La Secretaria de Gobernación, enviada por la Presidenta Sheinbaum a la zona de conflicto en la Montaña de Guerrero, específicamente en la zona de Chilapa, ha encontrado un caldo de cultivo explosivo: la presencia del grupo criminal Los Ardillos y la confrontación de grupos civiles (organizaciones indígenas) que han reportado ataques de estos narcos y, además, han comenzado protestas que incluyen bloqueos carreteros.
Por lo pronto, poco después del mediodía, ha conseguido la promesa de que las carreteras serán liberadas. Su presencia en sí, resuelve la primera demanda de grupos de desplazados por la violencia del narco, pues pedían atención directa de autoridades de alto nivel.
Los Ardillos han comenzado a atacar a grupos rivales luego de la caída del sanguinario criminal El Mencho en Jalisco, lo que puede representar un reposicionamiento de esta organización del narco en busca de ocupar los espacios de poder vacíos en esta región.
Los Ardillos pueden ser considerados hasta ahora una organización regional de segunda importancia, que prestan servicios a cárteles mayores, algo muy similar a lo que ocurría con el CJNG del Mencho en sus orígenes.
Para completar el caldo de cultivo, las comunidades de la Montaña, pequeñas en general, están alineadas a una zona de organización civil, lo que provoca que el diálogo no pueda ser sólo con una de ellas. De hecho, uno de los problemas para desbloquear carreteras son las pugnas entre una y otra organización que, adicionalmente, suelen acusarse entre sí de mantener ligar con criminales.
A ese entorno ha llegado Rosa Icela Rodríguez y ha iniciado su labor en coordinación con Omar García Harfuch y el Ejército, según quedó claro en la conferencia de prensa matutina de Palacio Nacional. De entrada se ha establecido diálogo con las organizaciones civiles, incluido el denominado Congreso Nacional Indígena, que han comenzado bloqueos carreteros ante lo que llaman inacción gubernamental para detener a Los Ardillos y su confrontación armada con otros grupos criminales.
En efecto, desde hace al menos 4 días, pequeñas comunidades han comenzado a ser abandonadas en la Montaña de Guerrero luego de que sus habitantes atestiguaran confrontaciones armadas de Los Ardillos contra las Tlacos, otro grupo armado que, como pasó en Michoacán, se declaran autodefensas comunitarias y terminan en actividades claramente criminales.
Los narcos no están bloqueando carreteras, sino las organizaciones civiles como medida de presión al gobierno y de allí que la secretaria de Gobernación haya iniciado por lograr la liberación de carreteras para que se atienda a heridos en hospitales comunitarios y, posteriormente, que haya un despliegue de la Guardia Nacional hacia las comunidades en donde los narcos han incursionado.
Este mismo esquema es el que Omar García Harfuch ha definido para las siguientes horas al participar en la conferencia de Palacio Nacional.
Es muy probable que la Guardia Nacional, después de levantados los bloqueos civiles, vaya a desplegarse en la zona para garantizar el regreso de pobladores a sus comunidades y que, una vez logrado esto, se mantenga para evitar las acciones que Los Ardillos intentan en la zona.
La gobernadora Evelyn Salgado y la secretaria de Gobernación han comunicado que realizarán recorridos en las zonas afectadas, algo necesario también para que la población recupere la sensación de seguridad.
Es importante señalar que La Montaña de Guerrero ha sido penetrada no sólo en la región de Chilapa, sino que se extiende hacia el sur, dominada en general por Los Ardillos. El reacomodo narco ha originado un primer conflicto que la secretaria de gobernación ha atendido directamente.