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El riesgo de cáncer en el embarazo es de 1 en mil. En el Instituto Nacional de Perinatología (INPer) se atienden de 12 a 15 casos al año. En México el 80% de los casos que se diagnostican es por la autoexploración  

En el embarazo con cáncer, la mujer no sólo lucha por ella, sino por la vida que lleva dentro

INPer, embarazo y cáncer La doctora Cintia María Sepúlveda Rivera, jefa del departamento de Ginecología Quirúrgica del INPer, resalta que el cáncer en el embarazo es tratable (Adrián Contreras)

“Taer a un bebé al mundo, ver a una mamá con su recién nacido es algo muy satisfactorio... Pero la paciente embarazada con cáncer no sólo lucha por ella, lucha también por su bebé y muchas de las decisiones que toma son en torno a su bebé y eso es muy impactante”, comparte la doctora Cintia María Sepúlveda Rivera.

La jefa del departamento de Ginecología Quirúrgica del Instituto Nacional de Perinatología (INPer) “Isidro Espinosa de los Reyes”, de la Secretaría de Salud, en entrevista con Crónica, subraya la fuerza y valor de una mujer embarazada con cáncer, “lucha con todo, porque está manteniendo una vida dentro de ella y quiere llevarla a buen término, eso es un acto de enorme valentía”, cuando ellas lo logran, señala, “te das cuenta, de que todo por lo que pasaron, valió la pena”.

Riesgo de cáncer en el embarazo

La especialista en ginecología oncológica señala que el riesgo de tener algún cáncer en el embarazo es de 1 por cada 1,000 embarazos, siendo el de mamá el de mayor frecuencia seguido del cervicouterino, y el INPer atiende de 12 a 15 casos al año, con un aumento estimado del 20% promedio anual.

Asimismo, resalta, el incremento que se ha venido registrado de nuevos casos en mujeres jóvenes “nuestras pacientes embarazadas con cáncer de mama, o cervicouterino rondan los 25 a 39 años”.

La especialista subraya que la autoexploración es un método que detecta la enfermedad cuando ya está presente y a mayor tamaño quiere decir que el cáncer ya está más avanzado.

“Es un método que nos sensibiliza como mujeres, (porque), sí, el 80% de los diagnósticos, es por la autoexploración, se detectaron una lesión. Es un número importante, pero debería de ser mucho más el número de pacientes que se diagnostican por tamizaje”, comparte.

Cáncer en el embarazo, hay diferentes alternativas de tratamiento

La jefa del departamento de ginecología quirúrgica del INPer, enfatiza que hoy la medicina ofrece diferentes tratamientos a estas mujeres “no por estar embarazadas la solución más fácil es terminar el embarazo.

“Hoy debe verse como una comorbilidad, como la paciente embarazada con diabetes o con hipertensión, y aunque se trata de una es una enfermedad más impactante y potente, hay alternativas”, establece.

En el INPer se realizan cirugías o quimioterapia, -siempre después de la semana 12 de gestación-, suministro de diversos fármacos y los casos que requieren radioterapia son canalizados al Instituto Nacional de Cancerología (INCan), gracias a un convenio, para ser atendidas en el puerperio.

Al aclarar que el embarazo no empeora el pronóstico, si reconoce que es muy importante la etapa clínica en la que se encuentre el cáncer, ya que el de mama en embarazo se detecta en una etapa más avanzada.

Ello, debido a que se suele subestimar la sintomatología: inflamación en mamas, o una lesión palpable, que se asocia a la lactancia o una mayor producción de hormonas, “y se cree que es normal que la mama esté aumentada de volumen o se sienta una lesión”.

Sin embargo, aún en la gestación, dice, es posible realizar un estudio de imagen, ultrasonido o mastografía “que no va a tener un impacto negativo en el bebé, porque, la mastografía puede realizarse en las primeras semanas de gestación, con una dosis de radiación muy baja que no afecta... el problema es que está siendo diagnosticado en etapas avanzadas, porque se retrasa la detección”.

Dra Sepúlveda Doctora Cintia María Sepúlveda Rivera.   La jefa del departamento de Ginecología Quirúrgica del Instituto Nacional de Perinatología (INPer) “Isidro Espinosa de los Reyes”, de la Secretaría de Salud, en entrevista con Crónica (Adrián Contreras)

Su especialización, una suerte de pasión y destino

La doctora Cintia María Sepúlveda comparte con este diario que su especialización prácticamente fue una suerte de destino y pasión, “desde que estaba en la facultad, siempre supe que iba a estudiar algo que tuviera que ver con el quirófano, además de que siempre le llamó mucho la atención oncología.

“Algo que siempre me gustó mucho fue cáncer de mama, un tema sumamente apasionante y a través de los años la vida me fue llevando hacia ella”.

La joven especialista relata que en sus primeros pasos dentro de la medicina fue a dar al Instituto Nacional de Cancerología (INCan), “haciendo un verano de investigación de estudiante. No me tocaba ahí, pero no me pudieron llevar al hospital que yo quería”, sonríe mientras continua con su relato y confiesa que ahí la asignaron a cáncer de mama “tampoco yo pensaba que iba a ir a pediatría, ni siquiera sabía que había pediatría en cancerología, y me dijeron: `aquí hay espacio, aquí te quedas´, y me gustó mucho y a partir de ahí me comenzó a gustar cada día más”.

Lo que quizá en su momento hubiera parecido como una ironía, de que donde la doctora Sepúlveda Rivera quería realizar su residencia o su servicio social y no hubiera habido lugar, se convirtió en una suerte de guía para hacer lo que hoy tanto ama, la ginecología “y viene al INPer y me encantó y simplemente ¡superó mis expectativas!, porque puedo hacer la parte quirúrgica, la clínica y la atención al paciente... Fueron como cosas del destino que me fue llevando, pero que también me fue gustando”.

Las experiencias vividas han llevado a la doctora Cintia Sepúlveda, a la enorme satisfacción de poder decirle a una paciente “estás libre de cáncer, pudimos operarte, pudimos terminar el tratamiento”, aunque también a enfrentar pérdidas, como la de Miriam, una paciente que tuvo cuando inició su residencia, quien pese al delicado estado de salud que enfrentaba, se distinguió por su optimismo, pero desafortunadamente perdió la batalla contra el cáncer cervicouterino y dejó a un bebé pequeñito, “vimos como se nos iba yendo y más o menos a los dos meses la perdimos fue un caso importante para mí porque prácticamente nos hicimos amigas. Fue de mis primeras pacientes”.

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