
México ha ganado tiempo... pero cada día que pasa se vuelve más grande la amenaza de una posible intervención militar de Estados Unidos en territorio nacional, la cual podría tener un impacto negativo en ambas naciones.
Tras la caída de Nicolás Maduro, los ojos del trumpismo se han fijado en tres nuevos blancos: Groenlandia, Irán y su vecino del sur. Y nada ni nadie parece ponerle freno a las ambiciones del magnate neoyorquino y sus colegas.
En las últimas semanas ha escalado la tensión diplomática entre México y Estados Unidos por el combate a los cárteles de la droga: altos funcionarios del gobierno estadounidense, incluidos el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, han presionado para ampliar el papel de sus Fuerzas Armadas en operaciones de seguridad que históricamente han sido competencia exclusiva de México.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum logró apaciguar a su homólogo estadounidense en una llamada acontecida el lunes, Rubio ha intensificado sus presiones a México, exigiendo resultados inmediatos y no graduales.

Marco Rubio presiona, México resiste… y EU empuja el envío de tropas al país, ¿cómo sería la intervención?
Un reportaje del The New York Times del 15 de enero reveló que la administración Trump está presionando a México para permitir que fuerzas estadounidenses, como tropa de operaciones especiales o agentes de la CIA, acompañen a las fuerzas mexicanas en redadas contra laboratorios de fentanilo dentro del territorio mexicano, con el objetivo de desmantelar estas instalaciones de manera directa.
Según el rotativo neoyorquino, la petición de participación militar en territorio mexicano no se limitaría al intercambio de información o apoyo logístico: también implicaría la presencia física de tropas estadounidenses en operaciones sobre suelo mexicano.
El gobierno de Sheinbaum, sin embargo, ha enfatizado su postura de rechazo a cualquier intervención militar que pueda percibirse como una violación de la soberanía nacional.
En una llamada esta semana entre Marco Rubio y el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente, Estados Unidos calificó de “inaceptable” un progreso incremental en seguridad fronteriza y narcotráfico, exigiendo resultados más contundentes que incluyan acciones verificables contra redes narcoterroristas y la reducción del flujo de fentanilo hacia el norte.
Políticamente en la Unión Americana, la presión no es unánime: un grupo de alrededor de 75 congresistas demócratas envió una carta a Rubio advirtiendo que la idea de emplear fuerza militar en México sería desastrosa, dañaría la relación bilateral y violaría la soberanía mexicana, al tiempo que pondría en riesgo la cooperación en materia de seguridad y económica que ya existe entre ambos países.
Aunque Marco Rubio ha insistido en que no habrá un despliegue unilateral de tropas sin una solicitud expresa de México, también ha subrayado el poderío de los cárteles e instado a resultados más contundentes en la cooperación; es decir, ejerce una presión constante sobre el gobierno de Sheinbaum para aceptar nuevos términos de acción conjunta.
Sin embargo, Trump es impredecible... y si algo enseñó la caída de Maduro, es que Estados Unidos ha cambiado las reglas del juego y tendrá una postura más agresiva en el hemisferio, en una nueva versión de la Doctrina Monroe, a la cual ya se le ha puesto el mote de Doctrina Donroe.

¿Qué pasaría si Estados Unidos interviene militarmente en México?
En caso de que la Unión Americana enviara soldados allende su frontera sur, la situación de violencia y tráfico de drogas en México no cambiaría de la noche a la mañana; por el contrario, la crisis se podría agravar.
En un texto llamado Open to Debate: Should the United States Militarize the War o Drugs?, publicado en noviembre de 2025, analistas del Council on Foreign Relations advierten que una intervención militar para combatir el narco generaría una sacudida política al interior de ambos países.
En Estados Unidos, señalan los expertos en el referido texto, las propuestas de acción directa militar contra cárteles son controvertidas y enfrentarían críticas de demócratas y de expertos que advierten que podría “arrastrar” al país a un nuevo conflicto largo.
Al mismo tiempo, en México, aceptar presencia militar estadounidense sería políticamente explosivo y podría debilitar políticamente al gobierno que lo consintiera.
En tanto, el artículo U.S. Military Action in Mexico: Almost Certainly Illegal, Definitely Counterproductive, escrito por Brian Finucare para la organización Just Security, advierte que en un escenario extremo, si la Unión Americana insistiera en acciones más agresivas sin el aval mexicano, podría desencadenarse una crisis diplomática mayor que afecte e incluso retroceda décadas de cooperación en seguridad y comercio entre ambos países, con repercusiones en política exterior de toda América Latina.
El referido texto agrega que incluso un despliegue limitado de fuerzas estadounidenses no resolvería de raíz el problema, porque la violencia de los cárteles está profundamente arraigada en dinámicas socioeconómicas y de demanda de drogas.
Mientras en Washington amenazan con enviar tropas a su vecino del sur, el Gobierno mexicano ha dado importantes golpes al crimen organizado durante el primer año del sexenio de Sheinbaum, con la caída de importantes capos de los cárteles. ¿Será suficiente para calmar el apetito de Donald Trump?_Con información de EFE, The New York Times, Just Security y The Council on Foreign Relations.