
Las pláticas con la abuelita quien tuvo un padecimiento oncológico, despertaron en Luis Enrique el interés por la enfermería “ella siempre hablaba mucho de la labor de las enfermeras, cada que estaba en el hospital y lo bien que la trataban”.
El maestro Luis Enrique Estévez Cruz, enfermero especialista en oncología, comparte en entrevista con Crónica, que dos casos médicos en su familia (su abuelita y su tía) lo animaron a estudiar enfermería, la apasionante entrega que ha tenido a su profesión, la ayuda externa que requirió para poder lidiar con la entrega profesional y saber equilibrar su propia salud mental y emocional, hasta un sueño postergado: formar su propia familia.
Somos seres humanos, cuidando a otros seres humanos
El enfermero de la Unidad de Medicina de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), establece que su principio de vida es que: “el personal de enfermería, ante todo somos seres humanos cuidando a otros seres humanos”.
Durante la charla, previo a la conmemoración del Día Nacional de las Enfermeras y los Enfermeros, este 6 de enero, resalta la relevancia de dar mayor visibilidad a la labor de los enfermeros, en una profesión, predominantemente de mujeres todavía en nuestros días.
Y es que apenas el 20% del personal de enfermería son hombres, el resto mujeres, de ahí que Luis Enrique se mantiene en constante capacitación y aprendizaje, con una especialidad en oncología en la Unidad de Posgrado de la UNAM, un master en Terapia de Infusión y Acceso Vascular en la Universidad Central de Cataluña, España, busca seguir mejorando en su trabajo para brindar la mejor atención a sus pacientes, con la misma entrega y profesionalismo que lo hacen sus colegas mujeres.

Un proyecto en espera
El joven enfermero Luis Enrique Estévez, que aún no llega a los 40 años, soltero en espera de seguir avanzando en el escalafón del IMSS, para tener un patrimonio y poder formar su propia familia, sabe lo que es desenvolverse en un ambiente mayoritariamente de mujeres.
En la familia, es el único hombre, el mayor de tres hermanas, en la Facultad, recuerda, de 40 ó 50 alumnos, apenas 5 eran hombres, pero conocedor de la historia de la enfermería, sabe de la importancia de los hombres en esta área hasta nuestros días, como en los psiquiátricos, en donde por sus características se requiere de la presencia de varones para cuidar a esos pacientes.
Rompiendo paradigmas
Seguro de sus palabras, Luis Enrique asegura que quiere llegar tan alto como la maestra Fabiana Maribel Zepeda, conocida como “la Jefa Fabiana”, quien ha sido fuente de inspiración de cientos de enfermeras y enfermeros en todo el país.
Estar en una profesión considerada sólo mujeres, porque ellas tiene hijos y se dedican al cuidado de la familia, y pensar que son las únicas que pueden estar en esta profesión, es todo un paradigma, admite, de ahí que los enfermeros enfatiza “debemos demostrar que tenemos las mismas capacidades que ellas”.
“Una de las experiencias que tengo es que la mayoría de los pacientes nos ven de blanco y me han dicho doctor, y es algo que tenemos que aclarar. De ahí que el trabajo que he venido haciendo desde hace unos años es levantar un poco la voz y hacer énfasis en que también hay hombres en enfermería y sus importantes aportaciones a lo largo de la historia”.
Ya no se lleva el trabajo a casa
Consciente de que su trabajo es prácticamente las 24 horas del día, toda la semana, ahora procura darse su propio espacio y dejar fuera del hogar asuntos del trabajo.
Por ahora, el trabajo se queda en la oficina, y cuantas veces puede se dedica a la familia, procura hacer ejercicio y le encanta bailar, son sus dos pasiones que le permiten canalizar la energía.
El aprendizaje que le dejó la pandemia es que en el trabajo se entrega al ciento por ciento, “pero también tengo que ver por mi y por mi familia, mis amistades, así que pasada la pandemia comencé a marcar la línea del trabajo y la familia, y en mis días de descanso, ya no me llevo trabajo a casa”.
Eso lo aprendió, luego de que tuvo que buscar apoyo psicológico, porque llegó a saturarse de tantos pacientes atendidos, enfermedades complejas, siempre buscando dar lo mejor de sí mismo, “y nosotros mismos no nos damos cuenta que también tenemos que cuidarnos, alimentarnos, descansar y muchas veces desarrollamos el trastorno de burn out”.
Llegó un momento en que ya no supo cómo poner la barrera enfermero-paciente, y me vinculaba más con los pacientes y padecía con ellos sus emociones su dolor cuando estaban en una etapa terminal y fue un cúmulo de emociones que también repercutió en él.
Subraya que en el cuidado del paciente oncológico, la quimioterapia intravenosa se utiliza en más del 95% de los casos, y el personal de enfermería debe estar capacitado, para la infusión de los medicamentos, ya que además de todo el impacto en el organismo, se puede generar lesiones en las venas, de ahí la importancia del máster que hizo en España en accesos vasculares y terapia de infusión, que le ha permitido ofrecer una mejor atención a los pacientes para evitar estos daños.
Él sigue adelante, digan lo que digan
Decidido a seguirse preparando en lo académico, pese a que incluso, reconoce, tiene compañeros de trabajo que le dicen “para qué estudias tanto o, pero pues para qué haces eso, si de todos modos no te van a pagar más”, Luis Enrique es firme en sus convicciones y busca convertirse en uno de los mejores enfermeros del IMSS, para seguir avanzando en el escalafón del instituto “con la finalidad de alcanzar un nivel económico que me permita en un momento dado, formar una familia”. Luis Enrique se despide, luego de hacer una pausa en sus vacaciones para esta entrevista y volver al trabajo con bríos renovados.