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El arma no letal a base de ondas electromagnéticas, que provoca sensación de quemadura durante 15 minutos, será probada tras exigir Trump “medidas extremas” contra la inmigración

El Pentágono autoriza ensayos con “rayo de calor” para atacar a inmigrantes antes de que crucen la frontera

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha autorizado al Departamento de Seguridad Nacional a ensayar, para su posible despliegue en operaciones en la frontera, una sofisticada arma no letal, aún en fase experimental, para evitar el paso de inmigrantes mediante rayos de calor.

Este “rayo de calor” experimental —cuyo nombre oficial es Active Denial System (Sistema de Denegación o Disuasión Activa)— es un dispositivo que dirige un haz de ondas electromagnéticas hacia su objetivo. Estas ondas no queman directamente, pero causan una dolorosa sensación de quemadura cuando entran en contacto con la piel.

Según informó este miércoles la cadena CNN, el secretario de Defensa —o de Guerra, como prefiere llamarse—, Pete Hegseth, emitió la autorización en un memorando firmado el mes pasado, cuyo contenido no se había conocido hasta ahora.

Similar a una antena de televisión

El arma, de aspecto similar al de una antena de televisión vía satélite, se monta sobre una camioneta o un vehículo militar blindado y utiliza un girotrón —un generador de microondas de gran potencia— para emitir un haz invisible de ondas de frecuencia muy alta, de 95 gigahercios. Estas ondas pueden atravesar la ropa y elevar la temperatura de las moléculas de agua de la superficie de la piel hasta los 55 grados.

Esto provoca una sensación de calor muy intensa y dolorosa, similar a la de estar en un horno, que hace que la persona atacada intente alejarse instintivamente a toda prisa. Una vez que cesa la exposición a las ondas, la sensación de quemadura puede persistir entre 10 y 15 minutos.

El despliegue del Active Denial System en la frontera con México representaría un paso sin precedentes en los intentos de la Administración de Donald Trump de impedir el cruce de migrantes.

La Patrulla Fronteriza ya había propuesto durante el primer mandato del republicano recurrir al “rayo de calor” y dirigir esa arma contra las personas que trataran de cruzar la frontera de manera irregular, después de que el presidente estadounidense exigiera “medidas extremas” contra la inmigración no autorizada.

En un reportaje publicado por The New York Times el 22 de octubre de 2018, se informó de que funcionarios de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) habían planteado la posibilidad de desplegar el arma. Sin embargo, la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, rechazó la propuesta de experimentar con un arma nueva contra los inmigrantes por las consecuencias éticas que podría acarrear, como disparar el rayo contra menores de edad o provocar que se ahogara una persona alcanzada por las ondas mientras cruzaba el río Bravo.

La preocupación por las implicaciones legales del uso estadounidense de haces de ondas de alta frecuencia en territorio mexicano, antes de que los migrantes atravesaran la frontera, sumada al riesgo de causar quemaduras u otras lesiones, hizo que la idea acabara descartándose durante el primer mandato del republicano. Asimismo, Trump estuvo tentado de utilizar el “rayo de calor” para disolver las movilizaciones multitudinarias del movimiento Black Lives Matter tras la muerte, en 2020, del ciudadano afroamericano George Floyd.

Sin embargo, el endurecimiento extremo de la política del presidente durante su segundo mandato, junto con la presencia de un jefe del Pentágono cuyas propuestas han suscitado controversia —el propio Trump tuvo que frenar a Hegseth cuando este propuso retransmitir en directo el fusilamiento de Nidal Hasán, autor de la masacre de Fort Hood en 2009—, ha reavivado la posibilidad de utilizar esta nueva arma.

“CBP siempre evalúa nuevas tecnologías”

La solicitud del Departamento de Seguridad Nacional al Pentágono no especifica cómo ni cuándo se ensayaría esta arma, ni si llegaría a utilizarse. No obstante, un portavoz de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) indicó a CNN que esa posibilidad sigue sobre la mesa.

“CBP siempre evalúa nuevas tecnologías, especialmente las que mejoran la efectividad operativa y fortalecen las capacidades para cumplir misiones”, declaró.

CNN, que ha tenido acceso al memorando de autorización, indica que el permiso prevé el “préstamo temporal” de un ADS durante siete meses, a partir de septiembre, y especifica que “el personal del Departamento de Guerra no operará” esa arma. Ese veto parece encaminado a eximir de responsabilidad a los militares por el modo en que pueda utilizarse el sistema.

El documento también estipula, según CNN, que el Departamento de Seguridad Nacional será la única entidad responsable del “uso del sistema y desarrollo de tácticas, técnicas y procedimientos” para las pruebas y el posible despliegue. Una vez que concluyan los siete meses del préstamo, el departamento que encabeza Markwayne Mullin podrá solicitar una prórroga al que dirige Hegseth.

“¿Para qué, si no pasa casi nadie?”

Algunos agentes de la Patrulla Fronteriza han planteado dudas, según CNN, acerca de la necesidad de recurrir al “rayo de calor”, dada la drástica caída del número de cruces fronterizos hacia Estados Unidos desde el regreso de Trump.

En 2024, último año de gobierno del demócrata Joe Biden, cruzaron la frontera 1,530,523 indocumentados. En 2025, primer año del segundo gobierno de Trump, su agresiva política antiinmigrante y la militarización de la frontera hicieron que los cruces se desplomaran un 84.5 %, hasta los 237,538.

Nacido tras una masacre de soldados en Somalia

El sistema comenzó a desarrollarse a mediados de los años noventa en laboratorios de la Fuerza Aérea, después de la batalla a tiros en Mogadiscio en la que murieron 19 soldados estadounidenses y centenares de somalíes en 1993. El objetivo era que los militares estadounidenses pudieran contar con una herramienta de control de multitudes menos letal en caso de verse rodeados por combatientes enemigos o por una turba, como les ocurrió a sus compañeros fallecidos, en un entorno urbano. El Pentágono presentó el primer prototipo en 2001.

Tras aquella presentación, William Arkin, asesor de la organización proderechos humanos Human Rights Watch, se preguntaba qué ocurriría si el arma se empleaba contra una multitud en la que hubiera niños o mujeres embarazadas y desencadenaba una estampida.

“Hemos desarrollado un arma no letal que causa dolor. ¿Qué pasa si alguien sigue avanzando hacia la fuente de las ondas? ¿Qué ocurre si se desata el pánico entre la multitud como resultado?”

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