
Ante el reciente informe del INEGI, en el que se dio a conocer que la inflación en la primera quincena del presente mes de enero, el académico del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, de la Ciudad de México, Alejandro Rodríguez consideró que el términos estadísticos “no hay un cambio significativo con lo que pasó, en comparación con la última quincena de diciembre”.
La inflación, explicó pasó de 3.66% en diciembre del 2025, a 3.77% en las primeras semanas de este 2026, ante lo cual, indicó “no es un cambio que al menos en este momento pudiéramos decir que es estadísticamente significativo”.
El doctor en economía dijo a Crónica, que lo que sí resulta un poco más relevante son algunos productos que sí tuvieron un aumento importante de precio por la cuestión del incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), a cigarros de alrededor del 12% y los refrescos entre 3 y el 4%, productores que efectivamente aumentaron mucho más que la inflación general y obviamente tienen un efecto positivo sobre el promedio.
En contraparte, señaló, también están algunos otros productos que por cuestiones de estacionalidad bajan de precio en enero como las tarifas aéreas o servicios relacionados con el turismo “por razones de que en diciembre hay mucho turismo y en enero cae mucho, y los precios han estado cayendo de manera importante, pero en término de los números, no está claro que podamos hablar de un repunte inflacionario”, precisó.
Al respecto, consideró que sí valdría la pena señalar la composición de la propia inflación, porque, en realidad “tenemos una inflación relativamente baja no en términos de la meta inflacionaria del Banco de México promedio que es 3%, pero sí en términos de la historia de la inflación”, y esta inflación que es relativamente baja tiene sus dos componentes: la inflación subyacente compuesta por todos aquellos bienes que no tienen mucha o tanta volatilidad en sus precios y la no subyacente que son los bienes que tienen mucha volatilidad.
Señaló que lo que está haciendo que la inflación sea relativamente baja con respecto a años anteriores, es el comportamiento de la inflación no subyacente, que son los productos con precios con volatilidad y esto se debe en parte a cuestiones climatológicas porque el 2025 fue un año con más lluvia que el 2024 y hubo mucho más cosechas, con un incremento de la oferta de muchas frutas y verduras, y eso ha mantenido sus precios incrementándose muy poco,
Cuestionado respecto a cómo impacta esta situación en el bolsillo de las familias mexicanas, el académico del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana destacó que debido a que los salarios en términos generales han aumentado, especialmente los mínimos en el sexenio pasado y lo que va del presente, incluso más que en otros sexenios, estimó que no debería haber mayor problema en la economía familiar, por esta mejora salarial.
Sin embargo, resaltó, pero en la medida en que la inflación subyacente no se controle “se ve difícil que se pueda mantener estos ritmos e incrementos salarial... Entonces más bien en el futuro podríamos pensar que se detenga el incremento de los salarios reales, incluso que pudiera empezar a bajar un poco, si la inflación subyacente no está tan baja como quisiéramos”.
Hay que fijarnos, recomendó, más en la inflación subyacente para que esa sea más la meta y no tanto sobre la inflación general que tiene muchísima volatilidad por la inflación no subyacente.
En relación a las estimaciones de cómo podría cerrar el presente mes, ante la llamada cuesta de enero, el estimó que no va a haber un cambio muy significativo “calculo que va a estar en alrededor de 3.8% la inflación general, porque por el comportamiento de la inflación no subyacente todavía está muy abajo.