
La reciente habilitación del Puerto de Loreto en Baja California Sur como Puerto de Altura y Cabotaje encendió las alarmas entre habitantes, prestadores de servicios turísticos y defensores del medio ambiente quienes advierten un riesgo con esta medida.
El decreto, publicado el 10 de abril de 2026 en el Diario Oficial de la Federación, plantea lo que para el gobierno federal parece una simple modificación administrativa, pero que para la comunidad local significa un giro con profundas implicaciones ambientales, sociales y económicas.
La comunidad advierte que la reclasificación abre la puerta a embarcaciones de gran calado, yates y cruceros, con riesgos acumulativos: contaminación acústica submarina, derrames de combustible, descargas de aguas residuales, presión sobre hábitats marinos y afectaciones directas a especies sensibles.

Por ello, habitantes del municipio solicitaron apoyo a la senadora panista por Baja California Sur, Susana Zatarain, para visibilizar el conflicto y llevar sus demandas al Senado de la República, quien ha atendido y ha dado seguimiento al tema.
La Presidenta de la Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial del Senado, llamó al gobierno federal a escuchar a la población y rectificar la medida a fin de no propiciar daños al medio ambiente.
“La autoridad federal aún tiene margen para rectificar. Escuchar a la comunidad, abrir la información técnica y revisar la medida no sería un retroceso, sino un acto mínimo de responsabilidad ambiental y respeto social”, demandó
La también integrante de la Comisión de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático, consideró que la naturaleza es patrimonio de Loreto por lo cual se debe favorecer la protección del medio ambiente por encima de todo.
“En Loreto, donde la naturaleza es patrimonio y sustento, la duda debe resolverse siempre a favor de la protección”, expresó

Loreto no es un puerto cualquiera. Es la puerta de entrada al Parque Nacional Bahía de Loreto, un Área Natural Protegida reconocida internacionalmente por su biodiversidad y por haber consolidado un modelo turístico sustentable.
En sus aguas habitan especies emblemáticas como la ballena azul, tortugas marinas, delfines, tiburones y aves migratorias, todas dependientes del delicado equilibrio ecológico de la región.
La comunidad advierte que la reclasificación abre la puerta a embarcaciones de gran calado, yates y cruceros, con riesgos acumulativos: contaminación acústica submarina, derrames de combustible, descargas de aguas residuales, presión sobre hábitats marinos y afectaciones directas a especies sensibles.
“No se trata de oponerse al desarrollo, sino de impedir que avance a costa del patrimonio natural que sostiene a Loreto”, resumen los habitantes.
El malestar se intensificó el 7 de mayo, cuando el Consejo Asesor del Parque Nacional Bahía de Loreto rechazó por unanimidad la medida y la eventual llegada de megacruceros.
La ausencia de autoridades federales en esa sesión fue interpretada como desinterés frente a un reclamo legítimo de transparencia y participación ciudadana.
Los sectores locales exigen claridad: estudios de impacto ambiental, análisis de riesgo marítimo, dictámenes técnicos y evaluaciones de capacidad de carga turística.
Sin esa información, el decreto se percibe como una imposición que amenaza el modelo sustentable construido durante décadas, acusan