
La oposición en el Senado se deslindó de la posición de la presidenta de la Cámara Alta, Laura Itzel Castillo quien condenó la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela para detener al presidente de ese país, Nicolás Maduro y recalcaron que ese pronunciamiento no representa a esta soberanía pues no se consensuó.
“Puede fijar postura como presidenta, pero no hablar en nombre del Senado de la República, menos aún en un tema que no ha sido discutido en este órgano legislativo”, se deslindó el PAN en el Senado
Recordaron que la Mesa Directiva del Senado no ha sido mandatada para pronunciamientos institucionales sobre la situación venezolana por lo cual la postura que fijó respecto a Venezuela refleja únicamente su opinión personal y no la del conjunto de la Cámara alta.
En tanto que senadores de Morena como Antonino Morales respaldaron la condena del Gobierno de México hacia la intervención militar unilateral en Venezuela, que viola flagrantemente el Artículo 2 de la Carta de la ONU y acusó que “que esta agresión constituye una afrenta a la soberanía, la paz y la autodeterminación del pueblo venezolano”.
Ante la grave crisis en Venezuela, Morales Toledo hizo un llamado urgente a Naciones Unidas para que actúe con premura en tres frentes: restaurar el imperio del derecho internacional, facilitar un diálogo inmediato entre las partes y des escalar el conflicto, protegiendo a la población civil y la estabilidad de nuestra región como zona de paz.
INTERVENCIONISMO
Morales respondió a los posicionamientos opositores, particularmente del PAN, a los que acusó de retomar “retórica intervencionista”.
Calificó como “deleznable” el respaldo del conservadurismo a la intervención en Venezuela y defendió la tradición diplomática mexicana de no injerencia.
“Frente a su condena estéril, proponemos una diplomacia firme que priorice el diálogo, rechace toda opción militar, fortalezca la estabilidad en la región y, sobre todo, la soberanía y autodeterminación de los pueblos”, sostuvo
Por separado, el Grupo Parlamentario del PRI emitió un posicionamiento más duro y celebró la captura de Nicolás Maduro.
PUNTO DE QUIEBRE
Los senadores tricolores calificaron al mandatario venezolano como “dictador y delincuente” y consideraron su caída como “un punto de quiebre en América Latina”.
Afirmaron que en Venezuela se instauró una “narcodictadura terrorista y comunista” responsable —dijeron— de violaciones a derechos humanos, destrucción institucional y represión sistemática contra la oposición.
“Que esto sea una lección para toda la región, para México, porque ningún régimen que pisotea la ley, destruye las instituciones, no respeta la democracia, las libertades y se aferra al poder, es eterno. Más temprano que tarde, cae”, señalaron.
Asimismo llamaron a que en Venezuela se concrete una transición pacífica, con restauración del orden y la democracia.
En contraste, el Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano rechazó de manera explícita la intervención militar en territorio venezolano, al considerar que vulnera el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
El partido naranja sostuvo que el uso de la fuerza “no puede ser un instrumento legítimo para enfrentar una crisis política” y recordó que Venezuela arrastra desde hace años una grave crisis política, económica y social, pero que cualquier transformación debe darse a través de “una ruta democrática auténtica”.
“Las intervenciones militares externas no abren caminos de libertad; por el contrario, debilitan la estabilidad regional”, advirtió MC, al tiempo que llamó a la ONU a intervenir diplomáticamente y exhortó a que la política exterior mexicana se conduzca bajo los principios constitucionales de no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de controversias.