Nacional

En entrevista con Crónica, la doctora Patricia Clark, Secretaria del Consejo de Salubridad General resalta la enorme satisfacción que siente de poder incidir en la política de salud y hacer cosas en beneficio de los demás

Patricia Clark, reconocida reumatóloga y epidemióloga clínica, nos habla de sus pasiones y sus gustos

Doctora Patricia Clark La reconocida reumatóloga, doctora Patricia Clark platica con crónica de sus pasiones profesionales, la enorme satisfacción de encabezar el Consejo de Salubridad General, y (Adrián Contreras)

“Vengo de un matriarcado maravilloso con una abuela y una madre fantásticas. Dos mujeres extraordinarias, trabajadoras, responsables, tesoneras, y con mucho impulso hacia las mujeres”, comparte la doctora Patricia Clark, Secretaria del Consejo de Salubridad General.

En sus oficinas hace una pausa en su apretada agenda para conceder una entrevista a Crónica, y poder charlar de Patricia Clark: la mujer y la profesionista.

Comparte sus pasiones no sólo por la investigación, la ciencia y la medicina, sino también por los libros, el baile y la extraordinaria oportunidad de poder incidir en una política de salud en beneficio de la población desde el cargo en el que se desempeña.

La doctora Patricia Clark, la reconocida reumatóloga, quien cuenta con una maestría y un doctorado en Ciencias Médicas en la Universidad McMaster en Canadá y por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), subraya que en su casa nunca vivió ninguna diferencia con su hermano, siempre los trataron por igual a los dos, lo que la impulsó siempre a alcanzar todas sus metas.

Se convirtió en la primera mujer doctora en su familia, “creo que la vocación se fue dando un poco por la educación en casa, porque se hacía mucho énfasis en la otredad”.

Fue así que en la medicina encontró una de sus muchas pasiones: la ciencia, la investigación y el trato humano con sus pacientes. Su vocación se consolidó cuando asistió a un parto y luego a una cirugía “mi mamá y mi tío Luis Raúl que era el cirujano confirmaron que esa era mi vocación”.

Con la plena convicción de que no cambiaría nada en su vida, porque las experiencias que ha vivido, buenas y malas, la convirtieron en la persona que hoy es, la doctora Clark señala, que sólo hay algo que le gustaría cambiar: “haber hecho más cosas –ríe con una sonrisa que parece iluminarle el rostro de alegría, de contento consigo misma-, me gustaría haber sido más estricta conmigo”.

Doctora Patricia Clark La doctora Patricia Clark habla de sus pasione por la medicina, la investigación y la ciencia, así como por la lectura, el cine, y su actitud de vida de disfrutar de las experiencias buenas y aprender de las malas (Adrián Contreras)

Satisfecha con su vida

“Me siento satisfecha con mi vida me gusta todo lo que he hecho. Si tuviera que cambiar algo es haber sido un poco más estricta conmigo en los horarios. A veces soy de recreos muy largos y si tuviera recreos más chiquitos, creo que me daría tiempo de hacer más cosas”.

Desde su juventud la distinguió su tesón por hacer las cosas. Vivía en Chihuahua y a los 16 años viajó a la ciudad de México, y a los 17 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad La Salle.

La medicina, enfatiza, brinda la oportunidad de servir, de atender con empatía, sobre todo por la vulnerabilidad con la que llega el paciente por dolor o una enfermedad “y eso nos obliga a tener un trato muy humano”.

Problemas no, son retos que hay que enfrentar

La Secretaria del Consejo de Salubridad General, quien además cuenta con un posdoctorado en el Departamento de Medicina Familiar y Preventiva, de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego, subraya que la vida es de retos, no de problemas, “y uno debe tratar de solucionarlos”.

En este sentido, advierte que hoy las mujeres vivimos tiempos más gratos que en el pasado, cuando se vivió acoso laboral, sexual, incluso diferencias como en los hospitales, donde en las guardias no se contaba con vestidores, ni dormitorios, ni baños para las mujeres, hoy sí, las cosas han ido cambiando, destaca, al tiempo que enfatiza, que en la actualidad alrededor del 65% de la matrícula en facultad de medicina de la UNAM son mujeres”.

Al tiempo que externa su beneplácito porque México tiene a la primera mujer Presidenta, la doctora Clark reconoce que los cambios graduales que se han ido dando en beneficio de las mujeres son muy positivos, pero aún falta mucho por hacer y poder hablar de una verdadera equidad ,y que las mujeres puedan acceder a cualquier puesto político, académico, empresarial, universitario, a los premios.

“Debemos seguir trabajando y luchando para que realmente esta equidad el día de mañana sea general” y podamos vivir en una sociedad en la que independientemente del sexo, del género, o la preferencia todos estén teniendo las mismas oportunidades”.

“Tengo tantas pasiones”

En cuanto a Patricia Clark, la mujer, comparte que además de la medicina tiene otras muchas pasiones como la lectura, de ahí que pertenece a un club, también aunque escribe mucho sobre medicina y difusión de la ciencia, le encantaría adentrarse en la literatura, “poder hacer relatos cortos, alguna novela pequeña, cuentos. Me ilusionaría poder hacerlo en el futuro aunque no sé a qué hora, - vuelve a escaparse su melodiosa carcajada y amplia sonrisa-, no tengo tiempo”.

Amante del baile, el cine, también procura dedicarle tiempo al ejercicio, pues su día comienza alrededor de las 5:30 de la madrugada, y siempre se da espacio para un poco de actividad física. Cuando puede, aprovecha para viajar y conocer otras culturas que le fascina, y confiesa que le encantaría hacer teatro experimental “eso sería mi máximo estar en una obra de teatro”.

¿Qué le falta a Patricia Clark por hacer?

“Ay Dios mío”, expresa mientras respira profundo y repite la pregunta-, y comparte plenamente segura: “en mi vida profesional me siento satisfecha con lo que he hecho. Este brinco hacia la función pública -revela-, nunca lo busqué, ni lo imaginé, pero lo disfruto mucho”.

Ha tenido la oportunidad, resalta, de hacer cosas que trascienden, que va a la población general y tener la posibilidad de incidir en una política de salud “para mí es algo maravilloso, me gusta mucho”.

Soy una abuela estéril

En lo personal, como madre abre su corazón y su tono de voz refleja regocijo cuando habla de sus dos maravillosos y amados hijos: William es arquitecto y filósofo y Natalia, artista conceptual, quienes son plenos y satisfechos, porque han estudiado lo que más les ha gustado, así que también viven apasionados y plenos de sus profesiones.

El núcleo familiar es pequeñito, sólo tres, aclara, porque sus hijos, “son modernos y no se quieren casar, ni tener hijos así que yo soy una abuela estéril”, dice en tono de broma, mientras su rostro vuelve a dibujar una amplia sonrisa.

No cambiaría nada en mi vida

Nada de mi vida lo cambiaría. Quien soy ahora es por mi trayectoria de vida, “lo que usted ve hoy, es porque tuve privilegios, carencias, retos, experiencias buenas y malas”, y de estas última son de las que más se aprende porque ponen retos y hay que pensar que eso son enseñanzas, “soy una persona muy satisfecha con mi vida”.

La destacada reumatóloga, ha aprendido a darle a cada tiempo su propio afán, y los fines de semana los dedica para ella, a sus libros, ver a su familia y sus amigos, que eso también es importante, ir al teatro o al cine, o a los conciertos de la Sala Netzahualcóyotl.

En cuanto su labor al frente del Consejo de Salubridad General, su equipo sabe que ella puede mandar correos o mensajes a deshoras, y no espera que respondan, sólo lo deja ahí para verlo en horas de oficina, y no se les olvide el tema.

La palabra jefa me da ronchas

-¿Cómo es como jefa?, se le cuestiona, y de inmediato señala “la palabra jefa me da ronchas –ríe-, nunca asocio la jefatura con algo amable”, y destaca que a ella le encanta coordinar acciones, tener liderazgo y pensar que su equipo de colaboradores sabe que están haciendo cosas buenas, y trabajar así, como un buen equipo.

La comunicación es importante, y no le gusta ser impositiva, sino llegar a acuerdos, tomar decisiones con justificación y razones, a fin de lograr que haya momentos de creatividad para que las cosas salgan bien.

Tendencias