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Especialistas del INMEGEN advierten que estos tres órganos forman un eje funcional clave para la salud integral y su cuidado conjunto es clave para prevenir enfermedades digestivas, hepáticas y neurológicas 

Cuidado del hígado contribuye a proteger el intestino y el cerebro

Investigador del INMEGEN, Julio Isael Pérez El investigador del INMEGEN, Julio Isael Pérez, destacó la importancia de vigilar la salud de hígado, intestino y cerebro, que se mantienen una estrecha interrelación fundamental para la salud de las personas

El hígado, el intestino y el cerebro mantienen una estrecha interrelación que resulta fundamental para la salud del organismo, de ahí que la afectación de cualquiera de éstos puede provocar alteraciones digestivas, hepáticas e incluso neurológicas.

En este sentido, el investigador del grupo de Genómica de Enfermedades Hepáticas del Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN), Julio Isael Pérez Carreón, enfatizó que estos tres órganos se comunican a través de la circulación sanguínea, el nervio vago y el sistema inmune.

Además, abundó, existe un metabolismo integral, por ejemplo, con moléculas como el triptófano y la serotonina, esta última un neurotransmisor producido en el intestino y regulado por el hígado.

Ante ello, y con el objetivo de mantener la salud integral de hígado, intestino y cerebro, los especialistas del citado instituto recomendaron mantener una alimentación saludable y balanceada, así como la importancia de realizar ejercicio de manera regular, evitar el consumo de alcohol y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, cuidar la higiene del sueño, atender oportunamente los síntomas digestivos y evitar la automedicación.

El investigador Pérez Carreón aseveró que “si actuamos a tiempo, el daño hepático se puede revertir y el organismo recupera su equilibrio. El cuidado diario es clave para una mejor salud integral”.

En este sentido, un grupo de investigadores de Genómica de Enfermedades Hepáticas estudia cómo un hígado sano transita hacia enfermedades graves como cirrosis y cáncer hepático, y entre sus hallazgos destacan que pacientes con cáncer presentan menor expresión de proteínas, como la INMT, que metaboliza neurotransmisores derivados del triptófano, en contraste con hígados sanos.

Es importante destacar que el daño hepático avanzado puede desencadenar complicaciones graves como várices digestivas, alteraciones intestinales, así como la acumulación de amonio en sangre, que puede afectar al cerebro y provocar encefalopatía, con síntomas que van desde desorientación hasta coma, de ahí la importancia de que las personas se mantiengan en revisión médica a fin de evitar complicaciones y hacer las detecciones tempranas oportunas que permitan un abordaje temprano.

En su oportunidad, Isaac Aguirre Maldonado, estudiante de doctorado del INMEGEN, destacó que el hígado funciona como “un gran escudo fisiológico”, capaz de proteger al organismo frente a la inflamación intestinal derivada de dietas poco saludables, y destacó que los desbalances alimenticios, con el tiempo, pueden derivar en hígado graso y fibrosis hepática.

Los especialistas reiteraron que la salud del hígado, el intestino y el cerebro funciona como un sistema integrado, por lo que el cuidado preventivo y los hábitos saludables son clave para preservar el equilibrio del organismo y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.

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