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El día del accidente, el Tren circulaba 65 a kilómetros por hora, cuando la normatividad exige que para el servicio de pasajeros no sea mayor a 50

Ejercerá FGR acción penal contra responsables de conducir el Tren Interoceánico a exceso de velocidad

Tren Interoceánico
Tren Interoceánico El accidente causó 13 muertos en Oaxaca (Fotógrafo Especial)

La titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Ernestina Godoy, informó que se ejercerá acción penal en contra de los presuntos responsables de haber omitido la reglamentación que advierte los límites de velocidad permitidos en la circulación del Tren Interoceánico, el cual, el día de su descarrilamiento, viajaba por arriba de los límites permitidos.

El día del accidente, el Tren Interoceánico circulaba 65 a kilómetros por hora, cuando la normatividad exige que la velocidad máxima del tramo donde se localiza el lugar del siniestro es de 45 kilómetros por hora para el servicio de carga y de 50 para el de pasajeros, según el Horario Ferroviario Vigente.

Una vez analizada toda la información de los peritajes, la FGR estableció que la normatividad vigente contempla que las personas directamente responsables de la operación del tren deben cumplir y observar las reglas correspondientes, lo que, asegura la FGR, no sucedió.

Derivado de lo anterior, la Fiscalía anunció que ejercerá acción penal.

Para eso, elementos de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República y nuestros ministerios públicos llevan a cabo diversas diligencias y acciones por la probable comisión de los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas.

Godoy Ramos detalló que la primera locomotora, es la que llevaba activa la caja negra, de la cual se extrajo que de la verificación inicial de la infraestructura de vía que se hizo posterior al siniestro, no se encontraron daños en los componentes de la superestructura y subestructura ferroviaria, es decir, en los rieles, fijaciones, durmientes, balasto, sub balasto y terraplenes.

El tren de pasajeros que con las dos máquinas y un conjunto de cuatro coches tienen un peso aproximado de 400 toneladas, fue verificado posterior al siniestro, lo que incluyó inspecciones de las ruedas, cejas, superficies de rodadura, es decir, pisadas, además de zapatas, así como los elementos de acople, que son el mecanismo de conexión automática de seguridad. Derivado de ello, dijo la fiscal, no se encontraron elementos con fallas que pudieran poner en riesgo la operación del tren.

El día del accidente, el tren llegó a velocidades de 111 kilómetros por hora en zonas de recta, donde la velocidad máxima permitida es de 70 kilómetros por hora, lo que implica que transitaba 41 kilómetros por encima del límite autorizado; asimismo, llegó a la velocidad de 65 kilómetros por hora en la curva en la que sucedió el descarrilamiento, cuando la máxima permitida en ese punto era de 50 kilómetros por hora, es decir, viajaba 15 kilómetros arriba del límite permitido.

En tramos previos al lugar del siniestro, el tren redujo su velocidad, lo que permitió conocer que el sistema de frenado funcionaba correctamente.

Incluso hubo puntos en que frenó a cero kilómetros por hora en puntos coincidentes con las estaciones, previas al lugar del siniestro.

No obstante, luego de haber frenado, la velocidad del tren tuvo un incremento súbito, debido a que el maquinista aceleró considerablemente, hasta el lugar del siniestro. El ingreso del tren a las seis curvas previas de la que sucedió el siniestro, lo realizó a una velocidad de 52 kilómetros por hora durante la primera curva.

Después, explicó Ernestina Godoy, inició un incremento de la velocidad hasta un máximo de 65 kilómetros por hora, velocidad con la cual ingresó y permaneció en la curva del siniestro.

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