
Ante la polémica generada por el aterrizaje de un avión militar estadounidense en el Aeropuerto Internacional de Toluca, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció que a partir de ahora el ingreso de aeronaves militares provenientes de Estados Unidos al territorio nacional solo se permitirá bajo “condiciones especiales”, y que las futuras capacitaciones de personal mexicano en el extranjero se realizarán preferentemente en aviones de la Fuerza Aérea Mexicana.
El anuncio se dio en el contexto de una creciente controversia pública y política tras el arribo, el pasado 17 de enero, de un avión Hércules C-130J de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos al aeropuerto ubicado en el Estado de México, una situación que fue objeto de diversas especulaciones en redes sociales y medios informativos.
Inicialmente, la presencia de la aeronave generó incertidumbre entre ciudadanos y legisladores, ya que las imágenes difundidas mostraban un avión militar en un aeropuerto civil sin que se hubiera informado previamente sobre su objetivo. Sin embargo, Sheinbaum explicó que el vuelo había sido autorizado desde octubre de 2025 y no implicó una operación militar, sino una misión logística y de capacitación para elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria detalló que el avión llegaba a México con la misión de trasladar al personal mexicano que viajaría a Estados Unidos para recibir instrucción especializada. Reiteró que no transportaba armamento ni tropas estadounidenses, y que el aterrizaje fue aprobado por el Consejo Nacional de Seguridad, en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Sheinbaum destacó que este esquema de cooperación forma parte de acuerdos bilaterales vigentes, y que este tipo de capacitaciones se han realizado con anterioridad, aunque en esta ocasión se realizó en el aeropuerto de Toluca por motivos logísticos.
Cambios en el protocolo de ingreso de aviones a México
La presidenta afirmó que, para evitar confusiones futuras y reforzar la soberanía aérea, su gobierno decidió modificar el procedimiento: cuando se trate de capacitaciones en el extranjero, las y los servidores públicos mexicanos serán trasladados en aeronaves mexicanas hacia Estados Unidos, en lugar de permitir que aviones militares estadounidenses ingresen para recogerlos, salvo situaciones excepcionales que impliquen logística o emergencias y que deberán ser previamente autorizadas bajo criterios estrictos.
“Lo que es mejor es que vaya un avión mexicano a Estados Unidos a dejar a quienes van a llevar la capacitación, a que venga un avión de los Estados Unidos a recogerlos. Entonces es mucho mejor y es una decisión que se ha tomado”, expresó Sheinbaum.
No se requirió permiso del Senado: argumento y límites
La presidenta también aclaró que no fue necesaria la autorización del Senado de la República para permitir el aterrizaje de la aeronave estadounidense, ya que no se trató de una misión que implicara el despliegue de tropas ni la presencia de instructores militares extranjeros en suelo mexicano, elementos que sí estarían sujetos a la aprobación del Poder Legislativo.
Este punto había sido cuestionado por algunos legisladores de oposición, que consideraron que, por tratarse de una aeronave militar extranjera, se debió consultar al Senado antes de permitir su ingreso. No obstante, el argumento oficial señaló que únicamente se trató de una operación logística para facilitar la capacitación de personal mexicano.
La decisión de regular el ingreso de aviones militares de Estados Unidos se produce en medio de un contexto más amplio de relaciones bilaterales complejas entre México y Estados Unidos, que incluyen tensiones en diversas áreas de seguridad y comercio. La polémica por la llegada del Hércules C-130 coincidió con advertencias emitidas por la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos sobre posibles actividades militares en el Pacífico mexicano, lo que aumentó la sensibilidad sobre la soberanía del espacio aéreo mexicano.
A pesar de ello, Sheinbaum ha buscado mantener canales de comunicación abiertos y ha subrayado que las relaciones de cooperación existen de manera estructurada, enfocadas en la seguridad, la formación y el intercambio de prácticas, siempre con respeto a la soberanía nacional y a los marcos legales que rigen este tipo de actividades.
La nueva regulación anunciada por Sheinbaum apunta a generar mayor transparencia y control en las operaciones que involucren aeronaves militares extranjeras en territorio mexicano, así como a fortalecer la percepción pública de que cualquier cooperación se realiza dentro de marcos establecidos y sujetos a reglas claras.
Con estos ajustes, el gobierno busca equilibrar la cooperación internacional con la protección de la soberanía aérea y la confianza ciudadana, aprovechando las alianzas estratégicas sin comprometer principios fundamentales de independencia y control de las decisiones que involucran al país.