratorios móviles y mecanismos de vigilancia transfronteriza para evitar la expansión regional del virus.

La actual epidemia ya ha superado a la que también ocurrió en la misma región congoleña entre 2018 y 2020, pero todavía se encuentra lejos del más grave registrado hasta la fecha, que provocó 11,000 muertos y 28,000 contagios en África occidental entre 2013 y 2016.

El peor brote de Ébola (virus cuyo nombre procede del río Ébola, en el norte de la República Democrática del Congo, cuando se detectó por primera vez en 1976) tuvo su paciente cero en una zona rural de Guinea, en África occidental, y se propagó rápidamente a través de las fronteras hacia Liberia y Sierra Leona debido a la alta movilidad de la población y la falta de infraestructura sanitaria.

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