
En 2018, la plataforma petrolera fue construida en Altamira Tamaulipas, por la estadounidense McDermott para Pemex Exploración y Producción (PEP), un sitio que se presumía con la mayor modernización y que daría los mejores frutos a la petrolera en la Sonda de Campeche.
Esta plataforma fue diseñada para procesar un máximo de 220 mil barriles de petróleo por día y 352 millones de pies cúbicos de gas por día, de ahí su imponente inversión de 44 millones de dólares.
La empresa en ingeniería presumía su obra como “construida con tecnología de última generación y estándares de clase mundial de seguridad para Pemex Exploración y Producción, participaron aproximadamente 180 ingenieros mexicanos desde la Ciudad de México”.
Esta plataforma pertenece a la Marina Suroeste, de donde, en los primeros dos meses del año se extrajeron un total de 225.032 de barriles de petróleo crudo, ubicándose entre los campos que aportan mayo producción de crudo y gas natural en el Golfo de México.
Sin embargo, ahora está en el ojo público por la ineptitud de muchos dentro de la petrolera que no supieron contener ni reconocer una fuga en un oleoducto de 36 pulgadas.
Tuvieron que pasar más de dos meses para que inicie el deslinde de responsabilidades a manos de la FGR, sin embargo, el daño en las costas del Golfo, de acuerdo a especialistas, podría durar años causando estragos en los ecosistemas y en comunidades pesqueras de Veracruz y Tabasco.
El problema más grave actualmente, es que ni siquiera se conoce la magnitud del daño, pues el grupo de científicos designado por Sheinbaum para abordar el siniestro, no llegó a tiempo, ya pasaron frentes fríos que disiparon varios miles de kilómetros los hidrocarburos derramados.