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Doctora Leticia Boeta, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Juárez del Centro pionera en el sector público, en realizar este tratamiento poco invasivo, con una cirugía ambulatoria y alta tasa de éxito 

Hospital Juárez del Centro, única unidad de referencia en cirugía de Mohs contra el cáncer de piel

Doctora Leticia Boeta Doctora Leticia Boeta Ángeles, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Juárez del Centro pionera en el sector público, en realizar la cirugía de Mohs, para tratar el cáncer de piel tratamiento poco invasivo, con una cirugía ambulatoria y alta tasa de éxito (Adrián Contreras)

En nuestro país, la reconocida dermatóloga, doctora Leticia Boeta Ángeles realiza desde hace algunos años, un innovador tratamiento para casos de cáncer de piel, con una alta tasa de éxito y satisfacción de los pacientes.

En entrevista con Crónica, la jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Juárez del Centro de la Secretaría de Salud, resalta que la cirugía de Mohs es un procedimiento que permite curar algunos tipos de cáncer de piel, al lograr eliminarlo de manera menos invasiva para la piel del paciente.

La especialista, hace una pausa en su consulta diaria en el HJC para charlar con este rotativo y destaca que dicho nosocomio es reconocido como un centro de referencia en el manejo del cáncer de piel y gracias a la cirugía de Mohs se posiciona como la única unidad de salud en el tratamiento del cáncer de piel.

La dermatóloga Boeta Ángeles -única certificada por el American College of Mohs Surgery-, cuenta con una amplia experiencia que la ha llevado a dominar el arte de la microcirugía en estos tipos de cáncer.

Pero, además, su alma inquieta siempre con el afán de trabajar y dar lo mejor de sí, no conforme con ser la mejor, ha comenzado a formar escuela con cinco generaciones de especialistas.

Quitando el cáncer, capa a capa de la pie

La dermatóloga explica que la cirugía de Mohs –procedimiento que realiza dos veces a la semana en el hospital y el resto de los días da consulta-, considerado como el tratamiento de oro para el cáncer de piel, consiste en quitar el tejido por capas y por secciones, codificando cada una por números y colores, analizando en el microscopio, para saber si hay o no cáncer y continuar quitando tejido, así como analizar la parte lateral y profunda, hasta asegurarse que ya no hay células cancerosas.

Ello permite preservar la mayor cantidad de tejido sano posible, y facilitar la reconstrucción, logrando, además, altos niveles de curación del 99% para tumores que nunca han sido tratados y 90% para los que han sido tratados previamente con otros procedimientos.

Así, el Hospital Juárez del Centro, es pionero en el sector público en este procedimiento, lo cual, admite, es motivo de un gran orgullo, pero también implica mucha responsabilidad y una importante carga de trabajo.

Doctora Leticia Boeta con sus especialistas No conforme con ser la mejor, la doctora Leticia Boeta Ángeles, ha comenzado a formar escuela con cinco generaciones de especialistas en en Cirugía Dermatológica y Cirugía Micrográfica de Mohs. En la foto algunos de sus estudiantes (Adrián Contreras)

El cansancio nunca es mucho

Pese a ello, con orgullo comparte que con 30 años de experiencia en esta técnica, ya está formando escuela, y ya va con la quinta generación de especialistas en Cirugía Dermatológica y Cirugía Micrográfica de Mohs, inicialmente reconocidos por la Universidad de Hidalgo y, a partir de 2025, por la UNAM “y ahorita tenemos residentes de alta especialidad –7 egresados y dos más en formación-, en esta técnica”.

Advierte que esta técnica se empezó a hacer en 1930 en Estados Unidos, y México lleva casi un siglo de retraso, por lo que resalta la importancia de difundir más la técnica y formar a más especialistas, “en Estados Unidos en un día quirúrgico pueden hacer 10 casos, nosotros hacemos dos”, refiere.

Al principio no me gustaba mucho dermatología

Comparte que al salir del a Facultad de Medicina de la UNAM, ella quería estudiar otra especialidad, pero una de sus hermanas le dijo que debía ser dermatóloga “algo que sea un poco más tranquilo y tengas tiempo para ti... Después ella falleció y decidí esta especialidad para honrar a mi hermana.

“Al principio –confiesa-, no me gustaba, pero no tardé mucho en tomarle cariño a la especialidad”, señala, quien hoy es una de las mejores en el país y muchas veces no puede pasar tiempo en familia por su entrega a su profesión.

Tanto le gustó la dermatología que comenzó a formarse en el Hospital “Manuel Gea González”, después, sus maestros la doctora María Teresa Hojyo, y el doctor Luciano Domínguez impartían cursos de cirugía con maestros del extranjero, y fue cuando conoció al doctor de Estados Unidos, Richard Bennett, con quien surgió una oportunidad de trabajo en aquel país y se fue por un par de años, hasta que decidió volver al país y desde hace cinco años comparte lo aprendido.

Amante de su profesión, no ve su trabajo como una carga, sino como una pasión a la que se entrega con amor, incluso sacrificando tiempo personal o familiar “no es trabajo, porque cuando a uno le gusta lo que hace, como a mí que me gusta mucho lo que hago, es formación diaria y personal, porque yo me sigo formando y formo a más personas”.

Su otra pasión es bucear y la natación, en donde, sonríe y comparte, “cuando buceo, no hay celular, nadie me puede encontrar”, dice, mientras vuelve a su consulta, sus pacientes la esperan.

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