
Sin identidad — “Silencio sistemático”, abandono institucional hacia quienes buscan justicia, minimizar cifras de los más de 130 mil desaparecidos en México, presentar datos “falsos y engañosos”, enmarcan los más de siete años de Rosario Piedra Ibarra al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH, ente creado el 6 de junio de 1990 para proteger las garantías individuales de los mexicanos y exigir justicia, y que desde el 2019 a la fecha ha perdido la esencia y corazón para lo que fue creada para convertirse en un órgano subordinado y extensión del gobierno en turno, pese a ser la peor funcionario de la 4T.
Organismos internacionales defensores de los derechos humanos como Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, colectivos de desaparecidos, entre otros, comparan a la CNDH de Rosario Piedra con grupos formados por gobiernos autoritarios como Cuba, Nicaragua, Venezuela y Rusia, que crearon entidades para minimizar reclamos ciudadanos relacionados con violaciones a derechos humanos y que suelen emitir recomendaciones a favor de dictadores para tratar de borrar arbitrariedades y abusos de fuerzas del régimen.
HRW y Amnistía, coinciden en que la CNDH ha perdido total autonomía y calidad moral para actuar en defensa de las libertades públicas y suele justificar con total descaro abusos cometidos y en caso de desapariciones de personas prefiere guardar silencio.
LA PEOR CALIFICADA
Desde su fundación en 1990, la CNDH ha tenido 10 presidentes, siendo su fundador Jorge Carpizo MacGregor (1990–1993); Jorge Madrazo Cuéllar (1993–1996); Mireille Roccatti Velázquez (1997–1999); José Luis Soberanes Fernández (1999–2009); Raúl Plascencia Villanueva (2009–2014); Luis Raúl González Pérez (2014–2019) y Rosario Piedra Ibarra (2019–).
Aunque no existe un reporte explícito sobre el desempeño de quienes han estado al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Carpizo MacGregor ha sido el más reconocido por sentar las bases institucionales, su prestigio académico y dotar de credibilidad al organismo.
Reportes académicos y de grupos defensores de los derechos humanos nacionales e internacionales citan a Luis Raúl González Pérez por su postura crítica y técnica frente al Poder Ejecutivo, lo que siempre fue un equilibrio.
Otro de los titulares de la CNDH fue José Luis Soberanes, quien destacó por consolidar en sus dos periodos a este órgano, aunque también recibió críticas por su conservadurismo en temas sociales.

Sin embargo, quien es blanco de severas críticas e incluso ha sido ejemplo para debates académicos es Rosario Piedra, la actual titular de la CNDH, quien no sólo ha exhibido su total cercanía con el gobierno de la 4T, sino por eliminar la esencia y corazón de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y salir más en defensa de instituciones del gobierno que por defender los reclamos ciudadanos.
SIN IDENTIDAD
Bajo la dirección de Piedra Ibarra, la CNDH ha sido señalada de alinearse a los intereses del gobierno federal, reduciendo su función de contrapeso frente al poder, lo que ha llevado en menos de ocho años a que este órgano haya sufrido “debilitamiento institucional”.
La ombudsperson mexicana enfrentó renuncias en su Consejo Consultivo, además de que cuenta con denuncias por despidos injustificados, desorden administrativo y la contratación de personal sin el perfil adecuado y allegados a la 4T.
A esto, se suma que, pese a que la CNDH debería ser un órgano autónomo, Piedra Ibarra es señalada de ser un elemento más del Gobierno Federal, a la que incluso allegados de la 4T consideran como la peor funcionaria de todo el gabinete, al dirigir un entre que no tiene ni pies ni cabeza y al que ha borrado del reflector nacional e internacional.
REPROBADA
En su reelección en 2024, Rosario Piedra Ibarra, fue la peor evaluada entre los aspirantes en el proceso, pero por instrucción superior fue ratificada por el Senado para continuar con su labor en favor del Estado.
Entre las polémicas que han exhibido su falta de ética, capacidad y transparencia es que en su comparecencia para la reelección, presentó una carta falsa de apoyo del obispo emérito de Saltillo, Raúl Vera, lo que generó escándalo, pero aún así fue confirmada para un cargo del que ha demostrado total desconocimiento, pese a que ha pregonado que busca “hacer de la CNDH una auténtica defensoría del pueblo”.
LA POLÉMICA
En los más de siete años de Piedra Ibarra como titular de la CNDH se han registrado momentos escandalosos, como fue la renuncia de los seis integrantes del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en octubre de 2023, y quienes denunciaron desdén, obstáculos, amenazas y calumnias por parte de la titular de la comisión, a quien acusaron por llevar a cabo una gestión que prioriza intereses ajenos a la defensa de los derechos humanos, con nula autonomía de gestión y falta de condiciones para trabajar, lo que desató una crisis interna que vive el órgano “autónomo”.

Entre las declaraciones y posturas polémicas de Piedra Ibarra destacan sus ataques contra organismos internacionales como la ONU en los primeros días de abril de 2026, cuando en lugar de evaluar el posicionamiento del Comité contra las Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas (CED), que calificó de crímenes de lesa humanidad las desapariciones en México, Piedra Ibarra salió en defensa de la Federación y sin argumentos calificó los dichos del organismo internacional como “injerencistas” y “sesgados”.
Rosario Piedra también ha asegurado en múltiples ocasiones que la desaparición forzada “ha dejado de ser política de Estado” y desde 2019 señala que los casos cometidos por autoridades federales han descendido hasta “prácticamente desaparecer”, a pesar de que México supera los 130,000 desaparecidos y las organizaciones civiles denuncian que los casos y cifras de impunidad aumentan.Otro factor que no puede pasar inadvertido es cuando el 24 de enero de 2024 propuso desaparecer la CNDH para crear la “Defensoría Nacional de los Derechos del Pueblo”, lo que desató críticas por el vacío de su discurso con su propuesta lanzada al aire para quedar bien con el gobernante en turno.
La titular de la CNDH refirió en su momento que la comisión de la cual lleva las riendas, antes obedecía a un esquema que servía a intereses ajenos al pueblo, un discurso que organismos internacionales ven idéntico al que utilizan dictaduras como Cuba, Nicaragua, Venezuela y Rusia.
MENTIRAS
Durante su presentación ante el Congreso de la Unión en enero pasado, la presidenta de la CNDH fue acusada de presentar datos “falsos y engañosos”, al asegurar que las quejas y recomendaciones por violaciones graves han disminuido, mientras que especialistas y colectivos de víctimas, entre ellos de Desaparecidos señalan la existencia de un “silencio sistemático” y un abandono institucional hacia quienes buscan justicia.
También, a diferencia de administraciones pasadas que emitían acciones de inconstitucionalidad contra el uso de fuerzas armadas en seguridad pública, la actual CNDH es señalada por defender la estrategia militar del gobierno, omitiendo recomendaciones firmes ante acciones graves que involucran a la Defensa y a la Guardia Nacional.
AYOTZINAPA
El caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa también ha despertado inquietudes y críticas, luego de que en febrero pasado familiares de normalistas desaparecidos y sus representantes legales, la CNDH anunció que estaba imposibilitada para integrar la “Comisión de la Verdad del Caso Iguala”, instancia ordenada por un tribunal colegiado para investigar la desaparición ocurrida en 2014.
El organismo señaló que integrar esta comisión representaría un conflicto de interés, ya que implicaría revisar y modificar sus propias actuaciones previas, comprometiendo la imparcialidad.
Frente a este argumento, padres de los normalistas y sus abogados reprocharon al órgano autónomo por dar la espalda a las víctimas al rechazar la participación de peritos independientes en este caso que cumple cerca de 12 años sin respuestas.
OMISIÓN
Organizaciones internacionales subrayan una tendencia a guardar silencio y emitir menos recomendaciones por violaciones graves de derechos humanos cometidas por instituciones federales como el Ejército y la Guardia Nacional.
En este punto, colectivos de familiares de desaparecidos han denunciado barreras burocráticas y falta de acompañamiento real en sus procesos de búsqueda y comparan las acciones de la Comisión con las de países gobernados por regímenes autoritarios.
Mientras que la presidenta de la CNDH asegura que hay una reducción de quejas por violaciones graves, organismos internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional mantienen alertas sobre México, por los crecientes niveles de impunidad y violencia que siguen siendo críticos y que contradicen el discurso oficial de la Comisión.
RECOMENDACIONES
Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad refirió en enero pasado que a lo largo de tres décadas, el número de recomendaciones emitidas por la CNDH ha variado entre sus presidentes, pero ninguna se acerca al máximo alcanzado durante la gestión de Rosario Piedra Ibarra, que solo una de cada 127 recomendaciones, el 0.7% del total, llega a alcanzar un cumplimiento total. Actualmente, la CNDH produce más recomendaciones que nunca, pero con menor impacto y sin exigir pruebas de cumplimiento total.
Bajo la actual gestión de la CNDH se han generado 1,233 recomendaciones ordinarias y 170 por violaciones graves, los números más altos en 35 años.
Entre 2020 y 2024, 65.4% de las 1,424 recomendaciones ordinarias resueltas quedaron en modalidades de aceptación parcial o con pruebas insuficientes; solo cuatro llegaron a cumplimiento total, 0.3%. En las recomendaciones por violaciones graves, el resultado es aún más marcado: 84.3% de las 607 se resolvieron con pruebas incompletas y sólo una de cada 51 alcanzó un cierre pleno (1.9%). En conjunto, sólo 16 de 2,031 recomendaciones, el 0.7%, se han cumplimentado, pero ninguna contra fuerzas armadas señaladas de violaciones a derechos humanos.
La Crónica de Hoy 2026