
Política antiinmigrante — Derivado de la cacería de migrantes desplegada en Florida, uno de los estados republicanos con mayor política antiinmigrante y discriminatoria de Estados Unidos, los distritos escolares de los condados de Miami-Dade, Broward y Palm Beach, en el sur del estado, iniciaron el curso con 38,000 alumnos menos y comenzaron a cerrar escuelas o a fusionarlas, en buena medida por la disminución de la llegada de estudiantes procedentes del extranjero.
Miami-Dade, con una gran población de migrantes latinos, cerró o fusionó nueve centros este año y revisa el futuro de otras 27; en el condado de Broward se propuso en días pasados cerrar diez, mientras que en Palm Beach se congelaron las contrataciones y suprimió 76 puestos de bibliotecas escolares.
En el distrito de Miami-Dade, con el tercer sistema escolar de Estados Unidos, se perdieron 14,365 alumnos el curso pasado, por lo que pasó de 335,474 en su matrícula a 321,109, según su anuario estadístico, y este agosto empezó con otros 18,910 menos. En ese mismo periodo se quedó con 515 maestros menos.
Su superintendente, José Dotres, cifró en unos 3,000 los alumnos que el distrito recibió del extranjero el último curso, frente a los 14,000 o 22,000 anuales de los cursos precedentes.
En Miami-Dade, 172,186 estudiantes hablan español en casa, más de la mitad del total, y otros 8.513 hablan criollo haitiano.
Por su parte, en Broward se contabilizaron 223,890 alumnos en su recuento oficial del décimo día de clase, 12,658 menos que en la misma fecha del curso pasado, según el memorándum remitido a la junta escolar. Calcula que tiene un acumulado de más de 60,000 plazas sin ocupar.
Mientras que en Palm Beach se perdieron 6,959 lugares de estudiantes, más del doble de los 2,900 que había presupuestado.
El sur de Florida concentra las mayores comunidades venezolana y haitiana de Estados Unidos, y ambas perdieron el Estatus de Protección Temporal (TPS) durante el segundo mandato del presidente Donald Trump: los venezolanos en noviembre de 2025 y los haitianos este verano.
La Oficina de Investigación Económica y Demográfica de Florida, el organismo oficial de previsiones del estado, calculó este mes que el programa de inglés como segunda lengua perdió en un solo curso el equivalente a 22,084 alumnos a tiempo completo.
La matrícula de los colegios públicos bajó un 2,41 por ciento en ese periodo, el mayor descenso de los últimos cinco años.
Otros de los motivos de esta caída en el alumnado se deben al costo de vida, el descenso de la natalidad y las becas escolares que Florida abrió a todas las familias en 2023, que permiten pagar un colegio privado con dinero público.
La financiación estatal se reparte por alumno matriculado. De esa forma, por ejemplo, Palm Beach calcula que puede perder más de 100 millones de dólares, tras los 66 millones de dólares que dejó de ingresar el curso pasado. (Con información de EFE)
La Crónica de Hoy 2026