
José Luis Roldán Matías de 44 años, ha dedicado más de la mitad de su vida a donar sangre y no oculta la enorme satisfacción que le da poder ayudar a los demás, luego de un evento en su vida que por fortuna no acabó en tragedia.
Desde que tenía 19-, ha sido donador altruista de sangre y muchas otras veces por petición de familiares y amigos, “por lo regular dono de tres a cuatro veces por año”, comparte.
En entrevista con Crónica, en el Banco de Sangre del Centro Médico Nacional (CMN) La Raza, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), José Luis Roldán Matías, acudirá este miércoles, a una reunión a las oficinas centrales del IMSS, en donde hablará con médicos de la institución de su testimonio de vida, que hoy adelanta a este diario.
Señala que sus dos pequeños Elizabeth y José Manuel, de 11 y 8 años, respectivamente, conocedores de su amor por regalar vida a los demás, aplauden su labor altruista.

A ti te va a tocar la decisión
“No tengo la menor duda de que cuando tengan edad, mis hijos también se van a convertir en donadores”, incluso, subraya, “ellos saben que quiero que mi cuerpo sea donado y se aproveche todo lo que sirva o que ayude a la ciencia en alguna universidad.
“A mi hija le he dicho `a lo mejor a ti te va a tocar tomar la decisión cuando yo ya no esté, pero quiero que estés tranquila, tus tíos te van a apoyar, porque siempre han sabido de mi decisión´”.
Su amor por los demás va más allá, al compartir que a un amigo con un problema de salud renal ya le dijo que se hagan la prueba de compatibilidad, “estoy dispuesto (a donarle un riñón), porque es un gran amigo, un extraordinario ser humano”.

Sommelier, corredor, amante de la vida y de sus hijos
José Luis Roldán, se dedica al negocio de vinos y licores, es sommelier, pero además, diario corre cinco kilómetros, se alimenta bien, se hidrata con agua natural y hace ejercicios de respiración todo por mantenerse saludable, lo que le permite donar sangre cuando se necesita, además, en cada donación le hacen estudios, de triglicéridos, o glucosa en sangre “y afortunadamente siempre he salido súper bien”.
Se dedica a atender restaurantes hoteles y bares, goza también de la cata de buenos vinos, pero sin duda alguna, uno de sus mayores placeres estar con sus hijos, por lo que hoy con las lecciones de vida aprendidas, aprovecha al máximo los fines de semana para estar con sus ellos y disfrutar de ir a patinar, pasear, hacer retos de sabores “hacemos muchas actividades diferentes y nos encanta cantar”.
Una bala que le cambió la vida
La alegría de José Luis Roldán, se entristece por un momento, cuando revela que hace poco falleció su papá, pero externa su confianza que donde quiera que esté, se sentirá orgulloso de saber que dejó fuertes valores en su familia.
La vida de José Luis cambió poco antes de cumplir 18 años cuando el 10 de marzo del 2001, ingresaron al negocio familiar dos maleantes, y en el afán de defender a su padre “me interpuse entre los asaltantes y mi papá, y los empuje”.
“Recuerdo que uno me dijo: `te quitas o te mato´ y escuché el disparo que me hizo perder las fuerzas y me derrumbé”.
Consciente de todo lo que sucedía y sin moverse, esperó a los paramédicos. Fue cuando se dio cuenta que la bala –de una calibre 38-, entró abajo del pecho y salió por el costado derecho.
En el hospital se percató de la importancia de la donación de sangre, “durante los seis días que estuve hospitalizado vi las complicaciones para mi familia y otros pacientes que no conseguían donadores”, y aunque él no necesitó trasplante ni trasfusión sanguínea, se prometió se convertiría en donador de sangre si salía bien del hospital –porque tuvieron que sacarle el hígado para suturarlo por el impacto de la bala-.
Al año siguiente, en 2002 acudió por primera vez a donar, y desde entonces no ha fallado una sola vez, por lo que ya siente parte del Banco de Sangre del Centro Médico Nacional (CMN) La Raza.
Con una sonrisa a flor de piel, se le quiebra un poco la voz al recordar al señor Pedro, uno de los pacientes que conoció en el hospital “donde quiera que esté, fue una persona muy fuerte, que me hizo entender muchas cosas en pocos días”.

Se volvió un ser más humano y menos egoísta
Su familia averiguó el apodo de uno de los asaltantes y hoy al paso de los años, José Luis Roldán confiesa que “si pudiera sólo le diría: `gracias, porque me cambiaste la vida. Me diste una oportunidad de valorar y darme cuenta que tengo una gran familia´”, porque acepta, antes su forma de ser hacia los demás era grosera, “ni siquiera valoraba a mis padres y hoy orgullosamente lo digo, soy otro”.
Cada 10 de marzo, festeja su nueva vida
A manera de honrar esa segunda oportunidad de vida, acude al Banco de Sangre de La Raza todos los 10 de marzo, “cuando yo conmemoro mi nuevo nacimiento” y si no puede ir ese día, lo hace el 15 de abril, día de su cumpleaños.
Pero su gusto por ayudar y el amor por los demás no se limita a esas dos fechas, ya que también accede a donar por algún familiar o amigo que lo necesite, ya que todos saben que pueden contar con José Luis.
“Mis amigos me dicen oye Jóse (así, pronunciado con énfasis en la o) puedes ir a donar... Y siempre lo hago con mucho gusto, me satisface mucho saber que con una gotita de sangre colaboro en el bienestar de otras personas”.

Más de 43 litros de sangre donados
Se le plantea a José Luis Roldán, que al hacer dos donaciones al año (450 mililitros cada vez), en los últimos 24 años, ha donado poco más de 20 litros de sangre (el cuerpo humano tiene entre 5 a 7 litros de sangre), aunque, enfatiza, que dona cuatro veces al año, entonces, la cifra se estaría elevando a más de 43 litros, cantidad que al propio Roldán Matías le sorprende “no lo había visto desde ese punto de vista, la verdad es que está padrísimo”, dice mientras su rostro dibuja una enorme sonrisa.
La vida nunca va a ser fácil, resalta, siempre va a tener sus altibajos, pero la vida es hermosa y hay que disfrutarla, dice quien ha tenido la oportunidad de revalorarlo todo, cambiar lo que necesitó para convertirse en una mejor persona, más humana, más empática con su entorno y quien ya no le tiene miedo a la muerte, y pensando en ese día, ha externado que su último deseo es que “si mi cuerpo se puede aprovechar para donar la mayor cantidad de órganos y permitan seguir dando vida, ¡eso sería genial!”.