
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) confirmó el rechazo del megaproyecto turístico “Perfect Day México”, impulsado por la empresa Royal Caribbean en Mahahual, ubicada en el sur de Quintana Roo. La decisión fue anunciada el 19 de mayo por la titular de la dependencia, Alicia Bárcena, quien señaló que el complejo no será autorizado debido al gran impacto ambiental que este generaría.
Royal Caribbean tenía previsto desarrollar un complejo turístico de gran escala en Mahahual, con una inversión cercana a los mil millones de dólares. El proyecto contemplaba la construcción de atracciones acuáticas, alberca y diversos espacios recreativos dentro de una amplia zona costera, además del arribo de 21 mil turistas diarios. No obstante, las protestas de grupos ambientalistas y civiles en defensa de los ecosistemas marinos llevaron a que las autoridades federales optaran por proteger la biodiversidad del Caribe, antes de impulsar un modelo de turismo masivo en la región.
¿Qué flora y fauna se encontraba en peligro con el megaproyecto turístico?
Frente a las costas de Mahahual se encuentra parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano, considerado uno de los arrecifes más extensos e importantes del mundo. Este ecosistema marino funciona como refugio a más de 870 especies de flora y fauna, varias de ellas protegidas por la Norma Oficial Mexicana (NOM-059) por su importancia ecológica y su estado de conservación.
Las obras de cimentación profunda y el arribo constante de miles de visitantes en cruceros amenazaban la protección de la selva baja, las dunas costeras y 45 hectáreas de manglares, poniendo en peligro el equilibrio ambiental que da vida al suroeste del país, la cual lo protege naturalmente ante el impacto de huracanes.
La edificación del parque acuático amenazaba directamente a especies situadas en la reserva natural de Banco Chinchorro como tortugas marinas, peces, delfines, nodrizas, rayas y tiburones, cuya supervivencia se veía comprometida por ruido excesivo y las modificaciones en su entorno natural.
Adicionalmente, el megaproyecto ponía en riesgo a las aves migratorias y a los animales terrestres como el jaguar, la tortuga blanca, puma, mono araña, ocelote, tigrillo y el tapir centroamericano. Aunque la empresa aseguraba que protegería los manglares y reubicaría a la fauna para la disminución del estrés que provocaría con la llegada masiva de visitantes, así como el colapso del sistema kárstico y de los mantos acuíferos de la zona.
La construcción de Royal Caribbean incluía la edificación de más de 30 toboganes, seis albercas, tres playas artificiales, 12 restaurantes y 24 bares dentro de un predio de más de 107 hectáreas, de las cuales alrededor de 90 serían intervenidas para desarrollar el complejo turístico. Desde 2025, la compañía avanzaba con los preparativos y permisos necesarios para iniciar las obras, mientras consolidaba su presencia en la zona tras invertir otros 221 millones de dólares en la adquisición del Puerto Costa Maya del que obtuvo el control administrativo total en agosto de ese mismo año. Sin embargo, el 30 del año en transcurso, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ordenó la clausura temporal total de los trabajos debido a la falta de autorización en materia de impacto ambiental.
La Crónica de Hoy 2026