
Los vehículos pesados participan al menos en 35 mil accidentes al año a lo largo de la red carretera del país, así como en vialidades de zonas urbanas y suburbanas. Casi 100 casos diarios…
Son datos oficiales, reportados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Instituto Mexicano del Transporte (IMT).

Se consideran percances en los cuales intervienen camiones de carga, tractocamiones con o sin remolque y autobuses de pasajeros.
Y la referencia más desgarradora, acorde con las corruptelas reveladas por Crónica en la emisión de las licencias federales de autotransporte: según el INEGI, más del 90 por ciento de los accidentes es provocado por fallas o deficiencias atribuibles al conductor.
Entre las causas están imprudencia o intención del operador, velocidad excesiva, invasión de carril contrario, rebases indebidos, violación a las señales de tránsito (alto o semáforo), distancia indebida, omisión en la cesión del paso, estacionamiento prohibido, falta de descanso apropiado (se iba durmiendo mientras manejaba), deslumbramiento ocular (a veces relacionado con fallas en la visión), y uso de alcohol, drogas o los llamados pericos, “cócteles mortales” para burlar el sueño.
El INEGI se concentra en el análisis de accidentes terrestres en zonas urbanas y suburbanas (ATUS). Conforme a sus estadísticas, en 2024 el 93.47 por ciento de los choques ocasionados por vehículos de carga tuvieron su origen en impericias o irregularidades relacionadas con el conductor; 94.8 por ciento en 2023 y 93.24 por ciento en 2022.
En cambio, el IMT se enfoca en siniestros en la Red Carretera Federal, registrados y atendidos en primera instancia por la Guardia Nacional (GN). Los casos, refiere la dependencia en sus anuarios estadísticos, podrían ser más, pero los insumos proporcionados por los elementos policiales son deficientes (errores de ubicación, reportes sin saldos de personas afectadas, etc.). “Es necesario fortalecer la formación de los integrantes de la Guardia Nacional, ya que siguen detectándose inconsistencias en su base de datos, mismas que limitan los alcances del análisis”, reprocha en el documento de 2024, último emitido.
DESCARO. Con tal nivel de siniestralidad, con miles de muertos y heridos al año, con miles de millones de pesos en daños materiales (alrededor de 2 mil 500 millones en 2024), ¿por qué el olvido en el cual se encuentra el sistema de capacitación y control médico de operadores de vehículos pesados?, ¿por qué la descarada corrupción?...
En los últimos días, este diario documentó “moches” de entre 15 mil y 20 mil pesos para obtener la licencia de carga en la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), y la facilidad para burlar exámenes médicos, psicológicos y toxicológicos, así como la capacitación en el manejo, requisitos contemplados en la ley. En poco más de un mes, este reportero obtuvo el documento oficial, fue declarado “APTO” para conducir tráileres y pipas, con experiencia en unidades “internacionales”, y apareció en la base de datos de la dependencia federal, sin someterse a supervisiones ni cursos.
BRUJULA PÉRDIDA. Apenas el 26 de marzo el gobierno federal anunció un programa a favor de la seguridad en la red carretera del país, pero se limitó a modernizar la flota, adquirir vehículos nuevos, conceder incentivos fiscales (en especial para el hombre-camión) y diseñar una nueva norma oficial mexicana sobre dispositivos de control en unidades. Esta estrategia pareciera irrisoria y de nulo impacto a la luz de los datos: de acuerdo con el INEGI, sólo el 3.8 por ciento de los accidentes de camiones de carga o tráileres durante 2024 se debieron a fallas del vehículo. Y el porcentaje es similar o incluso menor en años anteriores. Por su parte, para ese mismo año y rubro el IMT refirió 6.4 por ciento.
¿Por qué un plan de seguridad en carreteras acotado a la compra de vehículos?, ¿a quién beneficia?...
Durante la presentación, el Secretario de Economía Marcelo Ebrard dijo al vuelo: “Necesitamos fortalecer a conductores y peatones, tenemos que proteger a quienes están en las carreteras y a los peatones en todo el país”, y habló de 30 mil accidentes anuales, aunque, como ya se adelantó en este trabajo, la cifra es aún mayor al considerar la información del IMT.
La presidenta Claudia Sheinbaum, también de pasada, fue cuestionada sobre las extenuantes jornadas de trabajo de los choferes.
“La seguridad que tiene que ver con la operación del vehículo depende tanto de Secretaría del Trabajo como de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. Es algo que debe revisarse más, son largas jornadas de trabajo y eso provoca accidentes. No es parte del programa, pero lo podemos incluir como parte de toda la regulación e inspección”, respondió.
PROTECCIÓN Y ECONOMÍA. La seguridad y el control en el transporte terrestre es tema crucial en México: primero, para la protección de vidas y de vías generales de comunicación (transporte, infraestructura, puentes, carreteras, poblados); también, para la economía nacional… Según datos de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), el autotransporte moviliza más del 80 por ciento de las mercancías y pasajeros en el país. Todas las industrias -más de 100- utilizan vehículos pesados para trasladar bienes, suministros y personas. El sector representa cerca del 3.8% del PIB y genera más de dos millones de empleos directos y más de seis millones indirectos.
Hoy circulan por nuestras carreteras alrededor de 1 millón 200 vehículos de este tipo. ¿Quiénes están detrás del volante?
El autotransporte de carga, además, es pieza clave rumbo a la revisión del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC): más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas hacia la Unión Americana transitan por carretera; el rango sube al 87 por ciento si se trata de intercambio comercial entre mexicanos y estadounidenses, de acuerdo con la CONCAMIN.
“Hay absoluta corrupción en el sistema de la Secretaría y su base de datos es inservible, manoseada; estamos en manos de operadores sin capacitación ni aptitud médica: no sabemos si ven, si oyen, si no tienen una mano o manejan con una pata de palo. Nadie puede garantizar sus capacidades y cumplimiento de requisitos. No nos espantemos entonces por casos como el de la pipa en Iztapalapa o el Tren Interoceánico en Oaxaca”, señaló Manuel Andrade, gestor en transporte.
“Es posible brincarse todos los controles en complicidad con funcionarios, médicos autorizados y capacitadores. La Secretaría sólo cuenta con 42 unidades médicas que operan sin abatelenguas, alcohol ni algodón, sin presupuesto para comprar o mantener equipos y sin especialistas. Urge ya replantear a fondo el esquema de licencias federales en el país”.
-¿Es posible que terceros autorizados realicen sus fechorías sin la complicidad de funcionarios de la Secretaría? -se le preguntó.
-No, quienes han estado al frente de las direcciones involucradas conocen la perversión del sistema y la falsedad de la base de datos. La mayoría de los terceros autorizados son amigos de funcionarios y pagaron para entrar, sin cumplir el reglamento. Saben que las cédulas profesionales son mal utilizadas, que se han usado hasta de doctores que ya murieron; saben que se reparte lana y que las capacitaciones se venden, tanto a nivel oficial como particular. Llevamos décadas de simulación.
Según el artículo 49 del Reglamento del Servicio de Medicina Preventiva en el Transporte, las autorizaciones a médicos externos para realizar el Examen Psicofísico Integral se otorgan por un plazo de cinco años; las últimas fueron en 2021, este 2026 deberán renovarse o aprobarse nuevas.
“Lo que menos queremos los operadores es trámites y papeleos; la mayoría de los compañeros temen a los exámenes porque saben que su salud no es la mejor: jornadas largas, sedentarismo y mala alimentación, por eso muchos se chochean. ¿Qué hacen? La trampa, la mordida, y para las autoridades es mina de oro”, reconoce Jesús Vázquez, conductor de autotransporte.
“Si te dan una licencia B por debajo del agua, después puedes sacar las licencias para manejar dobles remolques o transportar materiales y residuos peligrosos. Es una bomba de tiempo”…