
El presidente francés, Emmanuel Macron, pronunciará un discurso esta noche por televisión en la hora de máxima audiencia, ante la gravedad de la crisis generada por las protestas sociales masivas de este sábado, las peores en décadas, que degeneraron en muchas ciudades en actos de violencia, entre ellos la quema del ayuntamiento de la ciudad de Limoges, que había sido declarado monumento histórico.
El anuncio ocurre tras la fuerte conmoción nacional, luego de que la protesta estudiantil por las malas condiciones de los centros de enseñanza, iniciada hace un mes en una secundaria de la periferia de París, degenerase el sábado en una movilización masiva -con más de 550,000 personas en la calle (800,000, según los organizadores)- que acabó con dos mil detenidos,1,500 comercios saqueados y graves daños materiales en la capital y en decenas de ciudades.
La plaza de la República en París, donde comenzó la manifestación y donde se sucedieron los enfrentamientos durante todo el día hasta bien entrada la noche, está arrasada. El alcalde de la capital, Emmanuel Gregoire, lo ha resumido así: “Es un nivel de violencia que no habíamos visto antes en París”. Ni siquiera durante las protestas de 2018 de los chalecos amarillos.
Una de las imágenes más impresionantes fue la del incendio del Ayuntamiento de Limoges, al sudoeste de París, al que un grupo de individuos prendió fuego. El edificio, construido en el siglo XIX, estaba declarado monumento histórico. Acabó devorado por las llamas y se cayó la aguja. Los violentos atacaron edificios públicos en otras muchas ciudades: en Marsella y en Lille también intentaron asaltar el consistorio, y en Lyon las llamas alcanzaron a la principal oficina de turismo.
“Delincuentes de ultraizquierda”
Macron publicó una declaración para condenar la violencia y asegurar que los autores serán “perseguidos y castigados”, al tiempo que mostró su apoyo a las fuerzas del orden, que como en las semanas previas durante las manifestaciones estudiantiles, volvieron a estar en el foco de las críticas.
Por su parte, el ministro del Interior, Laurent Núñez, subrayó que los actos de violencia los cometieron “varios miles de individuos de ultraizquierda decididos a atacar nuestros edificios públicos y nuestras fuerzas del orden; delincuentes que vandalizaron y saquearon numerosos comercios en varias ciudades de Francia”.
Núñez precisó que 600 policías, gendarmes y bomberos resultaron heridos, y que ése es igualmente un balance provisional.
En París, la manifestación que discurrió entre las plazas de la República y de Clichy reunió a 110.000 personas, de acuerdo con el Gobierno.
La líder de los ecologistas, Marine Tondelier, pidió este domingo la dimisión de Núñez en un mensaje en su cuenta de X en el que dijo que el responsable de Interior “está superado de forma manifiesta por la situación, de la que claramente subestimó la magnitud”.
Fin de mandato agónico
Macron afronta un fin de mandato agónico en los próximos seis meses hasta las elecciones presidenciales por su gran impopularidad y la de su Gobierno, que está en riesgo de caer por una moción de censura durante el debate parlamentario de los presupuestos para 2027, en medio de una situación económica y financiera muy críticas, con unos tipos de interés de la deuda que han subido fuertemente desde febrero.
Una de las muestras del estado político del país es que de cara a los comicios presidenciales de 2027, la favorita con diferencia en los sondeos es la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, y entre los mejor situados muy detrás de ella es el líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon.