
Los hechos ocurridos la tarde del pasado 20 de abril en las inmediaciones de la zona arqueológica de Teotihuacán, donde Julio César Jasso detonó un arma de fuego tipo revolver calibre.38 dejando como saldu una turista canadiense fallecida y el suicidio del propio agresor, son un síntoma de una creciente ola de violencia en México.
sin embargo, el eco de la violencia no siempre nace de la nada. A veces, se replica. Se observa, se estudia… y se imita. Bajo esa lógica, autoridades mexicanas comenzaron a explicar uno de los conceptos clave para entender el reciente ataque en Teotihuacán: el fenómeno “copycat”, traducido al español como “imitador, replicador o plagiador”, una conducta que hoy genera preocupación por su vínculo con crímenes de alto impacto.
¿Qué pasó en Teotihuacán y quién era el agresor?
El 20 de abril de 2026, un ataque armado en la Pirámide de la Luna dejó un saldo de dos personas muertas —incluido el agresor— y al menos 13 heridos, muchos de ellos turistas extranjeros.
El responsable fue identificado como Julio César Jasso Ramírez, un joven de 27 años que, de acuerdo con investigaciones oficiales, actuó solo y planeó el ataque con anticipación.
Pero lo que más encendió las alertas fue otro detalle: entre sus pertenencias se encontraron referencias a la masacre de Columbine, uno de los tiroteos más mediáticos en la historia reciente.
Ahí es donde entra el concepto de “copycat”.
¿Qué es el comportamiento “copycat”?
El término “copycat” proviene del inglés y significa literalmente “imitador”. En el contexto social y criminal, se refiere a personas que replican conductas, estilos o acciones de otros, especialmente cuando estas han tenido alta visibilidad mediática.
En casos de violencia, este fenómeno se vuelve especialmente delicado por los siguientes aspectos:
- Los agresores pueden inspirarse en ataques anteriores
- Buscan replicar el impacto mediático
- En algunos casos, incluso eligen fechas simbólicas
De hecho, el ataque en Teotihuacán ocurrió el mismo día en que se conmemora la masacre de Columbine, lo que refuerza la hipótesis de imitación.
Especialistas en criminología han identificado que ciertos actos violentos generan un “efecto contagio”, donde la exposición constante en medios o redes sociales puede influir en personas vulnerables.
Este fenómeno no es nuevo, pero sí cada vez más visible en la era digital.
En el caso de Teotihuacán, las autoridades señalaron que el agresor no solo conocía estos antecedentes, sino que replicó elementos simbólicos y narrativos de ataques anteriores.