
El Mundial de Fútbol 2026 se perfila como un fenómeno que trasciende el ámbito deportivo y se consolida como detonador de consumo emocional y social en México. De acuerdo con un informe de Deloitte, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), el evento transformará la composición del gasto en los hogares y la frecuencia de compra durante los meses de junio y julio.
El estudio estima que entre el 60% y 65% de los aficionados verá los partidos desde casa o en reuniones familiares y de amigos, generando un ingreso adicional de 181 millones de dólares por consumo en los hogares. En tanto, entre el 20% y 25% acudirá a bares y restaurantes, con una derrama aproximada de 563 millones de dólares.
La denominada “Canasta Mundialista”, integrada por bebidas alcohólicas, no alcohólicas, botanas y dips, concentrará el gasto de los consumidores: entre 55% y 65% se destinará a bebidas alcohólicas, 20% a 25% a bebidas no alcohólicas y 15% a 20% a botanas.
La industria cervecera nacional prevé un crecimiento de hasta 20% en ventas, mientras que plataformas como Rappi anticipan un aumento de 40% en pedidos de botanas y bebidas, con picos antes del inicio y durante el medio tiempo de los partidos.
Sin embargo, especialistas en salud advierten sobre los riesgos del consumo excesivo en un país donde el 75.1% de la población adulta padece sobrepeso u obesidad y la prevalencia de diabetes alcanza el 12.6%. Recomiendan moderar la ingesta, priorizar la hidratación con agua natural y aprovechar los descansos para moverse, con el fin de prevenir problemas digestivos, aumento de peso y fatiga.