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Videos tomados en primera persona por militares prueban el fallo y disfunción del armamento del Ejército y Guardia Nacional en medio de enfrentamientos con el crimen organizado

Acusan mal funcionamiento de municiones del Ejército; ‘serpientes de fuego’ sin efecto en momentos críticos

Muestra esquemática de los 112 componentes del Xiuhcóatl. (Mario Jasso)

El constante posteo en redes sociales de videos que muestran escenas de enfrentamiento entre fuerzas federales y criminales, mayoritariamente asociados con los cárteles de la droga, ha develado testimonios de averías y defectos en el armamento y municiones producidas por el Ejército Mexicano. De acuerdo con los metrajes, los elementos se ven muchas veces expuestos, y virtualmente desarmados, como consecuencia del mal funcionamiento de los cartuchos calibre 5.56x45mm producidos por la Fábrica de Armas de la Secretaría de la Defensa Nacional del Campo Militar 25-E, en Oriental, Puebla, esto para abastecer los fusiles FX-05 Xiuhcóatl ‘Serpiente de Fuego’, también de hechura nacional castrense.

MUNICIÓN DEFECTUOSA

Izq. Operador con una FN Minimi, de origen belga. (José Betanzos Zárate )

Operaciones como la captura del Mencho, los culiacanazos o hasta las escaramuzas de menor calado como las acontecidas a diario en las entrañas de nuestro país entre el crimen organizado y las fuerzas armadas han legado cientos de minutos en contenido fílmico que muestra el loable accionar de los militares al momento de hacer frente a las agresiones del hampa, no obstante, también existen momentos de angustia y pánico grabado cuando los soldados tienen problemas con su armamento y quedan expuestos en medio del fuego cruzado, arriesgando en ello su vida en la completa indefesión.

Un debate creciente entre quienes comentan, y en algunos casos protagonizan las secuencias, es el de si los materiales de guerra provistos por el Ejército Mexicano funcionan adecuadamente. Específicamente, son las balas de producción nacional los pertrechos a los se achaca la ocurrencia de atascos en los fusiles de asalto que acompañan a los soldados mexicanos, quienes aseguran no tener tales problemas de encasquillado cuando se utilizan cartuchos manufacturados fuera del país. Aducen que incluso si utilizan munición nacional en armas de origen europeo, como las FN Minimi (belgas), estas se atascan, “vienen con dimensiones desiguales milimétricamente”, comentan, desproporciones que producen fallas en la recámara de las armas.

LA SERPIENTE NO ESCUPE FUEGO

Operador del Ejército Mexicano portando la Serpiente de Fuego. Se observa igualmente el cargador de plástico transparente. (Juan José Estrada Serafín)

En México, las fuerzas armadas, particularmente el Ejército y la Guardia Nacional, ostentan como fusil de asalto estándar y convencional reglamentario la Serpiente de Fuego, para el cual la Defensa fabrica sus propias balas, por mandato de la Dirección General de Industria Militar. Y aunque los elementos batientes sobre el terreno identifican en las balas el problema de peso, el FX-05 Xiuhcóatl tampoco se salva. Sobre este fusil, 100 por ciento concebido y manufacturado por la Defensa desde septiembre de 2006 (obra de 65 ingenieros involucrados en el proyecto), y del cual se producen unos 30 mil anualmente, los elementos aseveran que encuentra serias y peligrosas dificultades para accionar con holgura sus mecanismos en condiciones de lodo, polvo, e incluso en altas temperaturas, es decir, en condiciones agrestes, donde lastimosamente ocurren la mayoría de los enfrentamientos.

Si bien es crucial proveer de un mantenimiento adecuado a cualquier mecanismo mecánico, como lo es un arma de fuego, esto es limpiar, pulir y lubricar, algunos elementos coinciden en que los componentes del Xiuhcóatl (112 piezas plásticas y metálicas) no facilitan esta tarea dado que presentan distintos grados de desgaste, en tiempos muy dispares, lo que compromete prematuramente el correcto funcionamiento del arma e incluso cataliza descomposturas bajo ciertas condiciones ambientales. Los cargadores de plástico, transparentes “que permiten al usuario monitorear en todo momento la cantidad de cartuchos disponibles”, explica la Defensa, también provocan atascos en ese nivel, apuntan los elementos.

QUE VUELVAN LAS ALEMANAS

Elemento del Ejército en fase de adiestramiento realiza prácticas de tiro con un modelo Heckler & Koch G3, alemán, provisto de un lanzagrandas 40mm. Un arma en desuso, al menos para operaciones en campo.

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, en 2015, la Secretaría de la Defensa Nacional se propuso dar de baja de forma definitiva los más de 121 mil fusiles G3 H&K, de fabricación alemana, que aún se hallaban en operación para dejar vía libre a la Serpiente de fuego, modelo que acumulaba para entonces una década de servicio en algunos batallones.

A decir del Ejército, la decisión se tomó en aras de la autosuficiencia armentística y porque producir un arma propia, en el país, era cinco veces más barato que comprar una similar en el mercado internacional; para ese mismo año el costo de producción de un FX-05 Xiuhcóatl era de 4 mil 682 pesos cada uno, es decir, cada fusil representaba un ahorro de 20 mil 800 pesos frente a los modelos alemanes o belgas como el FN FAL 308, también utilizado por la Defensa en los años noventa del siglo pasado.

Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de Defensa de 2012 a 2018 , en la ceremonia por el cumplimiento de la meta sexenal “Producción de 121,000 Fusiles FX-05 CAL. 5.56 mm.” (Mario Jasso)

En aquel entonces, se dijo que los G3 alemanes, de calibre superior a las serpientes (7.62x51 mm) ya eran viejos, fabricados hacia los años cincuenta y concebidos para un tipo de guerra en donde el teatro operacional se afincaba en espacios abiertos, campos y trincheras. La Defensa argumentó que se trataba de un fusil, pesado, incómodo y poco apto para los combates urbanos que comenzaban a tejerse en la guerra contra el narco, de modo que afloró el Xiuhcóatl para paliar tales deficiencias. De la serpiente los mandos militares elogiaron su cadencia de fuego (pero no su potencia), capaz de escupir hasta 100 balas más rápido que los G3, para sumar un total de 750 disparos por minuto. Asimismo, el calibre 5.56 del arma mexicana permitiría a los soldados llevar más balas consigo, dada su ligereza.

Y algo que representó un hito: según el Ejército la serpiente de fuego es más maniobrable, por su peso, y devela un diseño ambidiestro y ergonómico, al tiempo que ostenta una culata retráctil, lo que le vuelve adaptable a la altura y complexión del soldado mexicano, muy distinta del combatiente europeo, virtudes y cualidades que de hecho sí admite la tropa.

No obstante las estrellas que se apuntó por un diseño único, las condiciones en las que han debido operar los elementos dejan mucho que desear entorno de la munición y el fusil de producción nacional, tanto que algunos soldados verían con buenos ojos el regreso de las armas alemanas, y en general de manufactura europea. “Un G3 es un G3, eso no lo niego, mayor poder fuego, mayor penetración, pero es lo que tenemos para trabajar (la serpiente) y hay que sacarle el mayor provecho”. Por lo pronto evitan, cuando pueden, abastecer sus armas con balas nacionales.

G-36v DATO. Tras el lanzamiento del FX-05 Xiuhcóatl, “Serpiente de Fuego” en náhuatl, la compañía alemana Heckler & Koch inició una investigación en contra de la Secretaría de la Defensa Nacional por el posible plagio de diseño que representaba el fusil mexicano de su rifle G-36V (arriba) fisicamente parecidos, con sistemas de operación con pistones de gas similares y por coincidencias en el calibre tipo OTAN utilizado. Finalmente, luego de tres meses de deliberación entre ingenieros de ambas escuadras se determinó que la patente no fue violada.

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