
El cáncer de vejiga detectado a tiempo puede alcanzar una tasa de supervivencia hasta del 98%, sin embargo, muchos casos se diagnostican en etapas avanzadas, debido a que sus síntomas iniciales suelen ignorarse o confundirse con otros padecimientos como infecciones urinarias.
Este tipo de cáncer se origina cuando células anormales crecen sin control en la vejiga, el órgano encargado de almacenar la orina. Cerca del 90% de los casos se trata de carcinoma urotelial, que inicia en la capa interna de la vejiga y puede invadir tejidos cercanos si no se detecta a tiempo.
A nivel global, ocupa el noveno lugar en incidencia, de acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer su presencia es más común en hombres, con hasta un 75% de los casos, y su incidencia aumenta significativamente después de los 60 años.
Tan solo en 2022, se registraron más de 614 mil nuevos casos y más de 220 mil muertes en el mundo, en tanto que en nuestro país, ese mismo año, se reportaron 3,814 diagnósticos y 1,404 fallecimientos. el médico oncólogo Hugo Barreto señaló que el gran desafío está en reconocer las señales a fin de no postergar la visita con un especialista para poder dar seguimiento y los estudios correspondientes en caso de: hematuria, es decir, presencia de sangre en la orina, que es uno de los síntomas más frecuentes, y esta se puede presentar sin dolor y desaparecer de forma intermitente.
Esto, dijo, lleva a muchas personas a ignorarla o atribuirla a infecciones urinarias o cálculos, sin embargo, este signo, aunque sutil, puede ser la primera alerta. Otras manifestaciones que también son de suma importancia tomarlos en cuenta son: variaciones en el color de la orina, ardor o dolor al orinar, aumento en la frecuencia urinaria, dificultad para hacerlo, sensación de no vaciar completamente la vejiga y no perder de vista que en ocasiones, estos síntomas pueden persistir durante semanas o meses. “Muchos pacientes atribuyen estos síntomas a infecciones o al envejecimiento. Sin embargo, reconocer a tiempo puede cambiar radicalmente el pronóstico”, señala el doctor Hugo Barreto, al tiempo que enfatizó que la detección temprana facilita el tratamiento y puede elevar la tasa de supervivencia a cinco años hasta un 98%.
De ahí la importancia, dijo, de estar pendientes a posibles señales de alerta, aunque leves, podrían ser relevantes. por lo que se refiere a los factores de riesgo, mencionó que el tabaquismo es el principal, ya que se asocia a cerca del 50% de los casos, debido a que las sustancias tóxicas del tabaco se concentran en la orina y dañan directamente el revestimiento de la vejiga, así como: exposición prolongada a químicos industriales (aromáticos, colorantes, infecciones urinarias recurrentes, inflamación crónica de la vejiga, antecedentes de radioterapia pélvica o condiciones genéticas como el síndrome de Lynch.
“Dejar de fumar es una de las medidas preventivas más efectivas para reducir el riesgo de cáncer de vejiga. Evitarlo es una de las decisiones más importantes para reducir el riesgo”, subrayó.
Estableció que atender cualquier cambio en los hábitos urinarios, por mínimos que parezcan, puede marcar la diferencia, y ante la presencia de sangre en la orina o síntomas persistentes, es prioritario acudir de inmediato a consulta médica, ya que la detección temprana, es una importante oportunidad en una enfermedad altamente manejable.