
La Conferencia de las Partes sobre desertificación (COP17) concluyó este viernes en Ulán Bator, Mongolia, sin que los 197 participantes lograran aprobar el acuerdo global contra la sequía que se negocia desde 2024. El tema será retomado durante la COP18, que se celebrará en Egipto.
Después de dos semanas de negociaciones, los países y la Unión Europea acordaron posponer la adopción de un marco internacional que haga posible establecer una estrategia de gestión proactiva frente a este fenómeno.
La discusión sigue presente desde la COP16, realizada en Riad, Arabia Saudí, en 2024. La urgencia para alcanzar un acuerdo ha aumentado debido al deterioro de las condiciones de sequía a nivel mundial, que se han incrementado 30 por ciento desde el año 2000.
Las previsiones internacionales apuntan a que, de mantenerse la tendencia, tres de cada cuatro personas podrían enfrentar los efectos de la sequía para 2050.
Aunque no hubo consenso político, la cumbre dejó avances en materia de financiamiento y herramientas para fortalecer la capacidad de respuesta de los países.
Entre las iniciativas presentadas se encuentra el Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía (DRIF), cuyo objetivo es atraer hasta 400 millones de dólares de inversión privada para proyectos destinados a reducir los impactos de este fenómeno.
Adicionalmente, fue presentada la segunda etapa del Observatorio Internacional de Resiliencia a la Sequía (IDRO), una plataforma diseñada para ayudar a los gobiernos a medir su nivel de preparación e identificar las zonas y sectores más vulnerables.
Financiamiento, uno de los retos
Durante la conferencia, especialistas insistieron en que la disponibilidad de recursos será determinante para convertir los compromisos internacionales en proyectos concretos de restauración y adaptación.
“Tenemos las soluciones, tenemos las técnicas, pero el desafío es la financiación”, declaró a EFE el especialista técnico principal en Medioambiente y Clima del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (IFAD), Jahan Chowdhury.
El ministro de Medioambiente y Cambio Climático de Mongolia, Sandag-Ochir Tsend, estimó que el mundo requiere alrededor de 355 mil millones de dólares cada año para combatir la degradación de los suelos, la desertificación y la sequía.
La cifra contrasta con los aproximadamente 77 mil millones de dólares que actualmente se destinan a estos objetivos.
Chowdhury consideró incrementar la participación de bancos multilaterales de desarrollo, instituciones financieras y fondos de pensiones para generar inversiones en proyectos de recuperación de tierras.
En este contexto, uno de los principales resultados financieros de la COP17 fue el anuncio de hasta mil 300 millones de dólares en nuevos recursos y fondos ya comprometidos para proyectos de restauración de tierras y resiliencia ante la sequía.
Con información de EFE
Estos recursos estarán dirigidos a 23 países distribuidos en cinco continentes.
Una parte importante corresponde a la Iniciativa Insignia de Pastizales, considerada la mayor movilización de recursos para la recuperación de estos ecosistemas en la historia de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
La iniciativa coincide con el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, promovido por Mongolia como país anfitrión de la conferencia.
La próxima COP, prevista en Egipto, retomará las negociaciones sobre el acuerdo mundial contra la sequía y abordará otros desafíos relacionados con la degradación ambiental.
Actualmente, alrededor de 40 por ciento de las tierras del planeta presentan algún grado de degradación. Si las tendencias continúan, otro 11 por ciento de la superficie terrestre podría degradarse para 2050, un territorio equivalente al tamaño de Sudamérica.
La Crónica de Hoy 2026