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El general Briseño Lobera sustituye a Hernán Cortés Hernández en la conducción de la fuerza de seguridad

Entran en vigor cambios en el mando de la Guardia Nacional

Guardia Nacional

Los ajustes en la estructura de mando de la Guardia Nacional, anunciados desde la semana pasada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), se harán efectivos a partir de mañana, con lo que se formaliza el relevo en la conducción de la corporación encargada de tareas de seguridad pública en el país.

El general de división Guillermo Briseño Lobera asumirá el cargo de comandante de la Guardia Nacional en sustitución del general Hernán Cortés Hernández, quien fue designado como Oficial Mayor de la Sedena. El movimiento forma parte de la rotación periódica de altos mandos del Ejército y ocurre tras el pase a retiro, por jubilación, del general Enrique Covarrubias López, quien se desempeñaba como subsecretario de la Defensa.

Aunque los nombramientos ya habían sido confirmados de manera extraoficial y abordados en distintos espacios públicos, será este 19 de enero cuando cobren validez administrativa y operativa. La Guardia Nacional iniciará una nueva etapa bajo la conducción de un mando con trayectoria en regiones consideradas prioritarias en materia de seguridad.

Briseño Lobera se desempeñó hasta hace unas semanas como comandante de la Tercera Región Militar, con sede en Mazatlán, Sinaloa, zona marcada por la presencia de organizaciones delictivas y por operativos conjuntos entre fuerzas federales y estatales.

Su llegada a la Guardia Nacional ha sido interpretada como una apuesta por mantener el perfil castrense de la institución, integrada desde 2024 de manera formal a la estructura de la Sedena.

La Guardia Nacional cuenta con más de 130 mil elementos desplegados en todo el país y tiene a su cargo funciones de vigilancia en carreteras, apoyo a autoridades locales, combate al robo de hidrocarburos y participación en operativos contra el crimen organizado. Desde su creación, el gobierno federal ha defendido que su adscripción a la Sedena garantiza disciplina y capacidad logística; organizaciones civiles, en contraste, han cuestionado el impacto de esa decisión en materia de derechos humanos.

El nuevo comandante enfrentará retos como la coordinación con las fiscalías estatales, el control de aduanas y puertos, y la atención a regiones donde se han registrado desplazamientos de población por la disputa entre grupos criminales.

También deberá conducir el proceso de consolidación institucional, que incluye la construcción de cuarteles, la profesionalización de agentes y la definición de protocolos de uso de la fuerza.

En círculos castrenses se afirma que los relevos de enero responden a un calendario tradicional de promociones y retiros. Sin embargo, el movimiento adquiere relevancia política por el papel que la Guardia Nacional ha asumido en la estrategia de seguridad del actual gobierno.

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