
Sinaloa experimenta una creciente ola de violencia, cerrando el mes de mayo como el más agresivo de 2026; durante las semanas anteriores, la entidad fue marcada por enfrentamientos armados y homicidios, entre los que destacaron aquellos asesinatos donde las autoridades hallaron un “cerdito rosa” acompañando la escena del crimen.
El hallazgo de este característico peluche generó alerta en la región, ya que su consistente aparición en homicidios recientes aparenta la posibilidad de una “frima criminal” que rememora a la aparición de los símbolos —sombreros y cajas de pizza— utilizados durante los enfrentamientos entre La Mayiza y Los Chapitos.
“Cerdito Rosa” en Sinaloa y Baja California: ¿cuáles son las escenas del crimen donde se halló el peluche?
El primer caso documentado del “cerdito rosa” se dio el 15 de mayo en Culiacán, Sinaloa, cuando el joven Carlos René fue atacado a tiros cerca del bulevar Helbert, ubicado en la colonia Infonavit Solidaridad; la víctima fue identificada con 17 años de edad.
Al arribar a la escena del crimen, peritos de la Fiscalía General del Estado encontraron junto al cuerpo un peluche rosa de cerdito, lo que creó la teoría inicial de que Carlos René lo llevaba consigo como obsequio para su pareja.
Sin embargo, las autoridades dieron con el hallazgo de otro peluche similar en una nueva escena del crimen el domingo 17 de mayo en la colonia Rubén Jaramillo, dos días después del primer asesinato.
En este segundo crimen, Cristian Emanuel —también de 17 años— fue interceptado y atacado en la calle Venus; a pesar de que sus familiares lo trasladaron en vehículo particular antes de la llegada de la Guardia Nacional, Cristian no sobrevivió a la agresión. Posteriormente, cuando los elementos arribaron al lugar del atentado, hallaron casquillos, sangre y otro peluche rosa de cerdito idéntico al que se encontró en el asesinato de Carlos René.
El tercer hallazgo del “cerdito rosa” en Culiacán se dio el 26 de mayo frente al Mercado Rafael Buelna, en el primer cuadro de la ciudad, cuando un hombre fue ejecutado en las escaleras de un hotel sobre la calle Hermenegildo Galeana.
Según los reportes iniciales, el presunto culpable llegó en motocicleta, disparó y huyó. Al arribo de los peritos de la Fiscalía de Sinaloa a la escena del crimen, se encontró un tercer peluche rosa, sin embargo, las autoridades no han comunicado si existe una conexión entre los asesinatos más allás del cerdito de jugete.
No obstante, la alerta incrementó el 20 de mayo tras el hallazgo de un cuerpo —varón de entre 20 y 25 años— a un costado de la carretera Tecate-Ensenada, en Baja California. Los reportes señalaron que el hombre estaba amarrado de manos y presentaba múltiples huellas de tortura e impactos de arma de fuego; junto al cuerpo, las autoridades localizaron otro cerdito de color rosa.
¿Qué han dicho las autoridades de Sinaloa sobre los casos del “Cerdito Rosa”?
El uso de objetos como mensajes o advertencias entre grupos criminales no es un elemento nuevo de la violencia delictiva en Culiacán, especialmente durante la guerra interna del Cártel de Sinaloa entre Los Chapitos y La Mayiza, cuyos símbolos de sombreros y pizzas funcionaron como firmas en distintas escenas del crimen.
No obstante, Claudia Zulema Sánchez Kondo —fiscal general de Sinaloa—, comunicó que no existen elementos suficientes para asegurar que los crímenes están conectados ni para confirmar que el “cerdito rosa” se trate de una firma criminal que pertenezca a algún grupo delictivo de la región.
“No se ha determinado que tengan una relación en sí sobre los hechos acontecidos, podrían ser diferentes factores”, informó la fiscal, añadiendo que la resolución de los casos y el hallazgo consistente del cerdito rosa se esclarecerá conforme la investigación avance.
¿Sicario o asesino serial? Diferencias y similitudes desde la psicología criminal
La aparición del “cerdito rosa” en la escena del crimen de cuatro homicidios recientes ha generado alerta entre los y las habitantes de Sinaloa, quienes rememoran las “firmas criminales” que caracterizaron la guerra entre La Mayiza y Los Chapitos, así como ha levantado la sospecha de crímenes seriales en las calles de Culiacán.
Esta similitud entre las “firmas” criminales de grupos delictivos y asesinos seriales ha creado un constante debate entre profesionales en criminología, psicología y áreas judiciales, sobre si los asesinos profesionales o sicarios deben ser considerados asesinos seriales, debido a las múltiples similitudes en el proceso del crimen que cada uno ejecuta.
Sin embargo, profesionales han destacado importantes diferencias entre ambos, siendo el motor la principal razón que divide a un asesino profesional de uno serial; mientras la motivación del sicario es económica, el motor de un asesino serial conecta directamente con la satisfacción de una necesidad emocional o psicológica.
Por otra parte, especialistas en criminología también señalan que los asesinos en serie experimentan un “periodo de inconsciencia emocional” entre sus crímenes, es decir, son capaces de volver a su vida normal cuando no están asesinando. En cambio, los sicarios profesionales no experimentan ni necesitan de dicho periodo y pueden volver a matar cuando su empleador lo solicite, no por un impulso emocional ni psicológico.
A pesar de esto, sicarios y asesinos seriales comparten elementos distintivos en sus procesos criminales, ya que tanto un asesino profesional como uno en serie cuentan con modus operandi para cazar a sus víctimas, superan la suma de tres asesinatos y dejan “firmas” que reclaman el delito como obra propia.