
El Gobierno federal y autoridades del estado de Jalisco inauguraron un nuevo Centro de Operaciones de Emergencias Sanitarias del Pacífico Centro (COES-PC), con el objetivo de fortalecer el control del gusano barrenador del ganado y otras plagas que afectan al sector agropecuario en el occidente del país.
Este espacio funcionará como punto clave para reunir, analizar y dar seguimiento a la información que se genera en campo, lo que permitirá tomar decisiones más rápidas y mejor enfocadas frente a posibles brotes.
La intención es no reaccionar tarde, sino anticiparse a los riesgos que puedan afectar la producción ganadera.
El centro no solo operará en Jalisco, sino que también coordinará acciones con Nayarit, Colima y Michoacán, aprovechando la estructura de la Agencia de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (ASICA), que será la encargada de articular las estrategias regionales.
El equipo detrás del COES-PC está integrado por especialistas de distintas áreas: médicos veterinarios, ingenieros agrónomos, biólogos y analistas. Su trabajo será monitorear de forma constante la situación sanitaria en animales y cultivos, detectar posibles amenazas y activar respuestas inmediatas.
Con esta apertura, el nuevo centro se suma a otros dos que ya operan en Tamaulipas y San Luis Potosí, como parte de una red nacional enfocada en contener el avance del gusano barrenador, una plaga que representa un riesgo directo para la ganadería.
Además, las autoridades adelantaron que próximamente se pondrá en marcha una planta en Metapa, Chiapas, dedicada a la producción de moscas estériles, una técnica clave para combatir este problema y avanzar hacia su erradicación.
Desde el gobierno estatal, se destacó que mantener la sanidad en el campo es fundamental no solo para proteger la producción local, sino también para conservar el acceso a mercados nacionales e internacionales.
En paralelo, se recordó que la coordinación entre estados y federación ha permitido movilizar personal capacitado a distintas regiones del país, fortaleciendo la vigilancia y el control sanitario en zonas estratégicas.
El arranque de este centro marca un paso más en la estrategia para contener plagas que afectan directamente la economía rural, en una región donde la actividad agropecuaria es clave para miles de productores.