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El pastor apocalíptico Mackenzie y sus compinches llegaron a dejar morir de inanición a más de 400 seguidores en una de las peores matanzas sectarias

Declaran culpable a líder de secta en Kenia que mató de hambre a 190 niños para reunirlos con Cristo

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Masacre en Kenia El líder de la secta apocalíptica Paul Mackenzie llega de la cárcel al tribunal de Mombasa donde fue hallado culpable de la masacre de fieles (STRINGER/EFE)

Un tribunal de Kenia declaró este lunes culpable al líder de una secta apocalíptica y a 28 coacusados por cargos de asesinato vinculados a la muerte de 190 niños y un adulto en la masacre de Shakahola, en la que más de 400 personas ayunaron hasta morir para reunirse con Jesucristo.

La jueza Diana Kavedza-Mochache, del Tribunal Superior de la ciudad costera de Mombasa, emitió entre gran expectación ese fallo judicial contra el pastor Paul Nthenge Mackenzie, quien se había declarado inocente junto con sus coacusados, y adelantó que dictará sentencia el próximo 6 de noviembre.

El caso se remonta a 2023, cuando el hallazgo de decenas de fosas comunes en el bosque de Shakahola conmocionó al país, después de que Mackenzie incitara y forzara a sus seguidores a someterse a ayunos extremos hasta la muerte, con la promesa de encontrarse con Jesucristo antes del fin del mundo.

En una audiencia de más de ocho horas en la que citó en varias ocasiones versículos bíblicos y recurrió a la teología para desbancar las enseñanzas del condenado, la magistrada subrayó que “la conducta mostrada por los menores (en la finca) demuestra claramente que su instinto de supervivencia no desapareció”.

“Los hallazgos patológicos, que indican que un grupo de menores falleció como consecuencia de un homicidio directo, corroboran que el régimen de ayuno les fue impuesto de manera obligatoria”, pointed.

Los que se resistían eran estrangulados

La jueza recordó que las muertes en Shakahola no se produjeron solo por ayuno voluntario, sino también, cuando las personas se resistían, con “violencia homicida”, mediante asfixia, estrangulación o traumatismos craneales.

“En un ayuno religioso voluntario ordinario, la persona conserva la autonomía para finalizar el ayuno. En este caso, quienes buscaban comida o agua eran castigados; aquellos que intentaban irse eran perseguidos, golpeados y encerrados, y los niños que se resistían eran sometidos a la fuerza”, aseveró la magistrada.

Asimismo, la jueza confirmó que la Good News International Church (Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas) de Mackenzie era “una secta apocalíptica”, ya que “reunía todas las características de una secta del fin del mundo”.

“Las pruebas que constan en el expediente demuestran que Mackenzie acogía a sus seguidores con una atención intensa, una escucha profunda y un fuerte sentido de comunidad; pero, con el paso del tiempo, esto se convirtió en un control estricto, aislamiento de sus familiares, el abandono de la asistencia a las escuelas y hospitales, y una restricción de la libertad”, señaló.

“Perdieron su sentido de identidad”

Según la jueza, los seguidores de Mackenzie “perdieron su sentido de identidad” y acabaron siendo “emocionalmente dependientes” de él, bajo la “esperanza engañosa” de que iban a reunirse con Cristo.

La magistrada destacó que “varios pasajes bíblicos fueron invocados para respaldar esa propaganda” y acusó al pastor de “malinterpretar de manera deliberada las escrituras”.

En sus enseñanzas, Mackenzie mantuvo una “condena sistemática de la medicina moderna” y “coaccionó con éxito a sus seguidores para que creyeran que la religión debía reemplazar por completo las leyes civiles, las normas democráticas y las libertades personales”.

Así, mediante el “adoctrinamiento ideológico subvirtió el instinto parental natural de proteger a los hijos frente a cualquier daño, sustituyéndolo por la obligación de cumplir con profecías apocalípticas”.

Mackenzie fundó en 2003 la secta y fue detenido por primera vez en 2017, acusado de radicalización y promoción de ideas extremas, antes de ser liberado.

En marzo de 2023, el pastor fue arrestado de nuevo brevemente tras la muerte de dos niños por inanición, pero fue puesto en libertad provisional antes de ser detenido definitivamente el 14 de abril de ese año, cuando el hallazgo de decenas de fosas comunes sacudió al país.

Mackenzie permanece en prisión preventiva junto con 95 coacusados en una cárcel de máxima seguridad en el condado de Mombasa, y enfrenta cargos de terrorismo y homicidio involuntario de al menos 238 personas en procesos separados.

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