
Cientos de familiares y amigos se congregaron este miércoles en la explanada donde se celebró el Festival Nova, lugar de la mayor masacre dentro de la oleada de ataques perpetrada por milicias gazatíes el 7 de octubre de 2023: más de 350 jóvenes asesinados a sangre fría por los terroristas de Hamás.
Al homenaje no acudió el primer ministro Benjamín Netanyahu (como tampoco apareció en el primer y segundo aniversario). En esta ocasión, con mayor motivo, tras la denuncia de varios medios israelíes y estadounidenses, entre ellos The New York Times y The Wall Street Journal, contra el mandatario ultraderechista, en relación con que fue advertido por los servicios de inteligencia de Egipto y por el presidente de Emiratos Árabes Unidos de que Hamás preparaba un ataque masivo contra Israel desde Gaza.
“Estoy decepcionado con el Gobierno. Bibi (apodo de Benjamín Netanyahu) no es capaz de decirme dónde está mi hija, ni siquiera el lugar donde fue asesinada o donde yace su cuerpo. Simplemente, no le interesa, pero tengo la esperanza de que esto cambie tras las elecciones”, dijo Betsalel Ganon, padre de Shiran (38 años), asesinada por Hamás.
El homenaje se produjo apenas tres semanas antes de que Israel celebre unas elecciones parlamentarias que decidirán el rumbo del país y el futuro político del primer ministro, Benjamín Netanyahu, quien lleva tres años siendo ampliamente criticado por los familiares del 7 de octubre debido, entre otras cosas, a las fallas de seguridad que lo propiciaron.
Además, el primer ministro se ha opuesto repetidamente a constituir una comisión estatal independiente que investigue lo ocurrido, optando por una fórmula de composición política más afín a su figura.
Netanyahu tampoco visitó este año el Festival Nova, donde sí estuvieron desde primera hora Naftalí Benet y Avigdor Líberman, dos de los principales líderes que, aun perteneciendo a partidos diferentes, integran el bloque de la oposición israelí que aspira a derrocar a la coalición de derecha radical y ultraortodoxa en el poder desde 2022.
A partir de las 6:29 de la mañana, hora del inicio del ataque, el corazón de todos los presentes se encogió y, entre las lágrimas de muchos de ellos, rindieron homenaje a sus seres queridos con velas, cartas, flores y reproduciendo Clear Test Signal, una canción de música electrónica tributo a los fallecidos.
“Nuestro Gobierno no quiere que estemos seguros; van a seguir de conflicto en conflicto solo por mantener sus asientos, incluso si nos cuesta la vida y nuestro país”, expresó Almog Lahav, ataviada con una capa que portaba la cara de sus diez amigos masacrados en el Nova.
La misma visión compartieron Benny y Maggy, padres de Hilly Salomon (26 años), frente a la placa de su hija, que, como cada una de las víctimas, tiene su hueco en la explanada con un texto descriptivo sobre quién era, sus gustos, personalidad o sueños por cumplir, así como una frase que la identificaba y un código QR en el que se puede ampliar la información.
“Necesitamos respuestas, saber qué pasó realmente y dejar de dar rodeos sin llegar a ninguna parte”, lamentaron los progenitores de Hilly.
“Tengo miedo a olvidar su voz”
Katy Zohar, de 56 años, perdió aquí, en Nova, a su hija Bar. Los milicianos la hirieron al abrir fuego contra su coche, pero continuó hasta un puesto de control para dar la voz de alarma. Acabó muriendo desangrada.
Tres años después, admite que habla mucho con su hija en la imaginación. “Hay momentos en que siento su presencia en casa. Y siempre intento no olvidar su voz. Tengo miedo de olvidar su voz”, señala.
“Cuando pierdes un hijo, ya no puedes hacer nada de lo que hacías antes. Nada en absoluto”, admite. “Éramos una familia muy feliz. Nos gustaba sentarnos todos juntos, hacer barbacoas, beber algo, poner música y cantar. Ya no lo hacemos porque ya no tenemos la alegría de antes”.
Dos imágenes compiten en la cabeza de Zohar. En las primeras, las bonitas, su hija sonríe, canta o disfruta de la cena de shabat con el resto de la familia. Las segundas no las vio en persona, sino en los vídeos del ataque que circularon por las redes y en los que aparecía “llorando y pidiendo que la maten” (con información de EFE y El País).