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La aprobación de una dosis en bolo de trombolítico busca reducir tiempos de atención y disminuir secuelas en pacientes que lleguen dentro de las primeras horas

Nueva indicación para tratar infarto cerebral permitirá atención más rápida en hospitales

“El tiempo es cerebro”: nueva terapia agiliza atención de infartos cerebrales en México

La reciente aprobación en México de una nueva indicación para el tratamiento trombolítico del infarto cerebral abre la posibilidad de atender con mayor rapidez a pacientes que sufren este evento, considerado una de las principales causas de discapacidad en el país. La medida, avalada por la Cofepris, introduce una dosis específica que simplifica la administración del medicamento en los servicios de urgencias.

Especialistas señalaron que el principal cambio radica en la forma de aplicación del fármaco, ahora mediante un bolo —una dosis única intravenosa— que puede administrarse en cuestión de segundos, en contraste con los esquemas anteriores que requerían infusiones prolongadas.

En entrevista con Crónica, el médico urgenciólogo Daniel Sánchez Arreola explicó que esta modificación permitirá reducir tiempos críticos en la atención hospitalaria.

“Es un medicamento que ya existía, pero con esta nueva indicación y dosis lo podremos aplicar más rápido. Eso, en una enfermedad donde el tiempo es fundamental, representa una ventaja importante”, afirmó.

“El tiempo es cerebro”: nueva terapia agiliza atención de infartos cerebrales en México

Atención más rápida

El infarto cerebral —también conocido como accidente cerebrovascular— ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia el cerebro, generalmente por un coágulo. En estos casos, cada minuto cuenta: se estima que durante un evento de este tipo se pierden cerca de 1.9 millones de neuronas por minuto sin tratamiento oportuno.

En México se registran aproximadamente 170 mil casos al año, lo que lo convierte en la primera causa de discapacidad en adultos. Además, la mortalidad puede alcanzar hasta 40 por ciento, en gran medida asociada a la demora en la atención.

El especialista subrayó que existe una “ventana terapéutica” de hasta cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas para que el paciente pueda recibir el tratamiento trombolítico.

“El reto sigue siendo que las personas lleguen a tiempo al hospital. Quienes lo hacen dentro de ese periodo son los que realmente se benefician”, indicó.

En este contexto, la nueva indicación no modifica el tiempo disponible para intervenir, pero sí optimiza los procesos dentro de los hospitales. Al reducir los minutos necesarios para administrar el medicamento, se incrementan las probabilidades de limitar el daño cerebral y, por lo tanto, las secuelas.

Daniel Sánchez Arreola señaló que el impacto más relevante no necesariamente se verá en la mortalidad inmediata, sino en la reducción de discapacidades.

“Lo que buscamos es evitar que los pacientes queden con secuelas graves, como dependencia permanente, uso de silla de ruedas o necesidad de cuidados constantes”, explicó.

“El tiempo es cerebro”: nueva terapia agiliza atención de infartos cerebrales en México

Retos en acceso y detección oportuna

Pese a los avances, especialistas reconocen que persisten obstáculos importantes para lograr una atención efectiva en todo el país. Destacan las distancias hacia centros hospitalarios en algunas regiones, la saturación de servicios de urgencias y la falta de reconocimiento temprano de los síntomas por parte de la población.

En ese sentido, se ha impulsado la estrategia conocida como “CAMALEÓN”, un acrónimo que ayuda a identificar señales de alerta: cara colgada, mano débil y dificultad para hablar. Detectar estos signos y acudir de inmediato a un hospital puede marcar la diferencia entre la recuperación y la discapacidad permanente.

“El enemigo es el tiempo”, insistió el especialista. “Si la población reconoce los síntomas y actúa rápido, tenemos más posibilidades de intervenir y salvar tejido cerebral”.

Otro de los factores clave es la implementación del llamado “código cerebro” en hospitales públicos, un protocolo que prioriza la atención de pacientes con sospecha de infarto cerebral. Según el médico, este sistema ya opera en diversas instituciones de salud y ha permitido acelerar diagnósticos y tratamientos.

Respecto a la capacidad del sistema de salud, el Doctor Sánchez Arreola consideró que los hospitales de segundo nivel en México cuentan con la infraestructura y el medicamento necesario para aplicar esta terapia, aunque subrayó la importancia de continuar con la capacitación de personal médico, paramédicos y personal de primer contacto.

La nueva presentación del fármaco, con la dosis específica aprobada, se espera que esté disponible de manera generalizada en el segundo semestre de este año. Mientras tanto, se continúa utilizando el esquema previo en las unidades médicas.

Finalmente, los especialistas coincidieron en que esta innovación representa un avance relevante, pero enfatizaron que su efectividad dependerá en gran medida de la rapidez con la que los pacientes accedan a la atención.

“El tratamiento existe y está disponible. Ahora el desafío es que llegue a tiempo a quienes lo necesitan”, concluyó el médico.

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