
La era moderna cuenta con diversas ventajas que han facilitado la vida humana. Desde la invención del motor hasta el surgimiento del internet, cuya creación cambió el mundo para siempre y, hasta la actualidad, continúa generando transformaciones en distintas áreas de la rutina de individuos e individuas de todas las edades, principalmente en la socialización y entretenimiento, donde las plataformas redes sociales destacan como el pasatiempo fundamental de la vida diaria.
TikTok, por ejemplo, transformó la cultura digital al consolidarse como la aplicación líder de videos cortos en el mundo, influyendo en la viralización de artistas emergentes, fomentando la creación de cortos fílmicos o las nuevas tendencias, e incluso obligó a competidores como Instagram, Facebook y YouTube a imitar su modelo vertical y material de reproducción.
Sin embargo, esta nueva modalidad de interacción, pese a su comodidad fugaz perfecta para “perder el tiempo”, ha expandido su impacto a la salud neurológica y psicológica de personas de todas las edades, aunque las principales perjudicaciones se centran en infancias y adolescentes, en quienes el daño a la actividad cerebral puede es mayor, según lo expone un nuevo estudio publicado en la revista NeuroImage.
Profesionales en Neurología confirman que los videos cortos “apagan” la actividad cerebral
Liderado por especialistas en neurociencia y psicología de la Universidad de Zhejiang, en Hangzhou, China, el estudio surge como una respuesta a la preocupación actual sobre el impacto de los videos cortos en la actividad cerebral, desarrollando el trabajo desde perspectivas neuroquímicas que exploran el control cognitivo, aquella función que permite a los individuos adaptarse a las demandas ambientales en constante cambio.
De acuerdo con el estudio, la corteza cingulada anterior dorsal (dACC) y la corteza prefrontal dorsolateral (dlPFC) son regiones clave de la red de control cognitivo que, ante tareas cognitivamente exigentes —relacionadas a la memoria, atención y razonamiento—, se activan para su realización.
Cada una de estas zonas fundamentales tiene una tarea en particular para ajustar el comportamiento y autocontrol ante dichas demandas:
- dACC: Tiene la responsabilidad de detectar conflictos y elaborar tanto la toma de decisiones como la evaluación del esfuerzo necesario para realizar tareas.
- dlPFC: Su principal función es la planificación, el control de impulsos y la regulación de la atención.
Watching short-form videos deactivates key brain regions for cognitive control.
— Nicholas Fabiano, MD (@NTFabiano) August 18, 2026
Your “stop” button goes offline. pic.twitter.com/2sHtCDFvJp
No obstante, el consumo masivo por ocio de videos cortos desplaza el procesamiento neuronal hacia la implicación emocional y la gratificación inmediata, lo que contribuye a la disminución del autocontrol en algunos individuos. Es decir: a pesar de recibir un estímulo inmediato que resulta satisfactorio, el control cognitivo esencial para la adaptación de tareas demandantes disminuye su actividad o, en algunos casos, incluso se apaga.
Además de las nuevas perspectivas sobre los mecanismos neuronales subyacentes a la interacción con videos cortos que contiene el trabajo neurociéntifico, los especialistas de Zhejiang también incluyen implicaciones que ayuden a la población internacional a comprender el uso excesivo de medios digitales, de manera que puedan emprender conductas que regulen su uso.
¿Cómo fue el experimento de Zhejiang sobre el impacto de videos cortos en la actividad cerebral?
A través de su cuenta oficial en redes sociales, Nicholas Fabiano —residente de psiquiatría en la Universidad de Ottawa— difundió el estudio de la revista NeuroImage como parte de su trabajo de divulgador científico en redes sociales, generando inmediata atención a los riesgos que especialistas de la Universidad de Zhejiang registraron en su investigación.
El estudio reunió a 56 adultos jóvenes para participar en sesiones dentro de un escáner de resonancia magnética funcional (fMRI), tecnología que permite observar en tiempo real qué zonas cerebrales se activan durante distintas tareas, y les expusieron a videos cortos especialmente seleccionados.
Como parte del experimento, los y las jóvenes podían dejar pasar los videos que no les gustaban o verlos completos, lo que permitió al cuerpo investigador comparar la reacción de cada una de las situaciones; esta particular variable reveló lo siguiente:
- En el caso de los videos que no generaron interés en los y las participantes, la actividad del dACC permanecía en niveles similares a los del reposo, mientras que la dlPFC continuaba con baja actividad. Por otra parte, los videos preferidos que las personas participantes decidieron ver completos, generaron una disminución mayor en ambas regiones esenciales del control cognitivo.
Por lo tanto, los neurocientíficos determinaron que el consumo de videos cortos, principalmente aquellos que son atractivos para el individuo o individua, implican menos demanda de control consciente y genera un procesamiento cerebral más automático y relajado. Contrario a ser un resultado positivo, este estado de relajación ocasiona el debilitamiento del esfuerzo activo para regular la atención o los impulsos.
El impacto de los videos cortos en la salud: ¿cuáles son los daños principales a la actividad cerebral?
Otro hallazgo relevante del estudio neurocientífico, fue que la comunicación entre el dACC y la dIPFC aumenta al ver los videos cortos preferidos pese a la disminución de su actividad, Sin embargo, esto tampoco representa una conclusión del todo positiva, ya que —al “entrar” en un estado de relajación— se reduce la necesidad de ejercer control consciente sobre lo que se está consumiendo visualmente.
En términos simples, los videos cortos orillan a la persona a entrar en un estado de “piloto automático”, en el que las zonas responsables de frenar impulsos y tomar decisiones activas disminuyen su trabajo, y pese a su conexión coordinada, dificultan que el individuo o individua se detenga a considerar cambiar la actividad.
“Las consecuencias a largo plazo de la desactivación inducida por la visualización de videos en funciones cognitivas como el monitoreo y la resolución de conflictos aún deben explorarse, lo que requiere investigaciones longitudinales”, detallaron los científicos de la Universidad Zhejiang.
No obstante, el estudio mantiene que el acercamiento de jóvenes menores de 14 años a las redes sociales debe ser evitado, principalmente la creación de cuentas personales. A su vez, instan a promover la alfabetización digital para contribuir a proteger el aprendizaje de las infancias y adolescentes.