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El 73% de las personas cuidadoras que nacen en hogares de escasos recursos, permanece en la parte baja de la escalera social, según el Informe de movilidad social y cuidados del CEEY

Mujeres cuidadoras en hogares de escasos recursos, condenadas a permanecer en esa condición

Las investigaciones demuestran que las mujeres cuidadoras están más expuestas a problemas de salud física y psicológica.

En México, la movilidad social es baja, pero lo es aún más para las mujeres que son cuidadoras y nacen en hogares de escasos recursos pues están condenadas a permanecer en esa condición.

El 73% de las personas cuidadoras que nacen en hogares de escasos recursos, permanece en la parte baja de la escalera social, según el Informe de movilidad social y cuidados: un vínculo inseparable elaborado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY)

En México no existe un Sistema Nacional de Cuidados, lo que dificulta la movilidad social de quienes están sujetos a esta condiciones, que recae sobre todo en mujeres.

El documento establece que las personas cuidadoras tienen menos oportunidades educativas, laborales y de participación política y social, lo que reduce su posibilidad de mejorar la posición socioeconómica respecto a la de sus padres.

Pero además de limitar las oportunidades educativas y laborales, el trabajo de cuidados también tiene efectos en la salud mental de quienes lo realizan.

El informe muestra que asumir el rol de cuidador principal aumenta la probabilidad de presentar afectaciones emocionales, como sentir que todo representa un gran esfuerzo, tener problemas de concentración o experimentar tristeza.

La disponibilidad de servicios de cuidados en el entorno local también marca una diferencia importante en las trayectorias de movilidad social.

Entre las personas con origen en la parte más baja de la distribución socioeconómica que viven en localidades sin servicios de cuidados, 79 % permanece en esa condición.

En contraste, en localidades donde sí hay estos servicios, la proporción se reduce a 59 %, lo que implica que la persistencia en desventaja es cerca de un 34 % mayor donde no existen estos servicios.

Estos hallazgos muestran que el cuidado no puede ser una responsabilidad exclusiva de los hogares, y menos aún de las mujeres.

Recalca que se requiere avanzar en la construcción de un Sistema Nacional de Cuidados es clave para garantizar el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado.

“Incorporar la dimensión de los cuidados en el diseño de las políticas públicas permitiría reducir la desigualdad de oportunidades y ampliar las trayectorias de movilidad social, al liberar tiempo para que las personas cuidadoras puedan invertir en su educación, su salud y su participación social, económica, política y en el mercado laboral”, establece

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