
El bruxismo, es el acto involuntario de apretar o rechinar los dientes, lo cual ha ido en aumento en las últimas décadas, ocasionado en muchas ocasiones por un incremento en los niveles de estrés y ansiedad, y puede provocar desgaste dental, dolores de cabeza frecuentes, dolor facial, dificultades para masticar y molestias en el cuello o el oído.
Así lo señaló el cirujano dentista especialista en ortodoncia adscrito al Servicio de Estomatología del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” (HGMEL) de la Secretaría de Salud, Juan Rafael Barragán Del Castillo, quien indicó que este movimiento involuntario puede presentarse de día o de noche y afecta a personas de todas las edades.
Señaló que en las últimas décadas se ha registrado un incremento de los casos, a consecuencia del estrés y la ansiedad, trastornos que son más frecuentes entre la población.
Resaltó que el bruxismo diurno suele pasar desapercibido, porque la persona no siempre es consciente de que aprieta los dientes durante y en muchos casos, se identifica hasta que aparecen las molestias, en tanto que por la noche, éste ocurre durante el sueño y con frecuencia es detectado por la persona con la que se comparte la habitación, quien puede notar el rechinido producido al apretar los dientes.
Además de la ansiedad y el estrés, otros factores que pueden detonar el bruxismo son el consumo de alcohol, tabaco y café, porque estas sustancias actúan como estimulantes del sistema nervioso, favoreciendo un estado de tensión que incrementa la actividad muscular involuntaria de la mandíbula.
El experto dijo que, en el Servicio de Estomatología, del Hospital General de México se brinda atención integral, con distintos especialistas, como: odontología integral, cirugía maxilofacial y ortodoncia, que trabajan de manera coordinada para brindar un tratamiento completo y adecuado a cada caso, ya que habrá quienes necesiten psicoterapia para tratar el estrés y la ansiedad.
El tratamiento, dijo, comprende diversas estrategias y debe abordarse de manera integral, ya que entre las opciones más comunes son las guardas oclusales o topes de mordida, aclaró que estos dispositivos “no constituyen por sí solos el tratamiento completo, sino que forman parte de un abordaje más amplio”.
En casos de mayor severidad, quizá sea necesario apoyo farmacológico, como relajantes musculares suaves, que contribuyan a disminuir la tensión y mejorar los síntomas del paciente.
Ante ello, advirtió que de no tratarse este problema bucal puede provocar daños significativos en los ligamentos periodontales que sujetan los dientes y los músculos masticatorios “provocando un aumento del tamaño de las fibras musculares, lo que genera un dolor crónico en la mandíbula”.
El especialista aseveró que la mayoría de las enfermedades bucales son prevenibles, por lo que recomendó visitar al odontólogo al menos una vez al año para detectar de manera oportuna cualquier padecimiento, como caries, enfermedad periodontal o bruxismo.