CDMX — La Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencias deberá justifica el uso de herramientas no letales de defensa personal, que busca salvar vidas, proteger agresiones y que las mujeres permanezcan siempre en el centro de nuestras decisiones, propuso la diputada de Morena, Brenda Quiroz.
La legisladora refirió que la Encuesta nacional sobre la dinámica de las relaciones en los hogares, 2021, elaborada por el Inegi, el 70.1 % de las mujeres en México ha sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, en la calle, en el transporte público, en su escuela, en su trabajo y sobre todo en su hogar.
Señaló que espacios que deberían de ser seguros y que para se han convertido en escenarios de riesgo constante, muchas mujeres salen de su casa todos los días con miedo, miedo a no regresar, miedo a no ser escuchadas, miedo a que si algo sucede nadie llegue a tiempo para rescatarlas y cuando una agresión es realmente inminente, cuando no hay patrullas cerca ni auxilio inmediato cada segundo es vital. En esos momentos críticos defenderse puede significar la diferencia entre sobrevivir o no”.
“Esta propuesta no promueve en ningún momento la violencia, no autoriza el uso indiscriminado de la fuerza, pero sí fortalece el enfoque de derechos humanos y brinda certeza jurídica a quienes en una situación extrema utilice medios no letales para proteger su integridad, su libertad y su vida”, expuso ante el pleno de la Cámara de Diputados durante la sesión de este martes.
La experiencia internacional nos ha demostrado, señaló, que estos dispositivos cuando están regulados pueden ser herramientas efectivas para disuadir agresiones sin causar daños permanentes.
“En muchos casos, incluso, evitan consecuencias irreversibles. Esta reforma también envía un mensaje claro a las autoridades, deben actuar con debida diligencia analizar el contexto, comprender el riesgo real que enfrenta la víctima y aplicar la ley con sensibilidad”, indicó la legisladora.
La morenista pidió que se acompañe esta iniciativa con el fin de que poner al centro la perspectiva de género, porque, dijo, defender no puede seguir siendo un motivo de castigo ni sospecha automática.
“Una vida libre de violencia no es sólo un enunciado legal, es una exigencia ética y una obligación del Estado garantizar que las mujeres puedan protegerse sin miedo a ser criminalizadas. En un acto de justicia es un acto de humanidad y de responsabilidad”.