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Mientras la FIFA proyecta ingresos millonarios, en México son nuestras ciudades las que asumen los costos: la seguridad, el transporte y la logística, todo financiado con recursos públicos.

No estamos listos”, advierte PAN en Diputados tras presuntas fallas y problemas en el Azteca previo a inauguración del Mundial

Tumultos para el acceso al partido México--Portugal que se realizó en el estadio Banorte, antes Estadio Azteca

Luego de las presuntas fallas de logística, revendedores, marchas y hasta una víctima mortal que se registró en el partido de futbol que reinauguró este sábado el Estadio Azteca, el PAN en la Cámara de Diputados, advirtió que con ello quedó demostrado que no estamos listos para enfrentar un reto como el Mundial de Futbol que arranca en junio próximo.

“Ayer quedó claro que no estamos listos para enfrentar un reto de esta magnitud, donde hubo más allá de la afición, también estragos sociales que la autoridad no fue capaz de contener”, sentenció el secretario de comisión de economía, Comercio y Competitividad de la Cámara de Diputados, Ernesto Sánchez Rodríguez.

Denunció la profunda inequidad económica que representa el modelo actual de organización del torneo.

Mientras la FIFA proyecta ingresos millonarios, --acusó--en México son nuestras ciudades las que asumen los costos: la seguridad, el transporte y la logística, todo financiado con recursos públicos.

Recordó que se estima que la FIFA obtendrá ingresos récord superiores a los 11,000 millones de dólares con este Mundial (un 56% más que en Qatar 2022), mientras que la inversión asociada en México ronda los 3,000 millones de dólares, con un impacto inflacionario que ya dispara los costos de hospedaje hasta un 275% en Monterrey, 250% en Guadalajara y 200% en la Ciudad de México.

“El Mundial 2026 viene a México, pero tristemente no está al alcance de todos. Hoy los boletos cuestan cientos y miles de dólares, además utilizan precios dinámicos: entre más demanda hay, más caro se vuelve. Esto provoca algo muy claro: el fútbol, que debería de ser para todos, termina siendo accesible para unos cuantos”, advirtió el legislador.

La semana previa al encuentro, el legislador panista presentó un Punto de Acuerdo de urgente resolución ante la Cámara de Diputados para exigir la regulación de la venta de boletos del Mundial 2026, inhibir el coyotaje, impulsar mayor inversión pública y privada en las ciudades sede, y garantizar condiciones de orden y seguridad para los visitantes nacionales e internacionales.

Su propuesta planteaba que México debía prepararse con seriedad y no improvisar ante un evento de esta magnitud.

El panista consideró que el saldo del primer gran ensayo mundialista con el partido México—Portugal fue devastador:

Adrián ‘N’, un joven aficionado de 27 años, perdió la vida tras caer desde el segundo nivel del recinto hasta la planta baja, minutos antes del silbatazo inicial.

Al menos 18 revendedores fueron detenidos, manifestantes bloquearon carriles de Periférico Sur en protesta contra la gentrificación, mientras madres buscadoras llegaron al estadio con la consigna ”¡México campeón, en desaparición!”.

A ello se sumó un colapso logístico en los accesos: filas desordenadas, señalización insuficiente, nulo estacionamiento y escaso personal de orientación.

“Ayer quedó claro que no estamos listos para enfrentar un reto de esta magnitud, donde hubo más allá de la afición, también estragos sociales que la autoridad no fue capaz de contener”, sentenció el diputado.

Sánchez Rodríguez denunció la profunda inequidad económica que representa el Mundial de Futbol donde los precios son inaccesibles para la inmensa mayoría de los mexicanos.

Por ello, pidió a las autoridades boletos accesibles para las familias mexicanas, frenando la especulación generada por los precios dinámicos que pueden elevar una entrada de fase de grupos desde 60 hasta más de 1,000 dólares.

Asimismo una regulación efectiva y combate frontal a la reventa (coyotaje), apoyo financiero directo a las ciudades sede (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey), para que los gastos de seguridad, transporte e infraestructura no asfixien las finanzas locales ni descuiden las necesidades de los ciudadanos.

De igual manera, condiciones justas para la participación local, asegurando que la derrama económica beneficie a los comercios y trabajadores mexicanos, y no solo a las grandes corporaciones internacionales.

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