(Segunda parte)


María Victoria, de tres años, cayó de una altura aproximada de 8 metros tras ser disparada del juego mecánico denominado “oruga”, en una feria instalada en la capital de Durango. El cinturón se encontraba en malas condiciones; tampoco tenía barra de seguridad.
Era la noche del 30 de diciembre de 2025…
La pequeña ingresó a terapia intensiva y debió ser sometida a un coma inducido, por lesión craneoencefálica severa, por la cual sigue hoy bajo supervisión médica.
Aunque diversas disposiciones locales —como los Reglamentos de Desarrollo Económico y de Espacios de Uso Común— obligaban al municipio a vigilar la actividad y contar “con dictamen emitido por un perito en protección civil para corroborar las condiciones estructurales y operativas de las atracciones”, al final la investigación deslindó a las autoridades y responsabilizó de lo sucedido al operador y a los padres, “por permitir que la niña subiera al juego acompañada de otra menor”.
Lo ocurrido a María Victoria, como a Javier Torres y a Isaac -cuya historia se contó en la primera parte de esta serie- no son casos aislados…
FALLAS
En una revisión realizada por Crónica, en el lapso de un mes: del 15 de diciembre de 2025 al 15 de enero de 2026, se registraron 11 incidentes en juegos mecánicos temporales, los cuales involucraron, además de la Ciudad de México, diversos municipios de siete entidades del país: Guerrero, Guanajuato, Durango, Puebla, Veracruz, Tlaxcala y Chiapas.
Aunque en el recuento hubo lesionados y víctimas mortales directas, con nombre y apellido, se contabilizaron afectaciones masivas, en especial cuando se trató de fallas técnicas, apagones o cortos circuitos, porque cientos de personas quedaron atrapadas al interior de juegos chatarra o sufrieron crisis nerviosas.
Así pasó el 10 de enero en la Feria de León, Guanajuato, cuando una “deficiencia en el sistema” provocó la parálisis intempestiva del juego llamado “El Titán” y decenas de usuarios quedaron aprisionados.

El año pasado, en ese festín leonés, se contabilizaron cuatro accidentes (un joven proyectado, con secuelas cerebrales; cuatro chicos golpeados por sillas voladoras sin control y decenas de rescatados por la doble detención en pleno trayecto del famoso “ratón loco”). Por esta razón, para la edición de 2026, el área de Protección Civil implementó una estrategia de revisión a los juegos, la cual contempló verificación de todos componentes, mantenimiento y pausa diaria, así como la emisión de calcomanías de liberación, supuesta garantía de buen funcionamiento. Sin embargo, el plan falló.
Este diario pidió una postura sobre el tema al gobierno de León, pero no hubo respuesta…
El 6 de enero un corte abrupto de energía eléctrica también frenó de golpe los juegos de la feria de San Baltazar Campeche, y los visitantes permanecieron varados durante varios minutos, con las histerias subsecuentes. Lo mismo ocurrió el 26 de diciembre en la feria del Club de Golf de Acapulco, Guerrero, cuando familias debieron resistir un atorón mecánico en la montaña rusa. Un año antes, en esta feria porteña, dos personas fueron hospitalizadas tras el desplome estructural de una atracción conocida como “Torre Eiffel”. Para la reciente edición los organizadores prometieron seguridad máxima y saldo blanco. No lo hubo…
Guerrero es el estado con mayor incidencia: además de lo sucedido en el puerto, dos percances se sumaron en la feria de Chilpancingo: uno el 22 de diciembre, cuando se reportó la caída de unos troncos usados como sostén de un juego; y otro el 8 de enero, con el acelere descontrolado de otro juego debido a un error en el sistema de control y, se dijo, al estado etílico del operador.
Igual en Tlaxcala hubo momentos de estrés por un bloqueo en el mecanismo de la rueda de la fortuna dentro de la “feria mágica” de Huamantla. El 17 de diciembre decenas de paseantes debieron ser rescatados desde las alturas: algunos resultaron con lesiones y otros experimentaron ataques de ansiedad, por lo cual fue necesaria la intervención de paramédicos. Estampa similar a la del 15 de diciembre en la Feria Chiapas -Tuxtla Gutiérrez- después de un corto circuito en el área de juegos mecánicos, el cual desató pánico entre los asistentes.
Entre los sucesos más graves se cuentan el del 1 de enero en la feria de la Divina Providencia, en Puebla, cuando se desprendió el armazón de un juego y salieron expulsadas tres personas -dos adultos y una menor-, quienes terminaron con heridas profundas. Protección Civil del municipio se limitó a clausurar la atracción y a iniciar un procedimiento de pago de gastos médicos, a cargo del operador. Y el del 25 de diciembre en la feria de Martínez de la Torre, Veracruz, donde igual se derrumbó una pieza del “remolino”, la cual impactó contra una niña; por el nivel de lesiones, en especial en la cabeza, debió ser trasladada a los servicios de emergencia.
A LA VIVA MÉXICO
¿Por qué las constantes fallas estructurales en juegos mecánicos?...
Aunque en la mayoría de los municipios del país se han emitido normas relacionadas con la operación de juegos mecánicos, se limitan a la expedición de permisos por parte del gobierno local y a difusas responsabilidades en el ámbito de protección civil. En pocos casos profundizan sobre la seguridad estructural. En la CDMX sí se contempla ese factor, pero los lineamientos tampoco se aplican…
En el capítulo 6 de la Norma Técnica NT-SGIRPC-IJMT 005-5-2025 para Instalaciones de Juegos Mecánicos Temporales se establece como requisito indispensable de operación, para todos los organizadores o promotores de ferias, el presentar “una responsiva firmada por un experto en seguridad estructural” en los términos del Reglamento de Construcciones vigente.
“Cualquier estructura metálica de juegos mecánicos requiere la intervención de un especialista para la unión de diferentes piezas y el tipo adecuado de pernos, soldadura y anclajes; pero también para el montaje a ras de tierra. Sin embargo, nadie lo toma en cuenta”, dice Mario Rodríguez, ingeniero estructural.
“Para las ferias callejeras regularmente los juegos se compran o se rentan a un distribuidor, algunos vienen del extranjero, pero ya el montaje recae en el feriero u operador, como Dios les da a entender. La profesionalización es nula, nadie repara en las condiciones del lugar donde se monta, si la estructura se puede tambalear o vencer, muchas veces se colocan sobre tablones de madera o tabiques, sin el espacio suficiente de tránsito y acceso. No se gasta en eso ni hay la cultura necesaria”.
Al menos en la CDMX sí hay normatividad más específica sobre seguridad estructural de los juegos…
Sí, pero es letra muerta. Ya no se diga en los pueblos, donde son impensables los reglamentos técnicos. Los ferieros llegan uno o dos días antes de que comience la fiesta y empiezan a montar, me ha tocado ver a chavitos que no tienen ni idea del trabajo. Se piensa que para una semana de funcionamiento no se requiere tanta seguridad.
Ya estamos viendo que sí, por el número de incidentes…
Y seguro son más, habría que ver cuántas ferias hay en el país. Salvar una sola vida valdría el esfuerzo de reforzar la seguridad, pero desgraciadamente aquí casi todos se van por la ¡Viva México!...