
Remesas hacia México: Rompimiento de una larga trayectoria positiva.
Durante casi una década, las remesas que llegan a México no dejaron de crecer. Cada mes, los envíos de dinero de los migrantes superaban récords, consolidándose como una fuente de ingreso crucial para cubrir distintas necesidades en millones de hogares. Sin embargo, de acuerdo con datos del Banco de México, en nueve de los últimos doce meses las remesas registraron caídas en comparación con el mismo mes del año anterior, algo que no ocurría desde 2013. Este cambio coincide con el aumento en la tasa de desempleo de personas latinas en algunos estados de Estados Unidos (EE.UU.) con alta presencia de migrantes mexicanos. De acuerdo con información de la Oficina de Estadísticas de Empleo de EE.UU. entre el segundo trimestre de 2024 y el segundo trimestre de 2025, la tasa de desempleo de latinos aumentó en 7 de los 10 principales lugares de residencia de mexicanos en ese país. Según un estudio reciente, la caída en las remesas recibidas en México podría tener repercusiones sobre el crédito al consumo de hogares mexicanos.
La importancia de las remesas para los hogares mexicanos.
Las remesas constituyen una fuente de ingreso fundamental para millones de hogares mexicanos. Diversos estudios han encontrado que las remesas tienen efectos sociales y económicos importantes: favorecen la asistencia escolar, reducen la pobreza, mitigan el trabajo infantil, fomentan la inversión de microempresarios y mejoran la nutrición de los hogares que las reciben. Esto evidencia que las remesas no solo estabilizan el gasto cotidiano, sino que también contribuyen al desarrollo social y económico de los hogares.
Las remesas de EE.UU. hacia México: cuánto, a quién, desde y hacía dónde.
Según el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericano, en 2024 alrededor del 11% de los hogares mexicanos recibieron remesas, y en los hogares encabezados por mujeres, la proporción sube al 14.5%. En total, se estima que casi 10 millones de adultos recibieron remesas que promedian 549 dólares al mes por persona receptora, en su mayoría mujeres. Estas transferencias representaron 3.5% del PIB y 5% del consumo privado, y cubrieron cerca del 44 % del gasto de consumo de los hogares receptores, mostrando su papel como mecanismo de protección social y estabilizador económico.
De acuerdo con el registro de matrículas consulares emitidas a mexicanos en EE.UU., California es el estado en donde reside el mayor número de mexicanos migrantes seguido de Texas, e Illinois. Del lado mexicano, la lista de los principales estados de origen de migrantes mexicanos en EE.UU. está encabezada por Michoacán, Jalisco, y Guanajuato.

Las remesas y…¿el crédito?
Además de los impactos positivos que tienen las remesas en distintas dimensiones del bienestar social de los hogares receptores, en un estudio de Heres, Jaume, Téllez y Tobal (HJTT) se encuentra que las remesas tienen implicaciones sobre el crédito al consumo. Dado que la falta de acceso al crédito se ha identificado como un determinante de la persistencia de la pobreza, si las remesas en efecto facilitan el acceso al crédito, entonces habría un doble dividendo en términos de bienestar, más allá de los efectos directos sobre la nutrición, asistencia escolar y reducción del trabajo infantil.
Para explorar este canal, los autores utilizaron un panel de más de 2,000 municipios entre 2017 y 2019, combinando información sobre remesas, créditos, registros consulares mexicanos en EE.UU. y desempleo en las regiones donde residen los mexicanos en EE.UU. La base de datos incluyó más de 2.5 millones de matrículas consulares emitidas entre 2010 y 2012, permitiendo identificar los flujos de migrantes y remesas hacia los distintos municipios de México.
Por ejemplo, durante el periodo de análisis, las tasas de desempleo en estados de EE. UU. donde residen mexicanos variaron entre 1.93% y 8.66%. De manera importante, las dinámicas de empleo en distintas regiones de EE.UU. pueden afectar de manera diferenciada el envío de remesas a municipios en México. Por ejemplo, mientras los municipios de Michoacán podrían estar más expuestos a las condiciones económicas de los migrantes en California, las remesas recibidas en municipios de Guanajuato serían más sensibles a fluctuaciones de empleo en Texas. Este tipo de variación permite aislar el efecto de las remesas sobre el crédito al consumo, ya que las fluctuaciones en la economía estadounidense generan cambios en los envíos de dinero sin depender de la situación económica local en México.
Tipos de crédito al consumo: baja y alta calidad
Según el estudio de HJTT, cuyos resultados principales se incluyeron recientemente en una publicación del Banco de España, los créditos al consumo en México pueden clasificarse en dos conjuntos:
- Baja calidad: microcréditos, préstamos personales, y créditos para bienes duraderos.
- Alta calidad: créditos automotrices y de nómina.
En comparación con los créditos de baja calidad, los de alta calidad típicamente enfrentan menores tasas de interés, mayores plazos y menor probabilidad de incumplimiento. La distribución de estos créditos muestra un patrón consistente con la pobreza municipal: los créditos de baja calidad en áreas con mayor pobreza, mientras que los créditos de alta calidad predominan en municipios con menor pobreza.
Impacto diferenciado de las remesas sobre crédito y morosidad
Los hallazgos en HJTT indican que un aumento de 10% en las remesas recibidas por un municipio se asocia con un incremento de 1.8% en el crédito vigente, concentrado principalmente en créditos de alta calidad. Por su parte, la cartera vencida disminuye en 5.4%, equivalente a 0.24 puntos porcentuales menos en la tasa de incumplimiento (una reducción de casi 7% con respecto a la tasa de morosidad promedio).
Mientras que el aumento del crédito vigente se concentra en préstamos de mayor calidad, la reducción de morosidad es especialmente relevante en los créditos de baja calidad, donde la cartera vencida cae en 8.3% y la tasa de incumplimiento se reduce en 0.44 pp. Esto confirma que las remesas ayudan a los hogares más vulnerables a evitar el incumplimiento, incluso en préstamos con condiciones más estrictas o tasas más altas.
Los beneficios son más claros al analizar los créditos de personas de menores ingresos y mujeres, quienes reciben la mayor parte de las remesas. Por ejemplo, un aumento del 10% en remesas incrementa la cartera vigente de mujeres en 2.3%, y disminuye su morosidad en 7.3% (casi el doble en comparación con los efectos en créditos otorgados a hombres). Esto evidencia que las remesas actúan como un mecanismo de mitigación de riesgo financiero y generan un círculo virtuoso de inclusión y estabilidad financiera.
Implicaciones de segundo orden: Menores costos y mayor acceso al crédito
Evitar la morosidad protege a los hogares de sanciones inmediatas y mejora su historial crediticio, aumentando las probabilidades de obtener futuros créditos con condiciones favorables. Según cálculos de los autores, quienes incumplen un crédito tienen 20 puntos porcentuales menos de probabilidad de acceder a uno nuevo, y si lo logran, enfrentan tasas ocho puntos más altas y montos 14% menores. Por tanto, las remesas no solo estabilizan el consumo, sino que también contribuyen a romper ciclos de pobreza asociados a la exclusión financiera. Los hallazgos de HJTT destacan la importancia de promover la bancarización y el uso de servicios financieros formales entre los hogares que reciben remesas, y de diseñar productos adaptados a sus necesidades. Las remesas funcionan como mecanismo de protección social, reducen la vulnerabilidad económica y fortalecen la inclusión financiera, especialmente entre mujeres y hogares de menores ingresos.
El autor es profesor-investigador del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana