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Las comunidades virtuales donde adolescentes “excluidos” exponen su frustración a las mujeres, culpándolas por su “fracaso sexual”, han derivado en el asesinato de personas en las aulas mexicanas; ¿subcultura... o ideología feminicida?

Estado de emergencia en las aulas de México: ¿qué es la cultura ‘incel’ detrás de los casos en CCH Sur y Michoacán?

Las comunidades virtuales donde adolescentes “excluidos” exponen su frustración a las mujeres, culpándolas por su “fracaso sexual”, han derivado en el asesinato de personas en las aulas mexicanas.
Cultura 'incel' en México Las comunidades virtuales donde adolescentes “excluidos” exponen su frustración a las mujeres, culpándolas por su “fracaso sexual”, han derivado en el asesinato de personas en las aulas mexicanas.

El 24 de marzo de 2026 se reportó el asesinato de dos profesoras a manos de un menor de edad, quien disparó a las víctimas con arma de fuego en la preparatoria particular Antón Makárenko del municipio de Lázaro Cárdenas, en el estado de Michoacán.

Este caso se une al suceso ocurrido en CCH Sur durante septiembre de 2025, cuando Lex Ashton ‘N’ presuntamente asesinó a Jesús Israel, quien intentó proteger a su novia del ataque con cuchillo; este evento también provocó heridas severas en uno de los trabajadores del plantel que trató de intervenir en el ataque.

A pesar de la diferencia de tiempo y lugar, estos dos casos comparten una característica particular: los agresores pertenecían a comunidades ‘incel’ en redes sociales, espacios diseñados para hombres cisgénero heterosexuales que se describen incapaces de tener una pareja romántica y culpan abiertamente a las mujeres de su “fracaso”.

¿Cómo se relaciona la cultura ‘incel’ con los casos en CCH Sur y Michoacán?

La tarde del 22 de septiembre de 2025, Lex Ashton ‘N’ saltó del tercer piso de un edificio en las instalaciones del Colegio de Ciencias y Humanidades Sur (CCH) como un acto desesperado de huida tras presuntamente asesinar en un ataque con cuchillo a un estudiante de 16 años, además de causar heridas de gravedad en un trabajador del plantel.

En la investigación, las redes sociales de Ashton revelaron un mensaje inquietante previo al ataque, donde redactó:

“Estoy harto de este mundo, nunca he recibido el amor de una mujer y la neta me duele, me duele que los chads pueden disfrutar de las foids y yo no [...], no tengo motivos para seguir con vida, pero saben qué, no pienso irme solo, voy a retribuir a todas esas malditas [...], gracias a los brocels que me apoyaron con la idea...

Le declaración virtual llamó inmediatamente la atención del público ante el uso de términos provenientes de las comunidades ‘incel’, cuya palabra proviene de involuntary celibates en inglés y fue acuñado a estos grupos de hombres en la década de los 90.

Por su parte, la investigación del joven de 15 años que disparó contra dos maestras en una preparatoria particular el reciente 24 de marzo de 2026, reveló que publicó un video creado por la comunidad ‘incel’, el cual manifiesta odio hacia las mujeres y el feminismo por “arruinar su vida”.

A pesar de que, hasta el momento, no se ha confirmado que el sospechoso perteneciera a foros de esta subcultura, en sus redes sociales destacaron imágenes y videos donde posaba con armas de fuego previo al doble feminicidio, lo que ha alertado a la comunidad adulta de México de un posible “estado de emergencia” en las aulas, posible producto de los discursos de masculinidad tóxica en sitios virtuales y un llamado de alerta a reforzar los recursos en materia de salud mental adolescente.

El origen de la cultura incel: ¿dónde y por qué se origina?

En 1997 surgió un sitio web llamado El proyecto de celibato involuntario de Alana (Alana’s Involuntary Celibacy Project), en el que la autora identificada por el nombre virtual Alana animaba a otros jóvenes a compartir sus experiencias sobre la imposibilidad de tener una relación sentimental.

Con el paso de los años, las creencias incel cambiaron a lo que hoy domina estas comunidades virtuales. A pesar de que algunos mensajes compartidos mantienen un desahogo de autocompasión, predominan los mensajes de agravio, revelando misoginia y una sensación de insatisfacción ante el supuesto derecho del hombre a tener relaciones sexoafectivas que las mujeres les niegan.

Debido a ello, algunos ‘incels’ abogan por la violencia contra las mujeres, así como contra los hombres que “tienen la suerte” de tener relaciones felices con ellas, denominándolos despectivamente como ‘Chads’ y ‘Foids’ (Female Humanoid).

Cultura ‘incel’: ¿discurso misógino o emergencia de salud mental?

Especialistas en Ciencias Sociales con Perspectiva de Género han señalado el discurso de estas comunidades virtuales como un refuerzo a las narrativas de “victimización masculina” frente a la expansión del feminismo en el mundo y al no identificarse con los “ideales masculinos” de fuerza, éxito y conducta dominante, por lo que el rencor expresado en estos sitios es dirigido a dos grupos: la mujer en general y el hombre que calza con el ideal masculino.

Beatriz Martínez Romero, médica psicoanalista psicosomática del Instituto Mexicano de Medicina Psicosomática abordó esta cultura desde una perspectiva médica y neuropsiquiátrica, asegurando que: “La misoginia no es una enfermedad mental, es un fenómeno social, por lo tanto, no es algo que pueda ser curado con una pastilla.

No todo sufrimiento deriva de una enfermedad mental ni condición psiquiátrica, señaló la especialista, sino que el fenómeno de la cultura ‘incel’ también debe ser cuestionado desde el contexto social y el pensamiento crítico.

Añadió que, en conjunto a este análisis social, debe existir un acompañamiento de salud mental que apoye a la regulación emocional, donde se incluye la tolerancia al rechazo y la frustración, de manera que este tipo de comunidades virtuales no sean reducidad a la medicalización o la censura.

La necesidad de México, declaran especialistas en la materia, es apostar por la salud mental en espacios adolescentes y fomentar nuevos modelos masculinos, discursos que permitan la vulnerabilidad y no el odio.

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