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México frente al reto de los residuos: transformar la basura en oportunidad

México frente al reto de los residuos: transformar la basura en oportunidad (Victoria Valtierra Ruvalcaba)

La basura en México cada vez tiene menos lugar. En todo el país existe una problemática real en el manejo de los residuos sólidos urbanos, pero también una oportunidad histórica para transformar la forma en que los gestionamos.

Durante muchos años, la saturación y la falta de capacidades han complicado el manejo de la basura. Esta situación se refleja en rellenos sanitarios saturados, infraestructura insuficiente, tiraderos a cielo abierto, así como la fragmentación y ausencia de sistemas de gestión. Hoy, a partir de la iniciativa del gobierno federal sobre la economía circular, surge la pregunta: ¿cómo transformar un problema que se ha acumulado durante décadas en una oportunidad de desarrollo sostenible?

Desde el gobierno, a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), se ha planteado con énfasis la necesidad de un cambio de paradigma; transitar de un modelo lineal “usar y desechar” hacia uno circular, donde los residuos se conviertan en recursos y los materiales permanezcan el mayor tiempo posible en la economía.

Con la entrada en vigor de la nueva Ley General de Economía Circular, México cuenta por primera vez con un marco legal que impulsa esta transformación, y que permite al gobierno coordinar esfuerzos con las autoridades estatales y municipales, el sector privado y la ciudadanía para construir un sistema de gestión de residuos eficiente.

Estamos hablando de una problemática tangible, en México se generan más de 139 mil toneladas de residuos cada día. Esto equivale al peso de más de cinco Torres Latinoamericanas o 100 mil automóviles compactos. Visualmente, si estos autos se colocaran uno tras otro, formarían una línea de aproximadamente 450 kilómetros, la distancia entre la Ciudad de México y Guadalajara.

Cada persona en México genera casi un kilogramo de residuos diariamente, lo que muestra la magnitud del reto que enfrentamos.

La generación de residuos se suma al enorme reto de que no todos los municipios del país cuentan con servicios de recolección. Al 2022, 150 municipios carecían de este servicio, lo que deja a cerca de 600 mil habitantes con la responsabilidad directa de manejar sus residuos. Esta situación ha favorecido prácticas inadecuadas, como la quema de residuos o la proliferación de tiraderos clandestinos, con impactos directos en la salud pública y el medio ambiente.

Hasta el momento, la capacidad de la infraestructura para los residuos en México es limitada. Hoy en día, los desechos son gestionados principalmente mediante soluciones locales ajustadas a la realidad de cada zona, desde comunidades rurales hasta grandes ciudades.

De acuerdo con datos del INEGI, sólo en el 56% de los municipios tiene cobertura de recolección superior al 80% de su población; de igual forma, en todo el país se cuenta con menos de 18 mil vehículos recolectores, de los cuales el 60% tienen más de 9 años de antigüedad. Esto refleja la necesidad de modernizar los sistemas municipales de gestión de residuos.

Si bien se han implementado soluciones con anterioridad, es necesario identificar con precisión las necesidades de cada municipio para diseñar planes más eficientes y sostenibles. En muchos municipios hace falta inversión en infraestructura, así como acompañamiento técnico mediante programas comunitarios de separación doméstica, compostaje y acopio para que se atienda de manera integral el problema de los residuos.

Para 2022, se recolectaban de manera separada menos de 15 mil toneladas diarias en todo el país. En este contexto, los centros de acopio, especialmente los que ya operan de manera constante en 62 municipios, constituyen un eslabón importante de la cadena de valor de los residuos y, por consecuencia, del impulso a la economía circular.

Por otro lado, es necesario reconocer la importancia que tiene el rol de las personas recicladoras de base, quienes históricamente han sostenido gran parte de la recuperación de materiales en el país. Su inclusión en los nuevos sistemas de economía circular es fundamental, no solo para mejorar las tasas de reciclaje, sino también para avanzar hacia esquemas más justos de trabajo digno e inclusión social.

En México existen plantas de tratamiento de residuos que operan en 83 municipios; que son responsables de la recuperación de más de 5 mil 600 toneladas que reciben diariamente. Los procesos como compostaje, separación, y otras tecnologías de valorización representan una oportunidad estratégica para el país. Impulsar soluciones mediante inversiones públicas y privadas permitirá: reducir la presión sobre los rellenos sanitarios, aprovechar materiales valiosos y generar empleo local.

Si estos esfuerzos, hoy dispersos, se consolidan y coordinan, pueden convertirse en redes regionales de recuperación efectiva y aprovechamiento de materiales, es decir, avanzar hacia una economía más sostenible. La nueva Ley General de Economía Circular establece en sus disposiciones transitorias un proceso gradual de transformación del modelo de disposición final, orientada a reducir la dependencia de los rellenos sanitarios y avanzar hacia esquemas de valorización y aprovechamiento de residuos.

Este proceso contempla un periodo de transición de cinco años, prorrogable durante el cual se deberán fortalecer las condiciones técnicas y operativas de los sitios existentes, así como impulsar nuevas soluciones para el tratamiento y recuperación de materiales.

La implementación de esta transición requerirá coordinación entre los tres órdenes de gobierno, así como inversión en infraestructura, capacidades técnicas y mecanismos de financiamiento, con el objetivo de regularizar los sitios de disposición final y avanzar hacia un sistema de gestión de residuos más eficiente y sostenible.

Uno de los problemas más significativos en este proceso son los lixiviados, líquidos tóxicos y altamente contaminantes que se generan cuando el agua permea a través de residuos y arrastra consigo productos químicos, metales pesados y compuestos orgánicos en descomposición. En 2022 existían 1,882 sitios sin sistemas de captación de lixiviados que pueden ser cárcamos o lagunas de estabilización para evitar la infiltración en el suelo u otros cuerpos de agua. Es imperativo comenzar con estas adaptaciones lo antes posible y reglamentarlas adecuadamente.

Otra oportunidad importante es el aprovechamiento energético de biogás generado en los sitios de disposición final. Actualmente 1,983 sitios carecen de sistemas de captura de metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono. Implementar tecnologías de captura y aprovechamiento permitirá reducir emisiones y generar energía transformando un pasivo ambiental en una oportunidad climática.

La transformación del sistema de gestión de residuos en México no depende únicamente de infraestructura o tecnología. Requiere también educación ambiental, participación ciudadana y corresponsabilidad entre todos los sectores de la sociedad. Cuando las comunidades comprenden el impacto de sus residuos y participan activamente en su separación y manejo adecuado, los municipios pueden operar sistemas más eficientes y sostenibles.

Hoy México enfrenta un desafío enorme en materia de residuos, pero también abre una ventana de oportunidad histórica para transformar el futuro. Con políticas públicas claras, inversión estratégica, coordinación entre niveles de gobierno y participación social, es posible construir un modelo de gestión de residuos seguro, eficiente y alineado con la economía circular. La basura en México ya no puede seguir acumulándose como un problema sin solución. Debe convertirse en el punto de partida para un nuevo modelo de desarrollo sostenible para el país.

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